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hace 2 horas

Toribío resiste

Pese a que los enfrentamientos entre el Ejército y la guerrilla cesaron, los habitantes del municipio caucano quieren que todos los actores armados salgan de allí. Hoy pedirán al presidente Santos que se desmilitarice la zona.

“Nosotros sólo somos mandos medios y no podemos hacer nada porque recibimos órdenes del secretariado”. Esa fue la respuesta que obtuvieron los líderes del resguardo indígena de Toribío que, desesperados por los ataques que desde el jueves realiza la guerrilla en el municipio caucano, decidieron exigirles a las Farc que lo abandonen de inmediato y cesen las confrontaciones armadas.

Desde el martes, en Toribío sobrevuelan aviones de la Fuerza Pública en espera de la llegada del presidente Juan Manuel Santos, que anunció un consejo de ministros en el pueblo. Santos llega un año después de que las Farc pusieran una chiva bomba que dejó tres muertos, más de 100 heridos y 460 casas destruidas. En ese entonces también visitó el pueblo, recuerda el alcalde de la población, Ezequiel Vitonás.

Ahora se dispone a resolver una situación que, según dijo, ya tiene bajo control. Pero los indígenas y los habitantes de la cabecera y la zona rural de Toribío piensan distinto: que puede ocurrir otro ataque. Aún sienten el ambiente inseguro. Ni el Ejército ni la guerrilla les prometen seguridad y por eso los quieren fuera.

“La autoridad indígena y las comunidades continúan haciendo actividades de recorrido y control territorial para evitar la confrontación armada y garantizar los derechos a la vida y al territorio, para superar la crisis humanitaria”, dijo a la agencia AFP Danilo Secué, miembro del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC).

Los toribianos llevan dos días sin escuchar balas, sin sentir explosiones. Eso no significa que no esperen lo peor. Por eso, hoy presentarán al presidente un documento en el que piden que la zona sea desmilitarizada: que la Policía, el Ejército y la guerrilla se vayan.

De acuerdo con el líder indígena, la misión es llevar a las Farc el mensaje de desacuerdo con sus prácticas de violencia, la violación a los derechos humanos y con los ataques indiscriminados a la población civil. La comunidad también busca que el retiro de las tropas del Ejército, pues, argumentan, han sido inoperantes.

Los diálogos con la guerrilla, sin embargo, no fueron tan fructíferos. De acuerdo con el secretario del municipio, Miller Correa, “unos 300 guardias y unidades indígenas salieron al área rural en busca de la guerrilla —dijo a Efe—, pero no hubo prácticamente encuentro ni diálogo porque la guerrilla los eludió”.

En Toribío ya se encuentran la Defensoría del Pueblo y la Cruz Roja Internacional. Durante los enfrentamientos hubo escasez de alimentos en el pueblo y entonces las tiendas tuvieron que fiar. El martes los habitantes se declararon en asamblea permanente y se instalaron en el parque principal. Más de 600 tuvieron que desplazarse a la zona rural y a los municipios Santander de Quilichao y Caloto.

Los enfrentamientos, cada tanto, no sólo ocurren en Toribío: también en Argelia, El Mango, Caloto, Jambaló y Caldono son testigos de los cruces de fuego. Desde principios de los años ochenta, cuando ocurrieron las primeras incursiones de las Farc en el Cauca, ha habido cerca de 600 ataques en Toribío y la estación de Policía ha sido destruida por lo menos cuatro veces. En 2012, la guerrilla ya ha entrado 12 veces a la población, atacando con todo tipo de armamento. Y la gente resiste entre las balas.