Tecnología a bajo costo

Desarrollar herramientas de bajo costo que permitan mejorar la vida de las personas de más bajos recursos ha sido una de las principales motivaciones para que estos líderes trabajen por sus comunidades.

El poder de caminar
 
En el país, el 80 % de las personas que no pueden caminar viven en la pobreza o la pobreza extrema, lo que impide que la mayoría de ellas cuenten con un tratamiento o puedan recibir una prótesis o silla de ruedas. Por esta razón, Freddy Luna, un joven ingeniero mecánico, decidió al graduarse de la universidad construir un exoesqueleto para que las personas de menos recursos puedan volver a caminar con una prótesis. La estructura les permite ponerse de pie y dar pequeños pasos, de la misma forma que alguien se ejercita en una máquina elíptica o que un zanquero controla su estabilidad. Con el traje, que también se convierte en silla de ruedas, Luna ha podido ayudar a vendedores ambulantes de Medellín, con quienes ha trabajado en la construcción del sistema, no sólo para darles movilidad y permitirles caminar, sino también para prevenir escaras por infecciones, afecciones en los músculos u osteoporosis, que son enfermedades comunes entre quienes pierden la movilidad en las piernas. Además del traje robótico, Luna ha trabajado en la adaptación de motos para personas con alguna discapacidad motriz. Ahora estructura un modelo para soldados heridos en combate y un traje especial para devolverle la movilidad a Luis Fernando Montoya.
 
Litros de luz
 
Un panel solar capaz de encender 12 bombillos LED dentro de una botella, a cinco metros de altura, le da a una comunidad una nueva vida nocturna, con menor inseguridad y con la capacidad de optimizar su tiempo en las horas que antes se consideraban muertas.
 
Al ver que cerca del 66 % de la población no tiene un sistema tradicional de postes y alumbrado en Colombia, y tras conocer el proyecto del filipino Illac Díaz, llamado “Un litro de luz”, Camilo Herrera quiso llevar este proyecto por todo el país, primero autofinanciándose y luego motivado por la responsabilidad social de empresas nacionales. En los últimos años, Herrera se ha dedicado a desarrollar soluciones de energía de bajo costo con dos principios básicos: utilizar elementos de reciclaje, como botellas de plástico, y aprovechar la energía renovable, como la solar, para dar luz a las comunidades.
 
Entre otras de sus iniciativas se encuentra una red inalámbrica que les permita a estas mismas comunidades tener acceso a internet, según él, para ampliar sus herramientas de educación y tener nuevas posibilidades, como la telemedicina.
 
Su reto ahora es conseguir mayor apoyo internacional y de empresas privadas para instalar más postes con una vida útil de iluminación de 16 años, con una red inalámbrica de internet.
 
Ayuda para superhéroes
 
En el sur de Bogotá, 17 niños sin brazos son unos superhéroes. Todo gracias a Christian Silva, un ingeniero mecatrónico de la Universidad Nacional que trabaja en la construcción de prótesis de brazos en impresoras 3D.
 
En los últimos años, Silva se ha encargado de liderar el proyecto Materialización 3D, una fundación que ayuda a niños de escasos recursos que han perdido manos o sus brazos completos por accidentes o son víctimas del conflicto.
 
Para ayudarlos, Silva no les pide dinero, sólo espera contar con el tiempo de los pequeños, a quienes les personaliza sus prótesis con diseños de superhéroes para motivarlos a utilizarlas y así facilitar su recuperación. Además comparte sus diseños en internet para que sus ideas sean utilizadas por más personas, que además pueden aportan a su invención. Ahora su reto es desarrollar un exoesqueleto para que personas en sillas de ruedas puedan volver a caminar, así como prótesis para extremidades inferiores, y de ese modo hacer más grande su proyecto de ayuda.
 
Herramientas para educar
 
Una de las principales preocupaciones de Esperanza Trujillo era el poco tiempo con el que contaban las personas adultas a las que les enseñaba. Debido a sus actividades diarias y demás ocupaciones, muchas de ellas no pueden asistir a diario a una escuela, por lo que decidió desarrollar una aplicación para tabletas en la que pudieran acceder al material necesario para aprender desde sus casas sin necesidad de acceder a internet. El proyecto piloto comenzó con 100 alumnos en Girardot, Cundinamarca, y hoy cuenta con más de mil en 30 municipios del departamento, que cada 15 días asisten a clases para recibir tutorías y entregar las tareas que desarrollaron en sus casas.
 
El trabajo ha permitido que personas que viven en zonas rurales y apartadas puedan terminar primaria y bachillerato con herramientas de fácil uso que descargan en tabletas en las que se encuentran libros videos y actividades. Ahora el reto de Trujillo es llegar a más lugares del país, y asegura que su propuesta puede ser una buena opción para educar a los guerrilleros reinsertados.
 
Prótesis de avanzada
 
A diferencia del resto del cuerpo, las manos están conectadas a músculos en el antebrazo que se unen a través de los huesos para darles el movimiento y la fuerza a los dedos, que a su vez se mueven por los tendones que les dan su toque sutil.
 
En la actualidad, las personas que pierden sus extremidades superiores tienen pocas posibilidades de acceder a una prótesis, que suelen ser pesadas y brindan poca capacidad de movimiento.
Viendo esto, el ingeniero electrónico Jorge Robledo se dedicó desde hace cinco años a desarrollar una mano robótica capaz de darle el movimiento más sutil a los dedos. Para ello construyó un modelo que ha mejorado en compañía de las personas a las que ayuda, quienes ya son capaces de levantar un vaso o escribir sus nombres.
 
Su solución es la combinación de una tecnología económica y conocimiento puestos al servicio de la comunidad. El reto es devolverles a las personas que perdieron alguna de sus manos la independencia y su vida normal.
 
Ahora pretende que su invento sea financiado por el sistema de salud y ayude a personas de bajos recursos.

 

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