La realidad supera la ficción

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Para muchos, la actuación no se reconoce como una profesión sino, más bien, como un hobby. Los actores nunca tienen un trabajo fijo y cada vez hay más requisitos de edad y mayor número de seguidores en redes sociales para contratarlos.

Muchas personas sueñan con ser actores o actrices y salir en la televisión, con ser exitosos en el medio, pero para nadie es un secreto que en Colombia hay escasas oportunidades para los artistas. Mucha veces el trabajo actoral no es bien reconocido como se hace en otros países. Además, las productoras son muy limitadas y no hay tantas producciones como para darle cabida a los nuevos talentos.

En Colombia existen varias academias de actuación que ayudan a las personas a formarse como artistas y que además ofrecen el servicio de baile y canto, entre otras disciplinas. Entre ellas se encuentra el GEA - Grupo Élite de Actores, cuya directora y manager de actuación es la actriz María Emilia Kamper. Para ella, es fundamental que las personas que quieren estar en el medio siempre estén en constante formación y aunque en el mundo de la actuación existan escasas oportunidades, para María Emilia esto es diferente: “si un actor no tiene trabajo es porque no se mueve”, puesto que, según dice, un actor puede crear su propio grupo de teatro hasta llegar a enseñar en una academia.

Natalia Jiménez es asistente de casting. Para ella lo más difícil en el mundo de la actuación no es que hayan escasas oportunidades, sino más bien, que hay muchos actores. “Una novela no pasa de 340 actores, pero cada año hay más de 2.000 actores nuevos”, afirma Natalia, para quien ya hay mucha demanda y eso hace que se haga cada vez más pequeña la posibilidad de participar en una producción.

Natalia Morales también es directora de casting y ha trabajado para productoras como Caracol Televisión, Dago García Producciones, Sony Pictures, entre otras. Para Morales la televisión en Colombia todavía es muy reciente y, a pesar de eso, los dos grandes canales del país “no suplen la necesidad laboral de los actores”. Tras la cuarentena, en las producciones estaban sacando un aproximado de 15 a 20 castings semanales, 80 personajes por producción, pero al casting se presentan unas 25 a 30 personas para un personaje principal y para otros secundarios pueden llegar solamente 5. Por esos datos, Natalia menciona que las oportunidades en el medio son difíciles.

Siempre son críticas las edades

Karol Saavedra es una joven de 16 años que inició en el mundo de la actuación cuando tenía tan solo 10. Ha podido participar en varias producciones nacionales e internacionales. Se incorporó en la academia JN Producciones y a los pocos meses de haber ingresado obtuvo una oportunidad en su primera producción. “Ingresar tan pequeña fue un arma de doble filo, ya que no pude disfrutar realmente mi niñez como cualquier otro joven”, afirma Karol, pero también reconoce que fue una gran oportunidad, debido a que tiempo después se dio cuenta de que si era mayor iba a ser un poco más complicado, pues es consciente que a la edad que ella tiene es muy difícil ser actor.

David Velázquez, actor y profesor de actuación, hace referencia a que en Colombia buscar trabajo siendo adolescente es un difícil, pero no imposible. Afirma que muchas veces las productoras prefieren trabajar con gente mayor y que se vea más joven, debido a que algunas reglas del Ministerio de Trabajo, que regula el trabajo infantil, atan las manos de los productores y eso hace que a muchos jóvenes se les cierren oportunidades.

William Barragán, director de televisión, ha dirigido producciones como Enfermeras, El Estilista, Chica Vampiro, Yo soy Franky y Nobbes, entre otras. Él menciona que muchas veces también acuden a los actores que son mayores de edad en vez de los jóvenes por temas de presupuesto para la producción, ya que los jóvenes tienen horas más delimitadas para rodar a comparación que los adultos. “Los jóvenes trabajan entre 6 a 8 horas mientras un adulto trabaja 12”, explica William. También afirma que una producción demanda un alto presupuesto.

Gustavo Giraldo es un abogado que se convirtió en actor. Inició su carrera de actuación a los 30 años. Comenzó su formación en distintas academias y poco a poco le fueron llegando las oportunidades para participar en producciones como Sin Senos Sí Hay Paraíso, El Cartel, La Reina del Flow, La Ley del Corazón, Amar y Vivir, Operación Pacífico, Garzón, entre otras. “Yo he contado con mucha suerte, a diferencia de otros compañeros”, confirma. A pesar de que inició su carrera a una edad que también es crítica para entrar en este medio, la variación de la imagen del actor lo ayudó en la incorporación en varias producciones, puesto que la apariencia del actor depende del perfil que busquen los directores, según explica Natalia Morales.

Pero la que se considera más crítica es la tercera edad. “Lo que me ha impresionado mucho es que ya no escriben para la gente adulta”, dice Natalia Morales. Mientras María Emilia Kamper argumenta que la gente mayor necesita más cuidado en un set, pero también menciona que “en este país los guiones no incluyen personajes interesantes para los de esta edad” y que, por esa razón, una gran cantidad de actores llegan a ese punto y se quedan sin trabajo.

Más allá de la escena

Colombia es un país con una gran variedad de talentos. Natalia Jimenez dice que el medio tiene una gran complejidad, debido a que ellos al momento de escoger muchas veces se van “a la fija”. Aunque los directores de casting siempre están buscando nuevos talentos, es difícil debido a que muchas personas entran al mundo de la actuación sin antes haberse formado como actores y eso es algo fundamental que las productoras miran. Pueden llegar talentos nuevos, pero al momento de hacer los castings se queman o se bloquean por no saber algunas técnicas, entonces prefieren a un talento que ya sea conocido y que saben que va a mantener todo el tiempo el mismo ritmo y va a conservar la producción con una buena calidad.

Pero acá entra una gran controversia. “La televisión tiene miedo de desaparecer y acude a lo digital”, afirma Natalia Morales, esto se debe a que ahora las producciones no solo acuden a personajes que han tenido antes, sino que también a personas que tengan un gran número de seguidores en sus redes sociales. “La televisión necesita ese gancho, ese público que tienen las estrellas”, dice Natalia.

La causa de esto es que antes la televisión la pagaban los anunciantes con pautas publicitarias, pero ahora, con la era digital, los anunciantes le pagan a las personas que generan contenido en sus redes sociales, por eso las productoras tienen que tener en cuenta los seguidores que tiene un actor para incluirlo en sus proyectos. “Aunque no nos guste hay una nueva forma de comunicación, ellos son el futuro”, comenta Natalia Morales.

Aunque no es tan fácil como que una persona llegue con un gran número de seguidores y ya salga en televisión. “Toda persona siempre pasa por un casting”, explica William. Hay casos en los que sí se ha visto, pero al menos esa persona tiene que tener talento, debido a que entra en juego un factor muy importante: el presupuesto que se invierte en una producción.

La Ley del actor

La Asociación Colombiana de Actores (ACA) es la encargada de velar por el cumplimiento de las normas para ese gremio. La ley de 1975 del 24 de julio del 2019 fue creada con el fin de que se cumplan las normas por parte de las producciones, para que se vele por la seguridad y la integridad de los actores.

El primer logro de esta asociación fue convertirse en una organización sindical, porque hace que los derechos de los actores de televisión, cine y teatro sean reconocidos. ACA llegó a acuerdos con los canales RCN y Caracol, que son las dos grandes cadenas del mercado audiovisual del país. Entre estos acuerdos se debe tener en cuenta lo siguiente: el pago de las grabaciones, transporte, alimentación, horas laborales, vacaciones, medicina, días festivos, higiene en los lugares de grabación, entre otros factores.

Para Natalia Jiménez, sí se ha logrado cumplir con esta ley del actor. “Aunque es reciente, siento que las normas se han adaptado muy bien a lo que piden los actores”. Al igual que ella, Natalia Morales y William están de acuerdo con esto y también añaden que no ha sido solo un beneficio para los actores, sino también para todo el equipo de trabajo que está detrás de las pantallas, con esto se hace referencia a que se respeta su trabajo y se cumplen las condiciones en las cuales deben trabajar.

Karol manifiesta que esta ley se ha cumplido perfectamente, debido a que ella es menor de edad y sus condiciones de trabajo rigen sobre más normas. Dice que en el tiempo que trabajó con Caracol siempre fueron muy precavidos en los horarios, en el transporte y con los pagos, a diferencia de otras productoras con las que ha trabajado y no han llegado a cumplir con esos requisitos.

Tiempos de pandemia

Conseguir labor en el campo audiovisual es complicado y la pandemia ha dejado a muchos actores en el limbo. “En un momento todas las cámaras del mundo se apagaron, sólo trabajaban los noticieros”, dice Natalia Morales. Las productoras dejaron de crear contenido y llamar a casting. Así mismo pasó con las academias de actuación que, a pesar de renovarse y empezar con sus clases virtuales, hubo un momento en que les dejaron de pedir personas para proyectos nuevos.

Hasta hace poco se retomaron las grabaciones y, tras la pandemia, los libretos se tuvieron que ajustar a escenas con poco personal, según menciona Natalia Jiménez. Para escoger los personajes ahora hacen video casting. “Esto es un arma de doble filo”, afirma Natalia Morales, ya que para ella no es lo mismo hacer casting presencial y poder ver cómo se desenvuelve el actor en acción.

Karol, a pesar de la situación actual que se está viviendo, pudo ser seleccionada por medio del videocasting para una nueva producción que ya se empezó a grabar bajo todos los protocolos de bioseguridad. También Gustavo pudo ser elegido para una producción, pero no paró ahí y empezó también a trabajar en locución y con funciones teatrales desde su casa.

Natalia Morales, William Barragán y María Emilia Kamper consideran que un actor tiene que seguir preparándose y tiene que crear su propio contenido, ya sea subiendo videos, cantando, bailando, para que las producciones vean que está activo en el medio. La televisión mueve masas, es una cadena, se venden ciertos productos detrás de las pantallas, pero en el país todavía no se le reconoce del todo el profesionalismo a los actores. Existen pocas posibilidades en el medio por la falta de producciones, por falta de dinero para hacer arte, y no todos los actores cuentan con suerte. Definitivamente, ser actor en Colombia es una realidad que supera la ficción y trasciende la pantalla, pues es una profesión que exige esfuerzo, dedicación, talento, formación y, particularmente, un vínculo estrecho con las comunidades digitales.

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