Una carta de amor al café: salvar el futuro de uno de los símbolos de Colombia

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“Desarraigo” es un proyecto multimedia hecho por estudiantes de la Universidad de la Sabana con el apoyo de la Purdue University en Indiana, Estados Unidos, que profundiza en los obstáculos que atraviesa la producción de café en el país. En esta entrega se presentan cuatro testimonios de caficultores que explican su relación con el café y la tierra que trabajan. Esta es la última de cuatro publicaciones de este especial en El Espectador.

Los amantes del café no son únicamente quienes beben una taza caliente cada mañana. Son, en realidad, quienes lo siembran con sus propias manos, lo cultivan con esmero y nacieron entre matas de café. Los cafetales son su vida y ellos, la vida de los cafetales. No se imaginan un mundo sin el grano, y éste no tiene futuro sin ellos.

En la serie de videos titulada Cartas al café, la campaña digital Desarraigo explora, en boca de los caficultores y con imágenes maravillosas del paisaje cafetero colombiano, la conexión, el amor y la pasión de los caficultores por su tierra. Angie López, Mauricio Arboleda, Carlos Ignacio López, Germán y Julián Botero son algunos de los caficultores que el equipo de ese proyecto entrevistó en su paso por Eje Cafetero y quienes en Cartas al café exponen por qué cultivar café es su hogar y tradición, y cuál es la pasión que sienten hacia lo que hacen.

“Más que algo económico, le veo otros valores que para mí son mucho más importantes”, afirma Mauricio Arboleda, un caficultor de Santuario, Risaralda. Él, como muchos otros, hablan con nostalgia de lo que podría pasar si se extingue el grano por el cambio climático. El café para ellos es vida, tradición, hogar, legado y cultura. Si el panorama no cambia y en un futuro no muy lejano se acaba el café, no solo se habrá ido el símbolo más importante para Colombia ni la bebida infaltable en la remesa de los colombianos; sino que acabará con la identidad de miles de caficultores, rompiendo una tradición que ha pasado generación tras generación.

Para salvar la tradición caficultura del país es necesario que el Estado y la sociedad tomen decisiones concretas para frenar el cambio climático y mejorar las condiciones de los campesinos. De no ser así, más de 2,7 millones de personas se quedarán sin hogar. Deberán decir adiós a su cultura, sus recuerdos y todo lo que conocen. Por eso, Desarraigo invita al país a trabajar por salvar la herencia nacional. Tratar de salvar el futuro del café será como escribir una carta de amor hacia los caficultores mismos. Una carta de amor hacia los que normalmente son invisibles, pero quienes aseguran una bebida caliente cada mañana.

*El proyecto fue guiado por la Dra. Jessica Eise y Andrés Forero-Serna. Los seis estudiantes que lo desarrollaron son: Camila Atencio, Nicolás Gómez, Vanesa Bernal, Mario Isaza, Laura Montes y Nicolás Rojas.


Estas son las redes sociales del proyecto:

Instagram: https://www.instagram.com/desarraigocafe/

Facebook: https://www.facebook.com/desarraigocafe/

YouTube: https://www.youtube.com/channel/UCo-zTrgDjWfycU_CXE7aYSw

Unisabana Medios: https://www.unisabanamedios.com/


Las otras entregas de “Desarraigo” en El Espectador:

Un mundo sin café

El cambio climático amenaza el futuro del café colombiano

Las malas condiciones de los campesinos: otro desafío para la producción de café colombiano

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