Riosucio, el municipio en el que sus habitantes viven con el agua al cuello

En tres meses han fallecido 2 menores de edad. Los habitantes de este municipio del Chocó piden ayuda urgente del Gobierno Nacional. Las autoridades locales denuncian que el abandono del Estado es total.

Cortesía: Notiriosucio.

La comunidad de Ríosucio, Chocó, tiene el agua del río Atrato, literalmente, al cuello. Con el agua que entró a sus casas se bañan, cocinan, se cepillan, lavan la ropa y, en esas mismas aguas, hacen sus necesidades fisiológicas.

Se trata de una comunidad que nunca ha tenido servicio de acueducto, alcantarillado o agua potable. Se trata de personas que desde el mes de noviembre están pidiendo a gritos la atención y ayuda del Gobierno Nacional. Se trata de mujeres, hombres y niños que esta noche tendrán que dormir sobre un ‘tambo’ de madera (piso falso sobre el agua) que los deja con la cara pegada al techo.

El abandono estatal, la tala indiscriminada y la minería ilegal, son los causantes de la sedimentación de las bocas del Atrato en el Golfo de Urabá. En consecuencia, el río se desbordó y sus aguas quedaron empozadas en el municipio causando esta emergencia que empeora con los aguaceros frecuentes.

La calamidad es tal, que durante estos tres meses de inundación se han ahogado dos niños; un menor de seis años, en el mes de diciembre, y otro pequeño de un año que perdió la vida en enero.

“Estoy pidiendo que por favor me ayuden, que me den una colaboración con mi casa porque está en alto riesgo. Fui donde el alcalde para que me ayudara con unas tablas y no pudo colaborarme, estoy pasando trabajo con mis hijos y se me iba a ahogar un niño”, afirma Digna María Rivas, una de las muchas damnificadas del barrio Escolar, ubicado en el casco urbano de Riosucio.

 

 

Los barrios Makent, El Centro, Benjamín, Escolar, El Paraíso, y Villa Rufina; ubicados en la cabecera del municipio, así como las comunidades de La Nueva Unión y Yarumal; que hacen parte de la zona rural, están en condiciones críticas.

Según el alcalde de Riosucio, Luis Enrique Mena, desde hace seis años no se presentaba una situación semejante a la que vive el municipio en este momento y la gran preocupación es que los recursos de la administración ya no alcanzan para cubrir una emergencia de esta magnitud.

“Salimos de la segunda ola invernal del año y entramos al fenómeno de la niña, el clima no dio tregua para que las calles secaran y las viviendas e instituciones salieran de la inmersión del agua. Lo más grave es que hemos estado solos, las inversiones nos ha tocado costearlas con el poco presupuesto que tiene el municipio”, dijo el alcalde quien agregó que varias personas “inescrupulosas” se han robado tablones del sendero peatonal que conecta a las poblaciones y sirve de camino para que los niños vayan a sus colegios.

La jornada escolar en el municipio ya inició, las aulas temporales que fueron construidas en el 2013 para un uso máximo de tres años siguen siendo los espacios destinados para la educación de los pequeños y, por efecto, están en condiciones deplorables. Los pequeños que van a estudiar están repartidos en dos jornadas para asegurar que todos puedan utilizar los pocos salones que aún son seguros, ven clase con el agua en los pies, sus cuadernos se mojan y muchos útiles se pierden bajo el agua cada día.

El riesgo sanitario al que está expuesta la comunidad es inminente. El cementerio del municipio está totalmente sumergido, y la preocupación radica en la posibilidad de que los cuerpos puedan salir a flote o que los líquidos que emanan están quedando en las mismas aguas que las personas consumen.

Por otro lado, se han perdido los cultivos de pancoger, el ganado, las gallinas, los productos para el comercio y los enceres de las familias que, no tienen forma de obtener recursos.

El coordinador municipal de gestión de riesgo, Yohaner Rovira Gil, afirmó que el censo realizado por la Defensa Civil arrojó un total de 3.904 damnificados en Riosucio y coincide con el alcalde en que la solución está en hacer un dragado a las desembocaduras del Atrato.

“El último dragado de las bocas lo hicieron en el 2010, pero después retiraron esas dragas y no han regresado. Nos han informado que el fenómeno de la niña llega hasta mayo cuando comienza nuestra temporada de invierno, si no vemos una pronta solución vamos a parar seis meses bajo el agua”, afirmó Rovira.

Aseguró que la gestión para solicitar ayuda del Gobierno y de las entidades humanitarias se ha hecho por todos los medios; han enviado oficios manifestando la emergencia, han recurrido a los medios de comunicación locales, regionales y nacionales para visibilizar la problemática, y han declarado la calamidad pública.

Según el coordinador de Gestión de Riesgo, en estos tres meses lo único que han recibido son 500 kits de alimento y aseo que fueron entregados solo en el casco urbano. Esta ayuda, de acuerdo con las autoridades, no alcanzó ni para la mitad de los afectados.

“Pido que nos presten más atención, que nos den una pronta respuesta, no solo a Riosucio sino todos los municipios que están a orillas del río Atrato. Necesitamos una solución definitiva no pañitos de agua tibia”, expresó Rovira.

Por su parte, el alcalde manifestó su desconcierto ante el abandono hacia un municipio sufrido y que está priorizado en el posconflicto. “Riosucio debe tener respuesta inmediata porque es una calamidad pública, yo creo que no hay excusa para invertirle a una comunidad que ha puesto su esperanza en el proceso de paz y las cosas están peor”.