Por primera vez, un sacerdote es defensor del pueblo regional

El padre Deisson Ramiro Mariño Gómez fue nombrado en ese cargo en el departamento de Arauca.

/ Defensoría del Pueblo

Hace una semana se nombró en Arauca al primer defensor del pueblo regional que también es sacerdote. Se trata del padre Deisson Ramiro Mariño Gómez, nombrado en el cargo por el defensor del pueblo, Carlos Alfonso Negret Mosquera.  Su vida ha estado dedicada a la defensa de los derechos humanos desde las parroquias.

Mariño supo que quería ser sacerdote cuando apenas era un niño y vivía junto a sus padres y cinco hermanos en Sativasur (Boyacá). Quiso colaborar con la iglesia en su pueblo, la parroquia del Señor de los Milagros. “Mi familia era muy religiosa, entonces estuve en la infancia misionera, en la juventud misionera y también fui catequista. Pero fue cuando culminaba mi bachillerato en el colegio Señor de los Milagros que llegó un promotor vocacional y me vinculé a la Diócesis de Arauca”, dijo Mariño al periodista Néstor Raúl Bautista, de la Defensoría de Pueblo.

Después en 1992, cuando era una adolescente de 19 años, tomó la decisión de estudiar filosofía y teología. Y durante un año prestó servicio pastoral en Puerto Rondón (Arauca).  Y ahí conoció en carne propia la violencia y la crueldad de la guerra. “Una etapa difícil fue en Puerto Rondón. En mi tierra natal se vivía la violencia, pero no tan cruel. En ese año veíamos los muertos en la carretera, teníamos enfrentamientos, hostigamientos a la Policía. La casa cural estaba al lado de la Policía. Yo dormía en un segundo piso y cuando escuchaba los primeros disparos, nos tocaba ir a la zona de refugio, que era un cuarto de atrás”, recordó el padre Deisson en la entrevista con la Defensoría del Pueblo.

Después, en 1996, se fue para Villavicencio (Meta), donde ocurrió la masacre de Mapiripán, y él brindó ayuda humanitaria a los desplazados. Desde su labor en el seminario Mayor de Los Llanos Nuestra Señora del Carmen acompañó a esas familias víctimas de la violencia. “Ellos me decían: ‘Lo tenía todo, mi finca, mis animales, mi cultivo y ahora no tengo nada… estoy mendigando’. Y así empecé a unir mi vida sacerdotal con el conflicto”, agregó el sacerdote.

El 29 de abril del 2000 el obispo monseñor Arcadio Bernal, lo ordenó diácono, sacerdote en primer grado, en la Catedral Santa Bárbara de Arauca; y el 11 de noviembre, como presbítero sacerdote en segundo grado.

“En el 2001, como párroco, me hacen responsable de la Parroquia San José, en la inspección de Panamá de Arauca, en Arauquita. Resultó una parroquia bastante difícil por el acceso, porque no había comunicación telefónica y la autoridad era la guerrilla… yo iba solo. En el 2004 hubo una amenaza de incursión de los grupos paramilitares, el Obispo me dijo que pidiera ayuda de la institucionalidad y fue cuando empecé los contactos con la Defensoría del Pueblo, en donde me ayudaron y al siguiente día hicimos una jornada con todas las autoridades. Así logramos frenar la posible incursión”, narró Mariño.

El sacerdote es teólogo, egresado de la Universidad San Martín, especialista en Derechos Humanos de la ESAP y con un Master en Teología Moral de la Pontificia Universidad de Salamanca (Madrid). De acuerdo con la Defensoría del Pueblo, Mariño “logró la vinculación y la cooperación de varias organizaciones internacionales que ayudaron a visibilizar la tragedia humanitaria de Arauca, como también a satisfacer necesidades básicas en la población víctima, que en ese departamento llega a 100.000 personas”.