Red contra la violencia

La iniciativa, denominada “Ni un muerto más”, se extendió hasta el 10 de octubre. A los organizadores les quedó la satisfacción de que septiembre fue el mes con menos homicidios.

El sábado 20 de agosto, a la 1:15 de la tarde, un hombre caminó por una calle del Doce de Octubre de Medellín, sacó un arma de fuego y disparó 15 veces contra un grupo de personas que conversaban al lado de la vía. Los impactos les quitaron la vida de inmediato a Sebastián Danilo Agudelo Rojas, de 22 años, y a un joven de 16. También lesionaron a otro hombre adulto y a dos niños de 6 y 8 años.

Cuatro horas después, Carlos Arcila, coordinador de la Mesa de Derechos Humanos de la Comuna 6 (Doce de Octubre), dolido con el hecho, especialmente por los niños, y al recordar los 19 asesinatos de líderes populares que ha habido el último año en Medellín y su área metropolitana, creó en su Blackberry el grupo Únete. Agregó a 27 miembros y los exhortó, con ese argumento reciente, a unirse a la campaña “Ni un muerto más”, que ya había emprendido con su equipo de trabajo.

Retomaron así, pero con proyección de ciudad y país, la idea “Ni un muerto más en mi barrio”, de la Corporación Casa Mía del barrio Santander, también de la Comuna 6, que en 2004 les propuso a los jóvenes involucrados en el conflicto donar sangre a un hospital, como señal de que sí es válido derramarla, pero para ayudar al otro.

Arcila, también vocero de la Mesa de Derechos Humanos del Valle de Aburrá, le expuso la idea inicialmente al secretario de Gobierno de Medellín, Juan Felipe Palau; al general de la Policía Metropolitana Yesid Vásquez, al empresario de eventos musicales Ángel Ramírez Jiménez, al experto en Facebook Juan Camilo Botero y a los cantantes de reguetón Migue Lil Father y Sebas Baby. Cada uno expresó su voluntad de apoyar la campaña y de convocar a todos sus contactos.

Agradecido con la iniciativa ciudadana, el general Vásquez dijo: “Es un gran respaldo a la seguridad de la ciudad, porque aquí lo que están demostrando las comunidades es que no están dejando solas a las autoridades… Un rechazo de la comunidad es más efectivo que la presencia de 100 ó 200 policías”.

Gracias a los contactos del empresario Ramírez, se unió el sociólogo y teniente coronel (r) de la Policía Ómar Rojas, reconocido en la ciudad por emprender campañas contra la violencia como aquella en la que llevaba ceremonias fúnebres simbólicas a los barrios más conflictivos de Medellín. Durante una reunión, dijo: “No se necesitan más armas, más policías, más soldados, para solucionar esto. Se necesitan más corazones para transformar al mundo”.

Dos semanas después, también por invitación del empresario Ramírez, se unieron los actores Carlos Muñoz y José Luis Paniagua y enviaron mensajes de solidaridad. “Si queremos un país en paz, colaboremos todos”, expresó Muñoz.

Entre tanto, líderes de organizaciones de derechos humanos, como Carlos Arcila y Luis Fernando Quijano, viajaron a Bogotá y les solicitaron apoyo y acompañamiento a voceros de las embajadas de Francia y Alemania, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y Vicepresidencia. Lo consiguieron.

Al mismo tiempo, personas que respaldan la iniciativa ciudadana crearon en Facebook el grupo “Ni un muerto más” y varias emisoras de Medellín se unieron a la campaña.

Ya hay quienes opinan que el movimiento ciudadano no debe ser sólo por un mes, sino que debe perdurar en el tiempo. Pretenden que a cada ciudadano le duela cada hecho violento y se cree así una red social contra la violencia que le quiebre el cuello a la criminalidad de la ciudad, que dejó 66.529 asesinatos entre 1990 y 2010.

En septiembre pasado hubo 95 homicidios en Medellín, 41 menos que en agosto, según el último informe de Medicina Legal. Es el mes con menos muertes violentas en los últimos tres años, de acuerdo con la Secretaría de Gobierno de Medellín.

Opinión del personero de Medellín, Jairo Herrán Vargas
“Es muy importante la disminución de los homicidios. Pero nosotros señalamos el aumento de las masacres, los homicidios selectivos, el aumento de las desapariciones presuntamente forzosas —en 2010 hubo 53 y en el primer semestre de este año hubo 40— y la aparición de cadáveres de manera intermitente en el río Medellín”.

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