Polémica por eventual tala de un centenar de árboles en Manizales

Ciudadanos denuncian que los árboles serán talados para darle paso a obras del bulevar de la Zona G de la ciudad. Alcaldía asegura que busca restaurar el espacio público.

Los 99 árboles del barrio Milán tienen más de 70 años y desde hace décadas fueron instalados en el sector. /Foto: Felipe Álvarez especial para El Espectador

Con el ánimo de evitar la tala de 99 árboles en el barrio Milán de Manizales, un grupo de ciudadanos promueve a través de las redes sociales una campaña para preservarlos y que la Alcaldía de la capital de Caldas revise la medida y pueda socializarla ante la ciudad.

Se trata de 99 urapanes que según denuncian los promotores del movimiento, serán talados para darle paso a obras del bulevar de la Zona G de la ciudad, entre ellas ampliación de andenes y construcción de parqueaderos de cara a potenciar la zona como un referente gastronómico de la capital de Caldas.

En diálogo con El Espectador, Felipe Álvarez, uno de los promotores de la campaña para evitar la tala, aseguró que la socialización del proyecto ante la comunidad se realizó ‘bajo cuerda’ y sin contar con la participación de todos los habitantes. Por el contrario, sostiene Álvarez, solo fueron invitados los comerciantes de la zona, quienes serían los más beneficiados por las obras.

“Queremos que la ciudadanía conozca la situación y entre todos podamos saber lo que está pasando. La socialización del proyecto se hizo bajo cuerda, sin avisarle a nadie y solo invitaron a los comerciantes, quienes obviamente están de acuerdo con el bulevar (…) estamos hablando de árboles que aunque no son nativos de la ciudad, tienen más de 70 años y ya se adaptaron. La excusa de la Alcaldía es que van a sembrar unos guayacanes, que son de la región, pero tienen menos de un metro y se demoran en crecer al menos 15 años”, explicó Álvarez.

Según los promotores de la iniciativa –quienes insisten en que haya mayor divulgación y socialización del proyecto para tomar una decisión definitiva– eventualmente podrían modificarse los diseños de la obra de cara a adaptar de mejor manera los árboles.

Para ello, el movimiento adelanta recolección de firmas para interponer una acción popular que frene la medida e incluso, este viernes tienen prevista una manifestación en el sector para sentar una voz de protesta.

“Desde la Alcaldía nos dijeron que los árboles ya cumplieron su ciclo vital y que algunos están muertos, pero estamos hablando de poco más de 30 árboles, el resto están perfectos y los que tienen problemas se encuentran en esa situación precisamente porque la Alcaldía no los ha podido cuidar ni ha velado por su mantenimiento”, agregó Felipe Álvarez.

Alcaldía dispuesta a realizar ajustes al proyecto 

Ante las voces de protesta, la Alcaldía de Manizales tuvo que suspender la tala –que estaba prevista para este fin de semana– y el secretario de Obras Públicas de Manizales, Jorge Eliécer Rivillas, le aseguró a este diario que la Alcaldía está abierta a la revisión del proyecto.

“Este es un proyecto de renovación del espacio urbano que la administración ya ha adelantado en otros sectores. La zona que buscamos intervenir está muy degradada en materia de andenes, zonas verdes y espacio público. Tras adelantar estudios y diseños que contemplan un análisis estructural de todo el sector, concluimos que ya está finalizando el proceso de vida de los árboles”, señaló Rivillas, precisando que los árboles tienen cerca de 75 años y su periodo de vida no supera los 100.

“Son árboles muy corpulentos, que tienen raíces muy fuertes y que deterioran andenes y espacios públicos. Hemos registrado incluso andenes levantados e infraestructura averiada. Las raíces afectan las redes de servicios públicos, puntualmente el acueducto y alcantarillado, así como las redes de iluminación y telecomunicaciones”, agregó el secretario de Obras Públicas.

La Alcaldía argumenta que adelantó un estudio fitosanitario que puso en evidencia que 36 de los 99 árboles ya concluyeron su vida y que se encuentran en mora de ser sustituidos. Por lo anterior, la administración municipal ideó una sustitución que comprende el remplazo de los urapanes por guayacanes amarillos, que se adaptan mejor a las zonas urbanas y que no afectan las redes de servicios públicos.

“La sustitución que se planteó comprende una compensación uno a tres, es decir que 300 árboles serían la retribución para la ciudad. Son guayacanes amarillos, menos corpulentos y a los cuales se les puede controlar el crecimiento de sus raíces, para que sea hacia abajo y no hacia los lados, lo que afecta las redes de servicios”. 

El secretario de Obras Públicas negó además que no se hayan socializado las obras ante la comunidad, que planteó por su parte las dificultades derivadas de los árboles.

“Hicimos varias socializaciones –con la participación de al menos 100 personas– incluso antes de hacer los diseños. Adelantamos también una convocatoria apoyada por la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) y a lo largo del proceso, los residentes nos manifestaron los conflictos que han tenido, ya que al ser una zona con proliferación de restaurantes, se genera un alto flujo vehicular y muchas veces los carros se parquean a lado y lado, obstruyendo los garajes”, puntualizó el funcionario.

Aunque la Alcaldía ha reiterado que se trata de un proyecto estructurado, ideado en materia social y técnica, se mostró abierta al diálogo y la concertación –de cara a ampliar la socialización y decidir lo más conveniente para el espacio urbano– dejando entrever que se podrían realizar ajustes y adaptaciones a los diseños, mientras que los opositores al proyecto aseguraron que actuarán como veedores del proceso para que sea la ciudadanía en pleno la que apruebe la medida. 

 

 

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