La redacción que recibió a Guillermo Cano

Con tan solo 18 años comenzó a escribir en El Espectador. Su aprendizaje fue guiado por Luis y Gabriel Cano, Luis Eduardo Nieto Caballero, Eduardo Zalamea Borda, José Vicente Combariza y Armando Solano.

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En 1944, a sus 18 años de edad recién graduado de bachiller en el Gimnasio Moderno, Guillermo Cano ingresó a El Espectador. Los jefes principales eran su tío y su padre, Luis y Gabriel Cano, pero en la redacción existía un equipo de trabajo que vivía una transición histórica. De la generación que con El Tiempo o la Gaceta Republicana hizo parte de la plataforma liberal que dio al traste con la hegemonía conservadora, a la que se vio enfrentada a los desafíos de la violencia partidista liberal – conservadora. (Lea: Así era la vida de Luis Cano, tío de Guillermo Cano)
 
En las páginas editoriales, aún se sentía la influencia de Luis Eduardo Nieto Caballero, “el popular Lenc” y ya protagonizaba otro coloso del periodismo de opinión, Eduardo Zalamea Borda, autor de la novela “Cuatro años a bordo de mí mismo” que había sido publicada en 1934 y representaba la literatura de vanguardia de la época. Con ellos se mantuvieron dos escritores de la vieja guardia: José Vicente Combariza o “José Mar”, y Armando Solano, ambos baluartes de la redacción de Luis Cano. (Le puede interesar: 30 años Sin Guillermo Cano
 
En cuanto a la política informativa, hacia abril de 1943 se dio también una transición determinante. El secretario de redacción, como entonces se denominaba al jefe de los periodistas, era el reportero huilense Alberto Galindo, conocido entre los periodistas como “Gato huérfano”. Ese 1943 Galindo migró para dedicarse con éxito a la política, y la redacción quedó en manos de dos periodistas: Darío Bautista, precursor del periodismo económico y José Salgar, quien apenas tenía 23 años.  (Le puede intersar: Así nació El Espectador)
 
José Vicente Combariza fue un escritor determinante en la cronología de El Espectador. Nacido en 1900, se vinculó al diario a los 18 años, pero luego con su amigo Luis Tejada, partió para crear el periódico El Sol. No obstante, regresó pronto e hizo historia. Hasta director encargado fue cuando Luis Cano integró la delegación colombiana que selló la paz con Perú en los años 30. Al decir de Juan Lozano y Lozano, “Combariza fue el autor casi exclusivo de la política de los diarios liberales de Bogotá durante 20 años”. 
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