Diego Avellaneda: de vender cafés a ganar un Emmy

La historia del santandereano que se ganó uno de los premios más importantes de la televisión estadounidense con la historia de Benito Sánchez, un inmigrante mexicano que pasó de limpiar casas a ser uno de los mejores programadores de código de Uber.

El sueño de Diego Avellaneda es trabajar con Netflix. Cortesía

Diego Avellaneda nació en Bucaramanga (Santander). Estudió Artes Audiovisuales en la Universidad Autónoma de Bucaramanga yse graduó en 2016. Trabajó en el noticiero de la Universidad Industrial de Santander (UIS) y a los 25 años viajó a Estados Unidos con la ilusión de continuar sus sueños con la idea de que el trabajo de un realizador audiovisual no es valorado en Colombia. Ahora tiene 26 años y acaba de ganar un Emmy, uno de los premios más importantes de la televisión estadounidense.

“Abriendo Camino, Los Nuevos Latinos” fue el trabajo con el que Diego ganó en la categoría “Reportaje Noticias Report-Light Series – Español”. Allí cuenta la historia de Benito Sánchez, un joven mexicano que pasó de trabajar en los campos de lechuga de Oaxaca (México) a trabajar como uno de los mejores programadores de códigos en Uber.

¿Por qué estudiar Artes Audiovisuales?

 Yo creo que es una mezcla de muchas cosas. Pero principalmente está relacionado con la manera en la que me crié. Era muy pequeño cuando mis papás se separaron, entonces vivía en Estados Unidos con mi mamá y luego en Colombia con mi papá. Era como un intercambio y tuve una perspectiva de los dos.

Mi mamá es bacterióloga de la UIS, pero siempre ha sido muy artística. Ella me enseñó todo lo que sé ahora. Crecí alrededor de ella con el arte. Y cuando yo conocí la carrera de Artes fue algo como me tocó de inmediato, ahí supe que era lo mío.

¿Recibió el apoyo de sus padres?

No, fue muy chistoso porque mi papá no quería que estudiara artes, quería que escogiera otra cosa. Entonces yo le dije que bueno, que iba a escoger otra carrera que no fuera esa y me fui por Gastronomía, pero con una condición. Le dije que  si el día de mañana no estaba contento me tenía que dejar cambiar a artes. Eso fue una jugada mía. A mí me gusta la gastronomía, de hecho, gracias al semestre que hice preparo todos mis almuerzos. No como por fuera ni caliento en microondas.

¿Por qué decidió irse de Colombia a Estados Unidos?

No me hallaba en Colombia. Principalmente por la situación tan dramática que viven los realizadores audiovisuales, el trabajo no es valorado allá. Me estaba yendo bien en la UIS, pero emocionalmente no me sentía en el lugar adecuado. Me devolví con la ilusión de hacer algo más.

¿Encontrar un trabajo fue fácil?

No, no tenía contactos acá. Así que me tomó un poco de tiempo. Trabajé de todo. Vendiendo café en Starbuck, en una caja registradora, hasta di clases de baile. Yo sólo sabía bailar vallenato, salsa y merengue pero tuve que aprender el resto de géneros. Desde tango argentino, bolero, vals, todo.

¿Qué aportaron esos trabajos a su formación como profesional?

Recuerdo que cuando trabajaba con los cafés conocí a un fotógrafo que necesitaba ayuda con unos videos detrás de escena, yo le dije que sí pero él no me pagaba. Luego dejé los cafés y empecé con lo del baile. En ese trabajo aprendí a acércame a la gente, a soltarme más como comunicador. Me ayudó a entender cómo comunicarme y relacionarme con los otros. Eso me abrió las puertas para el trabajo en Telemundo.

¿Cómo llegó a Telemundo?

Bueno, cuando estaba en lo del baile también ayudaba a un primo de un amigo mío del colegio. Él tiene las cabinas de fotografía acá en California así que yo le ayudaba a hacer el escenario y también a tender a la gente. Después de renunciar al baile, me dediqué a manejar Uber y fue cuando mi amigo me dijo del trabajo de Telemundo. Estaban buscando a alguien que supiera del tema y además, que supiera hablar español, así que apliqué y me dieron el trabajo. Les gustó mi recorrido profesional.

Lea: Dios, diversidad y propuesta matrimonial: momentos clave de los Emmy

¿Qué trabajo desempeña en el canal de televisión?

Telemundo es la estación número uno de habla hispana acá en Estados Unidos. Pero NBC es la cadena número uno de habla americana. Nosotros somos dos estaciones de televisión  y bueno, empecé a trabajar con los dos sitios.

Ahorita trabajo para el noticiero y la parte comercial de Telemundo. Y también en un programa de entretenimiento de NBC que muestra restaurantes y lugares interesantes de acá en California. Básicamente me convertí en el puente de las dos estaciones.

Pero más que todo mi responsabilidad está relacionada con la parte comercial. Todo lo que es comerciales locales, concesionaros de autos, supermercados, todo, cosas locales.

¿Cómo dio con Benito Sánchez?

La historia llegó a mí, yo no llegué a ella. El productor de la noticia se acercó y me dijo que tenían una serie de historias de unos dreamers. Entonces yo le dije que de una. Él me dijo todo y yo me encargué de la parte fotográfica de la historia. Viajamos a México para reconstruirla de la mejor manera posible.

Pasó de vender cafés a ser maestro de baile porque no se encontraba, ¿ahora sí?

Me gusta bastante porque es activo estar trabajando de un lado al otro, y no quedarme con una sola cosa que hacer. No voy a negar que me encantaría  estar trabajando más en la parte cinematográfica, haciendo cortometrajes. Pero estoy bien. El siguiente paso de mi carrera sería apuntarle a una compañía como Netflix, siento que ellos hacen demasiadas historias en corto tiempo.

Aquí puede ver el video: 

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María Hernández Cárcamo / [email protected]

Santander

Diego Avellaneda: de vender cafés a ganar un Emmy

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