Las reliquias robadas de la iglesia de Firavitoba

"Los cálices hurtados eran invaluables por su antigüedad y por el valor artístico que tenían", aseguró el párroco Jaime Vargas Granados.

Iglesia Nuestra Señora de las Nieves de Firavitoba /Cortesía

En la noche del 18 de marzo y la madrugada del 19, la iglesia Nuestra Señora de las Nieves de Firavitoba (Boyacá) fue víctima de los ladrones. Cinco cálices y un equipo de sonido fueron sacados por la parte de atrás de la sacristía. El padre Jaime Vargas Granados, párroco de esa iglesia desde hace siete años y tres meses, dijo que el valor económico del robo no es lo importante, sino la tradición y la antigüedad de las piezas hurtadas, pues varias de ellas, hacían parte de la iglesia desde la época de la colonia.

Los cálices eran: dos de plata con piedras engastadas semipreciosas, uno en plata martillada, otro tenía ornamentación de oro en la base y el otro era liso. También se llevaron la caja de plata en la que se guardaban las ostias. El amplificador y los dos micrófonos inalámbricos están avaluados en $10 millones, y el total del hurto podría llegar hasta $100 millones. Sin embargo, lo trágico del asunto es que, como dice el padre, los copones son irremplazables por la antigüedad y la tradición de los mismos. Por lo menos dos o tres de los cálices pertenecían a la parroquia desde la colonia.

Al día siguiente del robo, el padre llegó a las nueve de la mañana y notó que la reja trasera de la sacristía había sido violentada y los vidrios quebrados. Según el padre Vargas, el dolor que sintió al ver el armario de los copones vacío fue “muy grande” porque a pesar de que sean cosas materiales y puedan conseguirse otras que cumplan su misma función, esos hacían parte del “patrimonio de la comunidad Firavitobense y no se puede reemplazar ni su antigüedad, ni su tradición”. El padre interpuso el denuncio en la policía y recibió también la visita de miembros de la Dijín de Sogamoso y del CTI. Este último prometió asignar un investigador que regresaría a más tardar en dos días, pero hoy cuando ha pasado más de un mes, no han regresado.

La iglesia de Firavitoba es la tercera más grande de Colombia, con 76 metros de largo, 27 metros de fachada y 72 metros de alto. Su estructura fue copiada de una iglesia parisina, gracias a que el padre Ignacio Ramón Abella se encargó de obtener una maqueta que era réplica de una iglesia europea en uno de sus viajes y cuando regresó impulsó la construcción de la misma que empezó en 1876 en un predio de su propiedad. Este es el templo más grande de todo el departamento de Boyacá. Se caracteriza por ser en piedra tallada y tener estilo gótico.

El padre de 62 años y que llegó trasladado de la iglesia de Nuestra Señora de la Libertad del Pantano de Vargas vive en la casa cural que queda aproximadamente a 80 metros de la parroquia, sin embargo esa noche no escuchó ni vio nada que le pudiera indicar lo que estaba pasando en la iglesia. Los días siguientes dice, sospechó de muchas personas pero no podía acusar a nadie sin pruebas.