Protesta estudiantil termina en vandalismo

Encapuchados ensombrecieron la jornada que se desarrolló en calma durante la mañana.

Con gases lacrimógenos la Policía dispersó la marcha estudiantil, que se concentró en la Plaza de Bolívar, ante la presencia de encapuchados que protagonizaron alteración al orden público y que con actos vandálicos ensombrecieron la jornada que se desarrolló en calma desde horas de la mañana.

Según el reporte de las autoridades, varios jóvenes encapuchados lanzaron piedras contra los uniformados que desde muy temprano se encontraban “custodiando el patrimonio público” para evitar que se registraran daños a los locales comerciales y proliferación de grafitis.

“La educación no es un negocio”, con esa consigna miles de estudiantes de las universidades públicas encabezaron la jornada de huelga nacional indefinida en la que le exigieron al Gobierno retirar del Legislativo un proyecto de reforma al sector.

Líderes de los movimientos estudiantiles consideran que la reforma a la educación contiene artículos que atentan contra la financiación de las instituciones, afecta su autonomía, pone en riesgo la calidad de la enseñanza y "reduce la educación a una mercancía".

Los universitarios buscan con este tipo de movilizaciones que el presidente, Juan Manuel Santos, se comprometa con la construcción, de manera consensuada, de una nueva iniciativa legal que contemple mayores oportunidades para los miles de jóvenes que no tienen acceso a la educación.

"El Ejecutivo se ha dado cuenta de que estamos organizados y que estamos dispuestas a dar la pelea, con argumentos y con propuestas sólidas", agregaron vocero del movimiento.

El proyecto gubernamental fue presentado al Congreso el pasado 3 de octubre por la ministra de Educación, María Fernanda Campo, quien ha asegurado que retiró del texto un apartado que permitía el ingreso de capital privado en la red universitaria pública.

Según la ministra, la reforma busca abrir en el transcurso de diez años unos 600.000 nuevos cupos y asegurar en igual lapso una financiación superior a los 5.700 millones de dólares.

Sólo la propuesta de ingreso de capital privado había desatado protestas en las 42 universidades públicas del país, siete de las cuales entraron en una parálisis que llevan varias semanas.