¿Qué ha pasado con Daniela Olivar, la concejal sorda que denunció discriminación? 

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El Concejo de El Espinal, Tolima, le designó una intérprete para la sesiones, sin embargo la cabildante interpuso una tutela porque no se siente satisfecha con la persona que eligieron. Además, demanda que la persona debe pasar más tiempo con ella fuera del recinto político para poder cumplir con otras labores sociales como concejal. 

La historia de Daniela Olivar Vallejo se hizo pública por primera vez cuando, en julio del 2017, se le vio bailando al son y ritmo de la bandola en el Festival Folclórico Reinado Nacional del Bambuco en Neiva (Huila). Ese día los ojos de los asistentes y del país se fijaron en ella porque era la primera bailarina de bambuco sorda que participaba en el evento. Y hasta ahora ha sido la única.

La historia se repitió en octubre de 2019 cuando fue elegida como la concejal más votada del municipio de El Espinal, Tolima, y la primera persona sorda en Colombia en asumir un cargo de este tipo. Olivar, de 22 años, oriunda de El Espinal, volvió a ser tendencia el pasado 23 de enero, luego de conocerse su denuncia por redes sociales donde aseguraba que el concejo y la alcaldía de este municipio no le garantizaban un intérprete para sesionar y estar en igualdad de condiciones con el resto de cabildantes. 

Sin embargo, El Espectador habló con Iván Rojas, compañero de bancada de Olivar, quien confirmó que la alcaldía y el concejo nunca le negaron la posibilidad de tener un traductor para las sesiones, “lo que nosotros alegamos es que no podíamos sesionar hasta tanto no estuviéramos todos en igualdad de condiciones -a pesar de que esa fue solo la sesión de instalación de concejales y no se iba a votar ni discutir nada-, pero sí es cierto que desde un comienzo el presidente del concejo manifestó su voluntad de tener el intérprete para ella”, dijo.

Según Camilo Duque, el presidente del Concejo, para esa primera sesión no se contrató a nadie porque Daniela ya tenía una intérprete que se supone que la acompañaría en las primeras jornadas mientras se concretaba un pago por nómina directamente con la entidad. “Con Leidy Buenaventura, la anterior traductora, habíamos hecho un acuerdo verbal de pago porque como estábamos apenas instalándonos, todavía no se había definido el presupuesto”. Además, dijo que nadie le avisó oportunamente sobre la renuncia de Leidy, por lo que “no tuvo tiempo para reaccionar ni conseguir a otra persona”. 

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Tres días después de la denuncia, el Concejo ya había designado a una nueva traductora para Daniela. Sin embargo, este diario conoció que el pasado 28 de enero, Olivar interpuso una tutela contra el municipio de El Espinal, el ministerio de Salud y el Concejo municipal. En el documento la concejala denuncia y presenta dos solicitudes: en primer lugar, dice: “se hace necesario  que pueda contar con un intérprete en lenguaje de señas de mi confianza para tener la certeza de recibir y transmitir una información veraz, oportuna, objetiva y completa”; y por otro lado, expresa que esta persona debe acompañarla “tanto dentro como fuera del recinto del Concejo”.    

Según Iván Rojas, compañero de bancada de Olivar, ella manifiesta que no se siente cómoda con su nueva compañera porque no considera que la represente, dado que “le falta fuerza para transmitir y no tiene un lenguaje gestual adecuado para el criterio de Daniela”. 

Además, la cabildante pide que la persona no la acompañe solamente en las sesiones del Concejo, sino también fuera del recinto para cumplir con otras responsabilidades como reunirse con la bancada fuera de las sesiones y hacer trabajos comunitarios en las calles. “Esas son labores también de cualquier concejal”, puntualizó su compañero. 

Sin embargo, Camilo Duque, el presidente del Concejo de El Espinal, respondió que “ella es estudiante universitaria, y allá no tiene intérprete”, por lo que no comprende por qué solicita que se destine dinero de la administración municipal para asignarle a alguien en horas extra a las del Concejo. "Se sale de cualquier presupuesto ponerle a la concejal un intérprete de tiempo completo. Lo que se planteará es la realización de asesorías para que haya espacios extraordinarios a las sesiones durante la semana para que ella estudie sus proyectos con la traductora”, comentó Duque. 

Según la información que suministró la presidencia del Concejo a este diario, a cada cabildante la pagan $ 253.757 por sesión sin importar la duración, en cambio a la traductora que acompaña a Olivar se le designa un pago de $50.000 por hora.

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Frente a la solicitud de la concejal de que le cambien la actual intérprete porque no se siente cómoda con ella, Duque dijo que no entiende la decisión de la cabildante porque la persona designada es competente, pues es Licenciada en Educación Básica con énfasis en Lengua Castellana, especialista en educación especial con énfasis en comunicación aumentativa y alternativa y está certificada por la Federación Nacional de Sordos de Colombia y por el Instituto Nacional para Sordos.

Felipe Másmela, amigo e intérprete de Daniela Olivar, le confirmó a este diario que el próximo martes, 4 de febrero, el procurador general Fernando Carrillo citó a la concejal para conocerla y tomar medidas respecto a su situación en el Concejo. 

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