Inaugurada primera fase del Hospital Internacional de Colombia en Santander

Los directivos del centro médico esperan que funcione en su totalidad en el 2018 y que, a partir de ese año, genere ingresos de alrededor US$300 millones anualmente.

/ Foto: Hospital Internacional de Colombia

Este jueves entró en funcionamiento el 66% del Hospital Internacional de Colombia (operado por la Fundación Cardiovascular) en Piedecuesta, Santander, a 14.4 kilómetros de Bucaramanga. El hospital fue construido en un terreno de 16.4 hectáreas en el Valle de Menzuly y, según sus directivos, espera convertirse en un referente en la región.

En la inauguración estuvieron los ministros de Salud, Hacienda y Comercio (Alejandro Gaviria, Mauricio Cárdenas y María Claudia Lacouture, respectivamente), además de representantes del Banco Mundial y del Hospital de la Universidad de Pittsburgh, una de las más reconocidas de Estados Unidos y del mundo y que co-administrará el Centro de Cáncer del complejo hospitalario.

El Hospital Internacional de Colombia requirió de una inversión de US$200 millones. Se espera que, cuando entré en funcionamiento el 100% de sus capacidades en el 2018, genere ingresos aproximados de US$300 millones anuales.

En el complejo se espera construir, además del Hospital Internacional, el Centro Médico y Odontológico, el edificio de parqueaderos y, más adelante, incluirá un Centro de Rehabilitación y otro de Investigaciones, la Fundación Universitaria FCV, además de un hotel y un centro de convenciones.

El hospital abrió con una capacidad de 40 camas y la semana entrante aumentará a 100 para, paulatinamente, llegar a las 1000 en el 2018. El director del HIC, Raúl Castillo Mantilla, aseguró, según recogió el periódico Vanguardia, que la habilitación de las camas se hace según el pago de las carteras.

Castillo añadió al periódico santandereano: “Las EPS ahora están pagando a un plazo de 200 días, lo que hace que un crédito sea insostenible. Nosotros queríamos en un mes abrir las 500 camas, pero no tenemos la capacidad de aguantar siete meses esperando que las EPS nos paguen”.