Por primera vez en Ocaña, Norte de Santander, realizaron una cirugía de columna cervical

Médicos del Hospital Emiro Quintero Cañizares efectuaron el procedimiento en una mujer que presentaba fractura de vertebra C2. Este tipo de intervenciones demandaban, hasta ahora, traslados hasta ciudades como Bucaramanga.

Tomada de Pixabay

Los pacientes de la provincia de Ocaña y la región del Catatumbo, en Norte de Santander, que sufren de traumas de columna y que requieren urgente atención son generalmente remitidos a hospitales especializados de ciudades como Cúcuta y Bucaramanga. Ello implica largos recorridos y traslados que deterioraban aún más su estado de salud.

Sin embargo, en el Hospital Emiro Quintero Cañizares de Ocaña fue practicada, por primera vez en un centro médico de esta provincia, una cirugía de columna cervical. La beneficiada fue una mujer que presentaba fractura de vertebra C2 y que llegó hasta la unidad de urgencias del hospital en búsqueda de atención.

La paciente, de acuerdo con el neurocirujano Rolando Peñalosa, requería de una cirugía para estabilizar su columna a través de una técnica que se considera complicada y que se denomina fijación por luxofractura de vertebras.

“Este tipo de procedimiento quirúrgico no se había practicado en ningún hospital de la provincia en Norte de Santander, por lo que la paciente sometida a la operación se convierte en la primera a quien se le aplica una técnica para fijación por luxofractura de vertebras, en este caso C1, C2 y C3” explicó el especialista, quien sostuvo que lo que anteriormente se hacía “era fijar el cráneo a la columna ósea, una fijación occipito-cervical, lo que significaba que la paciente quedaba sin movimientos de flexión y rotación”. 

Gracias a la implementación de este procedimiento, la mujer puede realizar con libertad sus movimientos de flexión y rotación, debido a que la unión en sus vertebras y una fijación corta, no le impedirán desarrollar movimientos.

El procedimiento quirúrgico al que fue sometida duró aproximadamente cuatro horas y según los profesionales de la salud, el parte positivo dado el grado de dificultad que implicaba trabajar escasamente a unos dos o tres milímetros de estructuras vitales como la arteria vertebral y la medula, donde cualquier error en la técnica quirúrgica podría tener consecuencias catastróficas como la cuadriplejia o la muerte de la paciente, aseguro Peñalosa.

Esta técnica abre la posibilidad para que otros pacientes de la región, donde los accidentes con trauma de columna son comunes, puedan ser intervenidos sin necesidad de traumáticas remisiones.