Sí a la venta de agua en bloque

Distrito y Gobernación de Cundinamarca buscan una articulación de los planes de ordenamiento territorial para evitar la expansión urbana en la sabana.

Luego de un año de parálisis, se reactiva la venta de agua en bloque en Cundinamarca   / Archivo
Luego de un año de parálisis, se reactiva la venta de agua en bloque en Cundinamarca / Archivo

El nombramiento de Alberto Merlano Alcocer como gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) tiene un trasfondo político que ha comenzado a develarse. Uno de los triunfos del nuevo gerente es el acuerdo que comienza a gestarse entre la Gobernación de Cundinamarca y el Distrito para reactivar la venta de agua en bloque de Bogotá a los municipios aledaños del departamento. Luego de un año de disputas entre la Gobernación y el Distrito por este problema, Merlano está conciliando con las autoridades departamentales las nuevas condiciones para le venta del líquido.

En el proceso trabaja una comisión compuesta por el gobernador de Cundinamarca, Álvaro Cruz; Néstor Franco, delegado de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR); Gerardo Ardila, secretario de Planeación Distrital; Juana Laverde, gerente de Empresas Públicas de Cundinamarca, y Alberto Merlano. Las conversaciones partieron desde dos premisas: analizar la venta de agua en bloque teniendo en cuenta las amenazas de cambio climático y concebir el agua como elemento estructurador del territorio.

Con esta decisión ganan ambas partes. Por un lado, se mantiene en firme la idea del alcalde Gustavo Petro de evitar los proyectos urbanísticos fuera de las áreas urbanas de los municipios y, por otro, los alcaldes municipales pueden reactivar los proyectos de construcción de vivienda que estaban frenados . “Estamos buscando una posición unificada para analizar la utilización de agua en bloque. Estamos revisando los Planes de Ordenamiento Territorial para que podamos articularlos. Con el nuevo gerente hay avances. Tiene una visión muy objetiva y esperamos entregar un acuerdo en dos meses”, dijo el gobernador Cruz.

Una de las tareas más difíciles que tiene esta comisión es garantizar que no se paralicen los 80 proyectos de construcción en el departamento y garantizar, al mismo tiempo, que los municipios no se expandan hacia las áreas rurales. De acuerdo con la Gobernación de Cundinamarca, se espera que en los próximos años se construyan 100 mil viviendas en el departamento. El problema que planteó el exgerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, Diego Bravo, con la idea de seguir urbanizando el departamento, es que la construcción en zonas rurales generaría contaminación de las fuentes hídricas que abastecen a Bogotá.

Pese a que la comisión empezó a trabajar hace dos días, los alcaldes municipales ya se pronunciaron: “aplaudo la mentalidad del gobierno distrital La verdad es que no se pudo hacer nada con los directivos anteriores. Con el nuevo gerente se abrió una ventana de diálogo. La idea es reactivar los proyectos de Chía y verificar el tema de las tarifas. Si Bogotá pudo garantizar un mínimo vital, esperamos que nosotros también”, dijo Guillermo Varela, alcalde de Chía. El alcalde del municipio de Funza, Jorge Machuca, agregó: “Es una noticia muy buena para la comunidad. Funza no se opone a la idea del Distrito; nosotros hemos frenado el crecimiento rural por el plan de ordenamiento territorial y estamos de acuerdo con la planificación adecuada para construir. No se trata solamente urbanismo, sino de planificación adecuada para cada uno de los proyectos que se vayan a desarrollar”.

Después de un año de incertidumbre por proyectos urbanísticos estancados, el alcalde de Mosquera, Nicolás García, respiró tranquilo: “Tenemos 7 mil viviendas que están a punto de tener luz verde gracias a esta decisión. Desde hace tiempo le hemos insistido al Acueducto de Bogotá que queremos construir en el casco urbano, no en el rural. Estamos apoyando las construcciones de ocho pisos para no desaprovechar el suelo rural con viviendas campestres. Yo respeto a Bravo, pero su actitud fue difícil. Merlano sabe socializar mejor”.

La pregunta que se mantiene latente es cómo prevenir la expansión de los municipios hacia las áreas rurales. “Todos los actores coincidieron en la necesidad de establecer políticas alrededor del agua. Suspender el suministro de agua en bloque no era la solución más adecuada para evitar la urbanización. La solución que se ha trabajado consiste en que los municipios se comprometan a respetar el crecimiento urbanístico y que se puedan articular los planes de ordenamiento territorial”, señaló Néstor Franco, secretario general de la CAR y delegado de esta entidad en la comisión de negociación.

Hay otros escenarios en los que entran a jugar las multinacionales que tienen proyectos de Sabana Occidente y Sabana Centro de Cundinamarca. Cuando se dio la negativa de vender agua en bloque, Coca-Cola-Femsa debió frenar la construcción de una embotelladora en Tocancipá, poniendo en riesgo una inversión de 320 millones de dólares. “Debemos revisar cada caso, los aspectos técnicos y formular nuevas alternativas en menos de dos meses”, dijo Juana Laverde, gerente de Empresas Públicas de Cundinamarca.

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