"Serás una gran cantante", el engaño con el que fue secuestrada la pequeña Sharick Nicoll

Durante once días el Gaula de la Policía le siguió la pista a José Ismael Montero León, de 58 años de edad. Medicina Legal investiga si la menor fue abusada sexualmente.

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Con la promesa de convertirla en una estrella de la música popular, José Ismael Montero León, de 58 años de edad, engañó y secuestró a la pequeña Sharick Nicoll.  Se la llevó de Villavicencio y la obligó a pedir limosna en diferentes terminales de transporte. Medicina Legal investiga si la menor de 10 años fue abusada sexualmente. Este martes, después de once días de búsqueda, el Gaula de la Policía Nacional, capturó al hombre en Santa Marta y logró la liberación de la pequeña.

Fuentes de la Dirección Antisecuestro dijeron a El Espectador que Montero León, quien fue esposo de la abuela de la menor, se obsesionó con Sharik y quería convertirla, a la fuerza, en su compañera sentimental.

“Después de la muerte de su esposa, este hombre viajó a Villavicencio, y al darse cuenta de que la niña era fanática de una cantante de música popular, decidió tramar el engaño”, dijo un investigador del caso.

Primero, Montero León le dijo a la mamá de la niña que, si le permitía su participación en un video musical, recibiría $5 millones. La propuesta fue rechazada. La mamá de Sharik puso como condición tener un contacto directo con la artista. Lea también: Golpes y permiso para bañarse una vez al año: la vida de 13 hermanos torturados por sus padres

Pese a no tener el permiso de la familia, José Ismael Montero decidió seguir adelante con su plan. Para darle peso a la mentira, el anciano le pidió a una de sus hijas hacerse pasar por Francy, la cantante de música popular.  En dos ocasiones la niña de 10 años creyó estar hablando con la intérprete.

“La hija de este hombre, que vive en Bogotá, no vio malicia en la solicitud que le hizo su padre. Ella no estaba enterada de los planes que este señor tenía con la pequeña”, dijo el director del Gaula de la Policia Nacional, brigadier general, Fernando Murillo.

Al enterarse de que Montero se había llevado a la pequeña, la mamá de Shakir lo llama para reclamarle. El hombre, según la información suministrada por las autoridades, le dice que se la llevó “porque la niña estaba aburrida” y promete regresarla pronto. Minutos después apaga el celular.

En ese momento empieza la huida del secuestrador. Soacha, La Dorada (Caldas), Puerto Berrío (Antioquia), Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, fueron los lugares por los que León transportó a la menor. “En las terminales de transporte de estos municipios este individuo la obligaba a pedir limosna. Le decía a la gente que eran desplazados por la violencia”, agregó Murillo.

Según los investigadores del caso, el objetivo del hombre, al darse cuenta de que era perseguido por las autoridades, era sacar a la niña del país. Panamá era el destino.

Fue en la terminal de transportes de Santa Marta que cayó el secuestrador. Allí, al ser requerido por las autoridades, León insistió en su mentira. Dijo, que era desplazado por la violencia. Sin embargo, el llanto incontrolable de la menor levantó las sospechas de los uniformados que ya estaban enterados de la desaparición de una menor con sus características. León fue capturado. 

Por su parte, la directora general del ICBF, Karen Abudinen Abuchaibe, informó que un equipo de profesionales de la Regional Magdalena verificó los derechos de la niña, abrió un Proceso para restablecerlos, la ubicó de manera provisional en Hogar Sustituto, le brindó atención psicosocial y adelantó las gestiones para devolverla a Villavicencio.

“Desde el ICBF trabajamos por los derechos de nuestros niños, niñas y adolescentes. Nuestro deber es cuidarlos y protegerlos, así como orientar a los padres de familia y cuidadores para que cumplan con su responsabilidad como garantes de derechos. Primero Los Niños”, señaló Abudinen Abuchaibe.

El ICBF recuerda que, ante cualquier caso de vulneración de derechos de un menor de edad, las personas pueden llamar a la línea nacional gratuita 141, donde serán atendidos por profesionales que podrán dar respuesta oportuna a las denuncias.