¿Es posible reducir la huella ecológica de las ciudades?

Juan Alfredo Rúa, arquitecto e interventor de proyectos habla del ‘urbanismo sostenible’ como una vía para preservar el medio ambiente en su más reciente publicación.

Juan Alfredo Rúa Rodríguez Autor del libro ‘Urbanismo Sostenible: un enfoque desde la planificación’, publicado por la Universidad de la Salle. Cortesía
Es consenso entre los investigadores el diagnóstico frente a la urbanización del mundo entero, dejando atrás la vida rural de forma acelerada ante la expansión demográfica, el cambio tecnológico y las nuevas relaciones comerciales en las ciudades. En diálogo con El Espectador Juan Alfredo Rúa, arquitecto egresado de la Universidad de la Salle, magíster en Planeación Urbana y Regional de la Pontificia Universidad Javeriana y máster en Dirección de Empresas Constructoras e Inmobiliarias  de la Universidad Politécnica de Madrid, -actualmente es subdirector de operaciones en la Secretaria Distrital del Hábitat y docente de la Universidad de la Salle- señaló algunos factores que han contribuido en los diversos trancones que se viven en algunos puntos de la ciudad y de los factores que contribuyen a la violencia urbana. 
 
¿Qué entiende usted por urbanismo?
Habría que definir que el urbanismo es una ciencia que integra diversas disciplinas como la sociología, el derecho y la economía. Además, aborda temas físicos y espaciales, de cómo se implanta en un territorio una intervención, la construcción y el hecho físico en la ciudad. Pero el urbanismo sostenible va más allá. 
 
Explíquenos, ¿qué es el urbanismo sostenible?
Antes de entrar en detalles, tendríamos que señalar que ya hemos venido interviniendo en la infraestructura, edificaciones, el lecho urbano del hombre en el territorio.  Entonces la pregunta que surge es, cómo hacer para menguar o reducir el impacto que genera el urbanismo en el medio ambiente natural. La necesidad de reducir la huella ecológica que generamos al extraer los recursos naturales que se usan en las construcciones. El urbanismo sostenible va hacía la apuesta de consumir menos o el uso eficiente de los recursos naturales, además de maximizar lo natural no construido.
 
¿Qué es lo más preocupante en esta dimensión del impacto urbano en la naturaleza?
Que se da en la mayoría de los casos en recursos no renovables. El mundo tiene alrededor de unas 480 aglomeraciones urbanas de más de un millón de habitantes.  Los daños que produce esta huella ecológica en el planeta son devastadores. 
 
Los dilemas entre la expansión urbana y el medio ambiente…
Entre urbanistas ha habido diversos enfoques y debates. Algunos creen que las ciudades deben expandirse como una mancha de aceite. Bogotá por ejemplo creció así, llegando a 125 veces su tamaño inicial y hoy tiene más de siete millones y medio de habitantes, llegando a 37.000 hectáreas urbanizadas y de esa cifra, creo que le quedan cerca de 2.000 hectáreas de expansión, un terreno que se puede urbanizar a futuro. Pero existen áreas de protección y estructura ecológica que es importante mantener. La pregunta es, seguimos expandiéndonos o mantenemos esos elementos de la estructura ecológica y mejor cómo hacemos para, dentro de lo que ya hemos venido construyendo redensificar esas áreas subutilizadas en la ciudad en algunos casos.
 
En perspectiva histórica, ¿cómo ha sido el desarrollo urbano en la ciudad? 
Hemos tenido un proceso de desarrollo que ha sido ‘predio a predio’, lo que ha resultado bastante maligno para la ciudad. Han existido varias normas que han permitido que eso ocurra. -El acuerdo 7 del 1979, el acuerdo 6 del 1990-. Duramos casi 20 años con un mercado inmobiliario que desarrollaba proyectos predio a predio. Es decir, se tumbaba una casa en el Chicó, en Los Rosales y ahí metían unos apartamentos y no le daban a la ciudad un milímetro de espacio público, de equipamiento y si seguían densificando la ciudad. 
 
¿Cuáles son los efectos de esa práctica en la actualidad? 
Hoy vemos como hacía el norte en horas pico se produce un escenario traumático porque se han densificado mucho esa zona sin los soportes urbanos requeridos para que todo funcione bien. Un problema igual tenemos en Usme, al sur de la ciudad. Allí se ha desarrollado toda la ciudadela ‘Nuevo Usme’, dónde existen diversos problemas de seguridad.  Habría que señalar  que el ser humano se desarrolla en el entorno en el que crece, sino tiene una escuela cerca, un jardín infantil un parque donde ir a divertirse con sus amigos, los chicos lo que van a hacer es cosas indebidas. Si no tienes un entorno adecuado se crea un escenario donde se dificulta desarrollarte como persona. 
 
En los últimos años hemos visto la reestructuración de la ciudad que cada día pasa de sectores de la industria pesada  a una mayor armonización con equipamientos para garantizar el derecho a la ciudad. ¿Qué está sucediendo con Bogotá en este ámbito?
En el POT 190 de 2004 que tenemos vigente, tenemos unas operaciones estratégicas. Estas se desarrollan principalmente  en áreas de concentración de actividades económicas de la ciudad. Las operaciones estratégicas no son menos que el cómo se focalizan recursos públicos y privados para mejorar la capacidad competitividad y la calidad de vida de la ciudad. Hay zonas como el anillo de innovación (referente a la operación estratégica anillo de innovación que queda en la zona industrial) en la cual siempre se ha pensado como promover temas de ciencia y tecnología aprovechando que esta la Universidad Distrital cerca, muy cerca la Universidad Nacional, otras empresas y se está empezando  a insertar vivienda. Toda esta lógica está funcionando muy bien, para que los trabajadores sientan que están viviendo en un entorno que además, que hay industria cualificada, centros comerciales, es una zona que está cambiando su vocación de la industria pesada a más cualificada. Esos temas muy interesantes que las ciudades han comenzado a revisar con más detalle.