"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 2 horas

¿Son ambiguas las recomendaciones de la Procuraduría sobre Santurbán?

A punto de que se entregue la delimitación de este páramo, el organismo de control emitió un comunicado donde no deja clara su posición frente al futuro del ecosistema.

Páramo de Santurbán/ Pastor Virviescas

En septiembre, tan solo días después de haberse posesionado, la ministra de Ambiente Luz Elena Sarmiento hizo su primera promesa pública: en noviembre los colombianos conocerían la nueva delimitación (a escala 1:25.000) del páramo de Santurbán (Santander). Mapas que están listos hace un par de meses, que fueron elaborados por el Instituto Humboldt (a partir de estudios que tomaron al menos un año) y que responden a una petición y un compromiso hechos por el presidente Juan Manuel Santos. (Lea: Recomendaciones de la Procuraduría ante la delimitación del páramo de Santurbán)

Si a cuatro días de que se cumpla el plazo los mapas no se han dado a conocer es porque, sin duda, esa decisión encierra múltiples presiones. La delimitación de Santurbán marcará la línea de lo que ocurrirá con el resto de páramos de Colombia. A partir de esa noticia se conocerán los frenos que le pondrá el Estado a las actividades económicas que amenazan los ecosistemas de alta montaña, como la ganadería, la agricultura y la minería.

La complejidad de esta decisión ha llevado a una inminente división de posiciones entre las distintas entidades estatales y la sociedad civil.

Por un lado la Corporación Autónoma de Bucaramanga (CDMB) y el gobernador de Santander, Richard Aguilar, han apoyado la posición de los pequeños y grandes mineros que piden que los nuevos límites del páramo no se ciñan a los estudios del Humboldt sino que coincidan con las 11.700 hectáreas del Parque Regional Natural, declarado hace un año. Los pobladores argumentan que de lo contrario se quedarían sin trabajo y esto traería “serias implicaciones sociales”.

Pero en la otra orilla se encuentran los ambientalistas y ciudadanos que aseguran que ese parque solo protege el 10% de la totalidad del páramo y, de no respetarse los mapas del Humboldt, la calidad de vida de las futuras generaciones de santandereanos está en riesgo. Además, en varias ocasiones, la directora de ese instituto, Brigitte Baptiste, ha aclarado que los límites de un páramo no pueden definirse a partir de intereses políticos sino a través de argumentos científicos. “Santurbán es un páramo muy extenso y gran parte de sus ecosistemas quedaron por fuera del parque”, ha dicho.

Dentro de este tire y afloje la posición de la Procuraduría resulta ambigua. El 9 de septiembre el procurador Alejandro Ordóñez les envió una carta a los ministros de Minas y Ambiente donde asegura que el Estado “no puede renunciar a una industria extractiva responsable, teniendo en cuenta que el 37,8% del país es pobre”. Más adelante, el procurador le hace un llamado de atención al Minambiente y lo acusa de haber dilatado, por varios años, la toma de decisiones frente a los límites de las áreas protegidas; silencio que según él ha impedido el avance de las actividades mineras cerca de esas zonas.

Hasta ese momento se pensaría que la Procuraduría prefiere estar del lado de quienes piden que el páramo de Santurbán sea tan grande como el Parque Regional, para no afectar los intereses mineros. Pero este martes el organismo de control hizo público un comunicado en el que “recomienda” que “el referente y norte a seguir en dicho proceso de delimitación sea el ambiental, enfocando hacia allí todas las evaluaciones y análisis que se desarrollen en ese sentido”. Se entiende, entonces, que la Procuraduría sí avalaría el concepto científico expuesto por el Instituto Humboldt.

Pero en el siguiente renglón el ente de control se va hacia el otro lado y con una frase confusa insinúa que las problemáticas sociales también deben tenerse en cuenta dentro de la nueva delimitación: “de igual forma, (se recomienda) tener en cuenta el componente social al hablar de sostenibilidad (…) teniendo presente que el aspecto social es parte vital del equilibrio armónico buscado entre los procesos económicos y el uso adecuado de los recursos naturales. Al respecto, el Ministerio Público solicita que se tengan en cuenta los insumos que puedan ser provistos ante la aplicación de cualquier mecanismo de participación ciudadana”.

Y el comunicado continúa: “La tercera recomendación está relacionada con los procesos o actividades de naturaleza económica excluidas del área delimitada, pero que necesariamente generan impacto, y que al trascender puedan verse reflejadas al interior del ecosistema del páramo, es por eso que se hace necesario establecer medidas, controles y compromisos rigurosos que neutralicen cualquier intervención arbitraria o ilegal sobre la zona delimitada”.

¿Qué quiso decir la Procuraduría con estos puntos? A pocos días de que se conozcan los nuevos límites del páramo de Santurbán, quizá sería necesaria una posición más clara. Está en juego el futuro de los páramos del país.