"Mi pueblo amaneció muerto": así se vive el regreso del paro armado en Catatumbo

En los 11 municipios que conforman esta convulsionada región de Norte de Santander hay desolación. Las escuelas siguen cerradas, los negocios no abrieron y los desplazados por la guerra entre el ELN y el EPL duermen a la intemperie.

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Reactivado el paro armado en la zona del Catatumbo, tras 60 horas de receso, el panorama en los municipios es desolador. En los cascos urbanos los habitantes decidieron encerrarse en sus casas y las carreteras estan vacías.

En Hacarí no se ven carros y motos transitando. En el casco urbano de ese municipio solo se escucha el sonido de los pájaros. Los buses que cubren rutas hacia Ocaña y las veredas están parqueados como testigo mudo del temor de los habitantes.

El palacio municipal y los negocios no están atendiendo. En el municipio de El Tarra la situación es similar. Mientras sus calles están solas, en la puerta de entrada al palacio municipal reposa un aviso que anuncia que no hay servicio al público y la personería solo atiende casos vía telefónica. Lea también: El desastre del Catatumbo

En Teorama circula un panfleto cuya primera frase es desgarradora: “Mi pueblo amaneció muerto”. Además, el documento describe que las actividades públicas y privadas están suspendidas y con las basuras al cuello pues no han sido recogidas. No se escucha el ruido ensordecedor de las motos ni la algarabía de los estudiantes rumbo al colegio.

“El silencio es tan profundo que crispa los nervios como si en el pueblo flotara un mal presagio”, sentencia el anónimo escritor teoramense. En San Calixto las calles están desocupadas y los negocios cerrados. El único movimiento que se sintió fue el de un camión cargado con ayuda humanitaria.  

Entre tanto, en los albergues y espacios humanitarios la gente sigue a la espera de ayudas. En Hoyo Pilón, municipio de Ábrego, unas 500 personas están durmiendo en cambuches y casi a la intemperie. Así lo afirmó una mujer, quien agregó que la comida es mínima.

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En medio de estas circunstancias, Olger Pérez Quintero, directivo de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat) denunció que uno de sus miembros en el municipio de Hacarí, Orangel Galvis, fue atacado, en la noche del jueves, cuando se encontraba en su finca en la vereda las Mercedes.

Según Pérez Quintero, desconocidos hicieron disparos contra su vivienda, Galvis logró refugiarse en el monte. En la mañana de este viernes fue hallado y evacuado por una comisión humanitaria integrada por campesinos.

El panorama en el Catatumbo es desolador y la gente pide un cese el conflicto que está generando por los enfrentamientos entre los grupos armados ilegales Eln y Epl, este último el que tiene decretado el paro armado de manera indefinida.

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