Rennes, la nueva opción para estudiantes colombianos

Es la más reciente de las grandes escuelas de Francia y busca alumnos de A. Latina. Por modelo educativo, programas y facilidades de adaptación, tiene gran acogida.

Olivier Aptel, director general de ESC Rennes. / Élber Gutiérrez Roa

Uno de los grandes sueños de los estudiantes colombianos es culminar su preparación en algún centro académico del extranjero. Idea que aún hoy no resulta fácil de sacar adelante para la gran mayoría de estudiantes, dadas las deficiencias de la calidad educativa del país y las falencias en los programas de apoyo a los estudiantes, asunto sobre el cual mucho se ha escrito por estos días.

Estados Unidos y Europa, por lo general, concentran la atención de quienes quieren formarse en el extranjero, mientras que los costos y la diferencia idiomática resultan ser dos de las barreras de acceso. Por eso la formación especializada termina siendo un privilegio de pocos y depende en cierta medida hasta de una situación azarosa en la que el estudiante no tiene derecho a equivocarse al elegir el programa o centro de estudios. Es lo que ocurre cuando un egresado de pregrado cree que el programa que él busca no existe o que es más costoso de lo que en realidad vale.

Pero las barreras a veces no son tan grandes como parecen. La ESC Rennes, una de las escuelas de negocios más reputadas de Europa y de las pocas en el mundo que pueden presumir con la famosa Triple Corona (tiene la acreditación Amba de Londres, la Equis de Europa y la AACSB, de EE.UU.), está buscando estudiantes colombianos para sus 14 programas de máster y MBA, que van desde artes hasta gestión de marcas de lujo; deportes, ocio y turismo; y comunicación digital.

¿Por qué buscan alumnos colombianos? Olivier Aptel, director general de ESC Rennes, le dijo a El Espectador que esto se debe a que los profesionales del país están muy bien reputados académicamente y tienen grandes facilidades de adaptación al modo de vida francés.

Rennes fue fundada en 1990 por los empresarios de la región y está ya entre las grandes escuelas de Francia, esos centros de estudios de nivel muy superior que pueden ser públicos o privados y que exigen más tiempo de estudios que las universidades promedio. Además, tienen procesos de selección más complejos que aquellas.

En 2014 ocupó el puesto siete en el top de las mejores escuelas de negocios de Europa y la verdad es que su búsqueda de estudiantes colombianos puede explicarse a partir del carácter internacional con el que nació. De hecho, más de la tercera parte de sus estudiantes son extranjeros y el 80% de los docentes no nacieron en Francia. Tienen alumnos de 70 nacionalidades y en esa propuesta de valor multicultural radica el éxito de su modelo social y de innovación. Hoy tiene 3.831 estudiantes, pero aspira a superar los 5.000 en 2018, cuando culmine una inversión de 40 millones de euros para consolidar tres campus en la ciudad, a 300 kilómetros de París.

Hasta allí llegaron 18 alumnos colombianos en 2013 y ya son 41 los que han hecho la maestría. En septiembre próximo, otros 14 comenzarán clases. El sistema contempla incluso el cambio de programa si por el camino algún alumno identifica que se inscribió en el equivocado. Lo importante es que mantenga vivo el espíritu innovador, preocupación clave del centro de estudios. No buscan que el alumno aprenda, sino que cree. Por eso algunos salones de clases parecen más un parque de diversiones infantil y en algunos de ellos en vez de libros hay juegos de lego. La idea, dice Olivier Aptel, no es que se gradúen o no, sino que sus proyectos salgan adelante.

Eugenio Leal, un bogotano de 27 años que desde septiembre cursa el máster de comunicación y marketing digital, lo confirma. Este comunicador social de la U. Externado (con la cual ESC Rennes busca un convenio como los que ya tiene con la U de la Sabana y Eafit) dice que las grandes ventajas de Rennes son la educación en inglés (no es necesario saber francés para estudiar allí), los programas de intercambio (a él ya le tocó una temporada en Lituania), los subsidios a la vivienda (hasta 180 euros), los bajos costos de la alimentación y la posibilidad de quedarse a trabajar una temporada en Europa, como ocurre con buena parte de los egresados de las grandes escuelas.

 

* Nota posible por invitación ESC Rennes.

 

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