Polémica por norma que prohíbe disfraces en el Carnaval de Barranquilla

La norma ha sido considerada como un limitante a la libertad de expresión.

Gran controversia ha generado entre los ciudadanos de Barranquilla un artículo del Decreto número 0045, expedido por la Alcaldía Distrital, que prohíbe el uso de disfraces en el Carnaval que hagan alusiones morbosas o que atenten contra asuntos sagrados, autoridades y condiciones políticas.

Se trata del artículo 14 del octavo capítulo del Decreto que prohíbe “todo tipo de disfraces con alusiones vulgares o morbosas y todos aquellos que atenten contra los asuntos sagrados, la dignidad humana y respeto a las autoridades y personas en el libre desarrollo de su personalidad, creencias, condición política y social”.

La norma ha sido considerada por varios ciudadanos como una limitación a la libertad de expresión ya que para muchos, la festividad tiene sus arraigos en la burla y la sátira. En diálogo con el diario El Heraldo, el sociólogo Guillermo Mejía defendió la autonomía de los baranquilleros.

“La picaresca como parte de la cultura está enraizada en nuestro imaginario colectivo, como expresión de aquellas situaciones que se viven en la cotidianidad, donde lo fálico y lo sexual tiene unas identificaciones que son aprovechadas en festividades de arraigo popular como el Carnaval. Desde allí, destacamos lo que no se puede cambiar en la vida real”, precisó Mejía.

Por otro lado, Édgar Rey Sinning, investigador de las costumbres de la Región Caribe, indicó que el Carnaval de Barranquilla es una propuesta para la paz.

“El Carnaval es el mundo al revés, es el desorden, el caos; pero que se regule es otra cosa. El uso indebido de disfraces para cometer actos vandálicos sí es condenable, porque si algo tiene esta fiesta es que es una propuesta de la sociedad a la paz, puntualizó Sinning.

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