Restituidas tierras que despojaron los Castaño, el sueño de Yolanda Izquierdo

Detalles de la emotiva ceremonia en la que a familias de parceleros de la Hacienda Santa Paula les fueron restituidas las tierras que el clan Castaño les habían despojado.

"Cuando hay determinación, cuando hay claridad en los objetivos y perseverancia, las metas se pueden alcanzar”, sostuvo el Jefe de Estado mientras familias de Córdoba recibían las tierras que les habían robado. / Presidencia
"Cuando hay determinación, cuando hay claridad en los objetivos y perseverancia, las metas se pueden alcanzar”, sostuvo el Jefe de Estado mientras familias de Córdoba recibían las tierras que les habían robado. / Presidencia

Se trata de la materialización del sueño de Yolanda Izquierdo, la líder campesina asesinada el 31 de enero de 2007, por quien el presidente Juan Manuel Santos pidió un minuto de silencio durante el acto de entrega de los títulos. A la ceremonia asistieron el primer mandatario; el Ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo; el director de la Unidad de Restitución, Ricardo Sabogal y una comitiva de parlamentarios, entre otros.

Durante el acto, el jefe de Estado defendió el proceso de diálogos que se desarrollan en La Habana con las Farc y sostuvo que acciones como la que se adelantó en esta hacienda, que antes fue el cuartel general de los paramilitares en Córdoba, son una manera de sembrar paz y mostrar el empeño que el Gobierno tiene por resarcir a las víctimas de la violencia. "Donde mandaban los asesinos, hoy vuelven los campesinos", dijo.

Al mismo tiempo, Santos anunció que quienes se oponen a los procesos de restitución de tierras, matando a los líderes reclamantes y amedrentando a las víctimas que exigen sus derechos, serán declarados objetivos de alto valor para la Fuerza Pública y sólo les espera la cárcel o una tumba.

“Rindo homenaje a Yolanda Izquierdo, quien con valentía se opuso a las arbitrariedades y por eso fue asesinada. También a Ever Antonio Cordero, asesinado ayer en el día de las víctimas y cuyo único pecado fue ayudar a quienes padecieron la violencia y hoy son protegidos por la ley y el Estado”, manifestó el presidente, quien al término del evento se trasladó al municipio de Valencia -donde fue asesinado Cordero- para adelantar un consejo de seguridad.

La muerte de Cordero despertó una gran indignación en el movimiento de víctimas de Córdoba, hasta el punto, en protesta, muchos no asistieron al acto de restitución en Santa Paula. Algunos de los líderes, cuyos nombres pidieron omitir por seguridad, le explicaron a El Espectador que el tema de seguridad en el departamento es crítico para quienes se atreven a denunciar a los testaferros y herederos del paramilitarismo, a la vez que cuestionan la política de seguridad que les han ofrecido.

Al margen de esto, el evento fue solo alegría para las familias que recibieron los tan luchados títulos. Además de estos, el Gobierno les entregó un bono por $ 1.870 millones para proyectos productivos y otro por $900 para subsidios de vivienda.

La Hacienda Santa Paula fue donde se inició el llamado proceso de reforma agraria que intentaron implementar en la región las autodefensas de Córdoba y Urabá, bajo el mando de Vicente y Carlos Castaño. En la década de los 90, los paramilitares, a través de la Fundación para la Paz de Córdoba (Funpazcor), repartieron tierra a familias campesinas con el fin de controlar la población y un área estratégica para sus negocios ilícitos, así como también para el lavado de activos mediante actividades ganaderas.

A los campesinos les fueron entregados los títulos con la condición de que en los predios se adelanten las actividades que los jefes ‘paras’ determinaran y que no fueran vendidos a nadie que no fueran Funpazcor. Un tiempo después empezaron a aparecer hombres armados en las fincas, les dijeron a los campesinos que los negocios iban mal y que necesitaban las tierras. Las amenazas de muerte no se hicieron esperar y quienes se opusieron a entregárselas, como Yolanda Izquierdo, fueron asesinados. Al final las tierras volvieron a manos de los paramilitares y sus testaferros.

Precisamente, el acto de este miércoles se trató de la entrega a los campesinos de algunos de esos predios. Ahora vendrá un capítulo más difícil: el de echar a andar proyectos comunitarios campesinos para que la gente pueda conservar su tierra; y otro más complicado: asegurar que los violentos no regresen. Es decir, devolverle la esperanza y la seguridad a los parceleros de Santa Paula que entre la alegría y la nostalgia por los muertos que ha costado esta tierra, recibieron de manos del presidente Santos los títulos de sus fincas.