Cinco colegios del Caribe donde la homosexualidad sigue siendo una falta grave

Caribe Afirmativo dice que instituciones como Sagrada Familia, en Barranquilla; La Salle, en Montería; y Salesiano San Pedro Claver, en Cartagena, rechazan a la población LGBTI en sus manuales de convivencia.

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Colombia está dividida por la labor que viene realizando el Ministerio de Educación para revisar que todos los manuales de convivencia de los colegios del país respeten la orientación sexual de sus estudiantes. Las multitudinarias marchas de este miércoles develaron que son muchas las instituciones que se resisten a cumplir la orden que viene de la Corte Constitucional en el caso Sergio Urrego, estudiante gay que se suicidó hace dos años tras ser discriminado en el colegio Castillo Campestre, y que la discusión por la autonomía escolar y familiar apenas empieza.

En medio de este álgido debate los estudiantes LGBTI son los más afectados, como ha dicho la mamá de Urrego, Alba Reyes Arena. Son ellos los que están viendo con temor desde sus pupitres cómo el país discute sobre sus derechos y la inclusión de la diversidad sexual en los reglamentos estudiantiles. 

El objetivo de la sentencia de la corte, “tener escuelas libres de discriminación”, no ha sido tarea fácil y no todos los establecimientos educativos tienen las puertas totalmente abiertas para aceptar las orientaciones sexuales de sus alumnos. Prueba de ello son varios manuales de convivencia en la región Caribe que siguen calificando la homosexualidad como una falta grave.

Así informó la corporación Caribe Afirmativo. En Barranquilla, por ejemplo, en los colegios Colón y la Sagrada Familia de la calle 74, estudiantes gais y lesbianas cometen una falta grave. “El manual de convivencia de ambas instituciones anuncia que estas ‘conductas’ atentan contra la moral cristiana y las buenas costumbres”.

En el mismo sentido ocurre en el Colegio de la Sagrada Familia, de Riohacha; en el Colegio Salesiano San Pedro Claver, de Cartagena; y en el Colegio La Salle de Montería, “aunque este último va más allá, porque les solicita a los estudiantes LGBT que asuman su orientación sexual e identidad de género, fuera del plantel”, afirma la organización.

“Es un documento que de cierta forma acredita como una conducta válida humillar y faltar el respeto a las personas con orientación sexual e identidad de género diversas”, agrega Caribe Afirmativo.

Las cifras dan fe de esto. En lo que va corrido del año, 35 jóvenes de la región han denunciado que son víctimas de discriminación en las aulas de clase. Un número que a estas alturas está a punto de superar el registrado en 2015 (38).

Daniel Santana, un hombre gay de 22 años y hoy estudiante de psicología, relató que cuando su mamá “supo que era homosexual “se fue hasta la Institución Educativa Manuel Germán Cuello Gutiérrez, donde hacia 11 grado, a hablar con los directivos de ese colegio en Valledupar. Y la coordinadora de disciplina, luego de haberse enterado, me empezó a decir que ser homosexual era una falta grave a la moral, luego se enteraron varios profesores y compañeros de clase y empezaron a discriminarme. Yo me sentía muy deprimido y pensaba todo el tiempo que lo mejor era irme del Cesar”.

La mayoría de estos casos de exclusión tienen lugar en colegios públicos y privados, seguidos de los colegios nocturnos, técnicos y tecnólogos. Por último se ubican las universidades. La sanción disciplinaria y la amonestación pública son las formas más comunes para castigar a las personas LGBTI en las instituciones educativas.