"Transformación de la fuerza pública tardará una década": Alejo Vargas

Así lo advirtió el director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), al referirse al papel que tendrán los uniformados durante el proceso de implementación de los acuerdos con las Farc.

AFP

Si bien durante los primeros cinco años del posconflicto no habrá cambios sustanciales en cuanto a la cantidad de militares y policías, la restructuración de las Fuerzas Militares (FF. MM.) y de la Policía implicará que esta última incremente su pie de fuerza, según el director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), Alejo Vargas.

En el marco del XII Seminario sobre Seguridad y Defensa, organizado en la Hemeroteca de la U.N. por el Grupo de Investigación de la misma área, el académico ofreció un primer balance de la situación a partir de las intervenciones de expertos y miembros de los estamentos castrenses que participan en el evento.

¿Qué opina de la estrategia que están implementando las fuerzas armadas y la Policía Nacional para la transición?

El profesor Francisco Leal Buitrago planteó la tesis sobre la importancia capital que tiene para la institucionalidad colombiana la transformación de la fuerza pública. Se trata de un problema complejo que debe contar con el análisis, acompañamiento y apoyo de la Academia, debido a las implicaciones que tendrá en el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada Nacional, junto con la Policía, instituciones que agrupan a cerca de medio millón de personas.

¿Qué tipo de cambios podrían darse?

Las transformaciones tienen que ver con aspectos doctrinarios, organización institucional, tareas y tamaño que tendrán las diferentes instituciones castrenses, que obviamente tendrán implicaciones en el presupuesto. Será un proceso gradual que se dará en un contexto en el que el conflicto armado todavía no termina.

¿Qué tanto se ha avanzado?

Se vienen haciendo esfuerzos. El Ejército, junto con el comando de transformación del Ejército del futuro (Cotef), por ejemplo, ha venido realizando un ejercicio de planeación que facilite una serie de cambios de carácter institucional. Sin embargo estos cambios van a requerir de al menos una década, porque, según la experiencia de otros países –como El Salvador y Guatemala–, el proceso no se puede dar de manera abrupta.

¿Cuándo cree usted que comenzarán a verse estos cambios?

Aunque durante los primeros cinco años la cantidad de miembros de la fuerza pública se mantendrá estable, posteriormente se esperan cambios. Habrá que considerar toda una reforma y discutir su ubicación dentro de la institucionalidad. Tenemos que abandonar la idea de una Policía que por razones históricas está excesivamente militarizada y que debería depender del Ministerio del Interior o de un Ministerio de Justicia y Seguridad Ciudadana.

¿A qué atribuye que esa transformación no se produzca con mayor rapidez?

Aquellas regiones donde las Farc dejarán de operar seguramente van a demandar mayor presencia del Estado, que en primera instancia deberá ser atendida por el Ejército, en la medida en que se trata de la fuerza militar más grande, junto con la de la Policía, institución llamada a garantizar la seguridad de la ciudadanía.

¿Qué tan probable es que antiguos miembros de las fuerzas armadas terminen en las filas de la Policía?

Aunque se trata de un escenario posible, se trata de dos instancias muy distintas: mientras los miembros del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada están preparados para la guerra, la función de la Policía es capturar a aquellos ciudadanos que hubieran violado la ley para ponerlos a órdenes de los jueces.

¿Es probable que algunos de los ex combatientes de las Farc pasen a formar parte de la fuerza pública?

Eso en principio no está contemplado, porque además, al menos en el caso de las Farc, ellos no están interesados en esa actividad, sino más bien en dedicarse a la política como concejales, alcaldes o gobernadores.

¿Qué tanta receptividad existe en las FF. MM. sobre la implementación de estas medidas?

Si bien para algunos comandantes resulta muy clara la necesidad de adelantar esta transformación, ciertos oficiales necesariamente no están de acuerdo y pueden llegar a ser un obstáculo.

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