¿Qué son las Casas de Paz para la población LGBTI en el Caribe?

Este jueves se instalarán en cuatro municipios golpeados por el conflicto armado: Maicao, Ciénaga, El Carmen de Bolívar y Soledad. Son espacios donde se harán actividades culturales para la memoria y se brindará apoyo psicosocial a las víctimas.

Wilson Castañeda, director de Caribe Afirmativo. / Cristian Garavito-El Espectador

Reconocer públicamente la orientación sexual y la identidad de género en las zonas de conflicto armado fue y sigue siendo para las personas LGBTI casi una sentencia de muerte, persecución o desplazamiento. Los grupos al margen de la ley impusieron una sola forma de orientación sexual: la heterosexualidad. Según la Unidad de Víctimas, en Colombia hay 7’712.010 víctimas registradas, de las cuales 1.795 son LGBTI. Una cifra que se cree es mucho más alta pero las personas no se atreven a denunciar por el miedo a ser discriminadas. (Lea aquí: “Esta guerra nos ha impedido amar (nos)”: los estragos del conflicto en los LGBT)

Por eso, el acuerdo final de paz acordado entre el Gobierno y las Farc supone una esperanza para esta población y para quienes aún no salen de clóset temerosos de que sus nombres figuren en panfletos amenazantes y sean tachados por los ilegales. Desde cuatro municipios del Caribe (Maicao, Ciénaga, El Carmen de Bolívar y Soledad) se inicia desde este jueves una nueva etapa de reconciliación y resistencia a través de las llamadas Casas de Paz. Estos espacios estarán dedicados a la memoria, a la socialización de los acuerdos de paz y a la asesoría psicosocial de las víctimas LGBTI. (Lea aquí: En el clóset por culpa de la guerra)

En entrevista con El Espectador, Wilson Castañeda, director de Caribe Afirmativo y uno de los líderes LGBTI que viajó a La Habana para expresar su punto de vista sobre la inclusión de esta población en el acuerdo de paz, explica en qué consiste la iniciativa.

¿En qué consisten las Casas de Paz y qué tipo de actividades se llevarán a cabo en estos espacios?

Las Casas de Paz son espacios propuestos por y para las personas LGBTI en los territorios más afectados por la  violencia en el Caribe  (Maicao, Ciénaga, El Carmen de Bolívar y Soledad). Permiten desde la expresión artístico-cultural superar las afectaciones que sufrieron con ocasión del conflicto armado interno por la orientación sexual o identidad de género diversa; en las casas se busca sensibilizar e incidir a sus propias comunidades, la sociedad en general y el Estado por medio del arte y las expresiones culturales emergentes.

¿Las víctimas LGBTI del conflicto armado recibirán orientación en estas casas?

Sí, recibirán atención psicosocial mediante talleres grupales e individuales. También se realizará un proceso de construcción de  memoria y  verdad, que estará reforzado por los laboratorios de creación artística y cultural. Además se  promoverá la asesoría  jurídica para el acceso a la verdad y la reparación y se  formarán a estas personas en la incidencia política en sus territorios par que  puedan hacer uso de sus derechos ciudadanos y ser parte activa de la construcción del  tejido social.

¿Con qué criterio se escogieron los sitios donde se ubicarán las Casas de Paz?

Según la Unidad de Víctimas y el Centro Nacional de Memoria Histórica, estos cuatro municipios hacen parte de los  territorios con mayor afectación del conflicto armado en el Caribe  y fueron corredores estratégicos del accionar de los grupos violentos. Ahí se encuentran numerosas víctimas LGBTI del conflicto armado, hay fuertes expresiones de resistencia social y de procesos alternativos de paz que se verán fortalecidos a través de las Casas de Paz. La ausencia del Estado hace sentir la necesidad de construir procesos en que las personas LGBTI sean gestoras de su propia reparación y  gestoras  de  escenarios de paz en asocio con otros grupos de la sociedad civil. En esas zonas están, por ejemplo, el primer grupo LGBTI indígena en  Maicao y  el primer grupo LGBTI con una reflexión  étnica y de raza en  Montes de  María.

¿Qué es un comité comunitario y quiénes los integrarán?

Es la estructura organizada local para interactuar y dinamizar las Casas de Paz. Estará constituido por residentes del municipio, miembros de la sociedad civil, gobierno local y organizaciones sociales de grupos poblacionales y personas LGBTI. Este propondrá acciones y tareas que se considere de carácter prioritario para el funcionamiento de las Casas de paz, atendiendo a los objetivos generales y específicos del Proyecto “Sentidos para la Paz”.

¿A partir de cuándo abrirán estas Casas de Paz?

Esta es la  semana  por la  paz, el jueves daremos inicio a la  instalación de las casas de paz, con el propósito de que  a mediados de  octubre estén las cuatro funcionando, justo en el proceso de consolidación del proceso de paz entre gobierno y las  Farc luego del plebiscito. Serán además un espacio en los municipios, no solo  desde las personas LGBT, sino  de  todos los  actores sociales comprometidos  en que la igualdad es garantía de paz.

¿Quedó satisfecho con la inclusión de la población LGBTI en el acuerdo final de paz entre el Gobierno y las Farc?

Sin duda alguna la inclusión de un enfoque de género es un avance para el reconocimiento de las víctimas en el marco del conflicto armado interno, ya la Ley 1448 de 2011 hacía un reconocimiento. También posibilita que se conozcan las causas reales del conflicto y el porqué de las violencias y afectaciones en contra de las personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas en el país, en especial en el Caribe colombiano.  Asumir este enfoque en los acuerdos de paz permite ver los impactos de un conflicto, observando el impacto diferenciado en las víctimas mujeres y personas LGBT, y a la  vez, identificar la capacidad que tienen  ellos y ellas desde sus prácticas de resistencia.

Una vez firmado el acuerdo final de paz con las Farc quedan también en la región las bandas criminales que amenazan a la población LGBTI. ¿Qué hacer?

Las  Casas de Paz serán también un lugar desde el cual se  solicitará  respuesta a la institucionalidad, en la garantía y protección de los derechos de las personas LGBT, para pasar de la reacción inmediata a la prevención de cualquier acto de violencia, preparando a la sociedad del posconflicto  y a los reinsertados que  se  instalen en la región, en el respeto y reconocimiento de  los derechos de las personas LGBT. No queremos que los desmovilizados en la civilidad sigan reproduciendo, como lo han hecho algunos actores del paramilitarismo, prácticas de exclusión hacia las personas LGBT.

¿Qué espera de la Comisión de la Verdad?

Será la instancia que permita saber las causas que motivaron las violencias de las personas LGBTI y la suerte de muchas personas que desaparecieron y que fueron asesinadas sin fundamento alguno.

¿El posconflicto permitirá a los LGBTI que aún están en el clóset salir y expresar libremente sus identidades de género y orientaciones sexuales?

El posconflicto  es  el anhelo de un mundo mejor, el salir del clóset es un ejercicio legítimo de los ciudadanos y hace parte de su intimidad, pero en el caribe muchos se han abstenido de hacer pública su orientación sexual o identidad de género por las presiones del conflicto  o  por al exacerbación que este les ha generado. Para ellos el posconflicto y la paz deben ser sinónimo de autonomía, libertad y  respeto a la diversidad y es el escenario ideal para  que los ciudadanos  construyan  su  proyecto de vida y compartan en sociedad donde la diversidad no sea sinónimo de violencia sino de reconocimiento.

El gobierno LGBTI se creció en las últimas elecciones. ¿El terreno está más abonado para que esta población siga creciendo en su participación política?

La participación política fue una de las grandes sacrificadas del conflicto armado, no solo porque grandes  líderes políticos fueron asesinados o no lograron  proponer sus agendas en el poder, sino,  además porque la participación se relegó a unas pocas familias poderosas. El acuerdo de La Habana, en  temas de participación, abre un espacio no solo a  la guerrilla para que participe en política sino a grupos históricamente sub representados y estigmatizados como las personas LGBT, pues  reconstruir el tejido social significa precisamente  abrir espacios  donde todos y todas participen. 67 candidatos abiertamente  LGBT en las últimas elecciones fue  un reto social para demostrar no solo que  las personas  LGBT en este país cuentan, sino que  tienen un liderazgo significativo. (Lea aquí: Gobierno de los LGBTI se creció)

¿Cómo han sido las experiencias de estos LGBTI electos?

Seis  personas  electas en territorios de alta conflictividad.  Chaparral (Tolima),  Miranda (Cauca), Toro (Valle) y  Pereira  (Risaralda) han  tenido siete  resultados altamente significativos. Su  desempeño  en  el proceso electoral con campañas de gran creatividad y  honestas mostraron  otras formas  de hacer política, sus propuestas  frescas no solo en temas LGBT sino en agendas de igualdad real y  transformación social encontraron mucho significado en  el electorado, y su desempeño público los destacan como grandes líderes sociales. Finalmente su articulación con otros funcionarios públicos ha derrumbado el mito de que las  personas LGBT solo responden a agendas LGBT. Esperamos que en el  posconflicto esta experiencia se multiplique  por cien. (Lea aquí: Estos son los cuatro LGBTI electos en Colombia)

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Pilar Cuartas Rodríguez

Nacional

¿Qué son las Casas de Paz para la población LGBTI en el Caribe?

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