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hace 5 horas

Rodrigo Lara: el hombre que encaró al narcotráfico

Sus aliados eran el juez Gustavo Zuluaga Serna, el coronel Jaime Ramírez Gómez y el director de El Espectador, Guillermo Cano.

Apenas ocho meses estuvo Rodrigo Lara al frente del ministerio de Justicia. Suficientes para encarar al narcotráfico. Cuando se conocieron los antecedentes de Pablo Escobar y este tuvo que pasar a la clandestinidad, el ministro encontró sus primeros tres aliados incondicionales: en la justicia, el juez Gustavo Zuluaga Serna; en la policía, el comandante antinarcóticos, coronel Jaime Ramírez Gómez. En el periodismo, Guillermo Cano. Fueron ellos los precursores de una guerra desigual contra las mafias de la droga. (Vea el especial 30 años sin Guillermo Cano)
 
El lunes 30 de abril de 1984, cuando le quedaban pocos días en el ministerio pues había aceptado una embajada en Europa, fue asesinado al norte de Bogotá el ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla. Además del estupor nacional, causó conmoción reconocer  que entre los dos sicarios que perpetraron el crimen, el único que sobrevivió era un menor de 16 años. El sicario abatido, Iván Guisao Álvarez, tenía un tenebroso prontuario. Su acompañante, Byron de Jesús Velásquez, era un menor de edad. (Vea qué pasaba en Colombia 100 días antes de que asesinaran a Guillermo Cano)
 
“Si es que aún hay vergüenza en Colombia, todos a una deberíamos sentirnos responsables en alguna medida de la muerte del noble y valiente político huilense, y hacernos ante su tumba recién abierta, el propósito indeclinable de decirle al mafia y al crimen organizado: ¡ni un paso más!”, escribió Guillermo Cano en su Libreta de Apuntes para rechazar el magnicidio del ministro Rodrigo Lara. Su familia recuerda que ese día, visiblemente afectado, comentó varias veces que ya no veía realmente hacia donde iba Colombia. (Vea videos de las periodistas de la época de Guillermo Cano)
 
Días después trascendió que el expresidente Alfonso López se había reunido en el hotel Marriot de Panamá con Pablo Escobar y otros mafiosos, para ser portador de una propuesta de los narcotraficantes para desmontar su negocio, repatriar sus capitales, retirarse de la política y colaborar con el gobierno la erradicación del consumo de droga. Aunque López aclaró que solo había informado al presidente Betancur sobre el mensaje de los mafiosos, El Espectador entró a controvertir lo sucedido. 
 
“Nada los exculpa, nada los absuelve, se ha inferido una gran ofensa a la dignidad del país y a su elemental sentido de la justicia”, reclamó el diario en una editorial. Guillermo Cano insistió que nunca a expresidentes como Alfonso López, Eduardo Santos, Alberto Lleras, Carlos Lleras, Laureano Gómez o Mariano Ospina, se les habían acercado los delincuentes comunes de la época “para solicitar sus buenos oficios ante la justicia en busca de impunidad”. De paso arremetió contra el congresista Alberto Santofimio, a quien El Espectador calificó como “manzana podrida” del ayuntamiento con el clan de Escobar.