Un caso para 'medirle el aceite' a los procesos de restitución en Cundinamarca

“Los campesinos somos la base de la economía del país”, señala uno de los miembros de la familia Galarza, quien recibió una visita sorpresa de un alto funcionario de la a Unidad de Restitución de Tierras.

 Luego de la entrega que hizo la Unidad de Restitución de Tierras (URT) la semana pasada de la hacienda Villa Claudia a cuatro familias que habían solicitado ser restituidas, el director de la entidad, Ricardo Sabogal Urrego decidió visitar un predio ubicado a treinta minutos de allí para verificar la situación del mismo.
El predio denominado ‘Normandía’ ubicado en la vereda 'victoria alta' está ubicado en el municipio de Silvania (Cundinamarca), y que tiene una extensión aproximada de nueve hectáreas fue entregado a la familia Galarza* en el mes de abril de 2014.

“El predio denominado Normandía, fue adquirido en 1991 por un hombre que fue condenado por el delito de testaferrato, razón por la cual se le extinguió el derecho de dominio mediante sentencia del 31 de enero de 2005 proferida por el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Extinción de Dominio de Bogotá, y confirmada por la Sala Penal de Descongestión del Tribunal Superior de Bogotá el 31 de agosto de 2005”, señalaron los voceros de la Unidad de Restitución de Tierras.

Cuando los carros llegaron a las puertas de Normandía, los perros alertaron la presencia de visitantes y uno de los trabajadores abrió la puerta. Sabogal y su equipo bajaron hacía una casita que es la única que se divisa en el predio. Dos de los miembros de la familia Galarza, Pedro y Alberto, cabezas de los dos núcleos familiares que viven allí, dejaron sus actividades y acudieron de inmediato a saludarlo y a organizar las sillas de un comedor muy humilde al centro de la edificación. Con las manos curtidas por el trabajo y aún con algo de tierra le dieron la mano al director, que no tuvo ningún reparo en devolver el saludo de forma fraternal.

Los funcionarios de la Unidad iniciaron el diálogo con los hermanos, que hablaron de los diversos avances que han tenido en el predio, como la construcción de un corral para el ganado y de un galpón, el proyecto de un lago para piscicultura y la siembra de pasto especial para alimentar a los animales, iniciativas que han sido impulsadas gracias al apoyo que la URT con dineros destinados para proyectos productivos.

La familia Galarza oriunda del departamento del Tolima tuvo que salir de sus hogares en la vereda balsillas, municipio de Ataco (Tolima) en 2001 gracias a la presión de los grupos armados ilegales para que entregaran a uno de sus hijos, pero Alberto siempre se negó.

Luego de la negativa vinieron diversas amenazas, acoso psicológico y físico, ya que se habían convertido en objetivo militar del grupo armado lo que les valió pasar trabajos forzosos sometidos por líderes de las estructuras delincuenciales.

Uno de los episodios más traumáticos para la familia Galarza fue cuando en medio de insultos y risas, fueron obligados a cavar una zanja que sería una fosa comunal para enterrarles luego. Cuando iban a ser asesinados a sangre fría los victimarios cambiaron de parecer.

De inmediato los Galarza tuvieron que salir huyendo con lo que tenían puesto. Uno de los hermanos Galarza, además fue coaccionado por uno de los líderes para que este hiciera parte de la estructura criminal y al negarse también estuvo a punto de morir.

Perseguidos en su huida, el hijo que era reclamado por la estructura criminal decidió enlistarse en el Ejército Nacional. Esta situación hizo que la familia fuera sentenciada a muerte y no pudieran regresar a la vereda nunca,más perdiendo su predio, “los animalitos que teníamos, los cultivos, nuestros vecinos parte de nuestra identidad”, señaló Alberto en diálogo con El Espectador.

“Esta situación llevó a que la familia solicitar el beneficio de la compensación que fue ordenado por los jueces de restitución de tierras de Ibagué” señalaron los voceros de la Unidad de Restitución de Tierras.

“La primera fase del acompañamiento a la familia Galarza culminó en el mes de abril del año 2014 con la entrega del predio, y hemos venido brindando asesoría técnica a los proyectos productivos que se desarrollan en la finca”, señalaron los técnicos de la URT.

Los hermanos Galarza oriundos del Tolima no pierden las prácticas de cultivo que tenían en su departamento natal y continúan sembrando alimentos que son difíciles de que se den en su nuevo predio como la yuca. “Mi hermano es muy terco y él cuida y cuida esa yuquita, aquí yo creo que se da por ahí en unos dos años. Pero él no se rinde”, señaló Pedro.

Por su puesto no todo en el lugar es color de rosa, y entre risas cuentan que tenían un cultivo que no cercaron y una ternera se lo comió, también los inconvenientes que han tenido para transportar maquinaria pesada por los altos costos del transporte, pero los han venido solucionando poco a poco los inconvenientes que trae adaptarse a los cambios. “Aquí estamos felices, la tranquilidad no tiene precio”, dijo Alberto.

“Pienso que el programa que tiene el gobierno de restitución es muy bueno porque dígame usted sino fuera así, entonces cómo haríamos quienes somos víctimas del conflicto. Sobre todo nosotros los campesinos que somos la base de la economía del país, sin nuestro trabajo qué comerían las personas de las ciudades, es que eso lo que no piensa nadie, doctor, en realidad el programa de la restitución nos cambió la vida”, anotó Alberto.

Mientras los funcionarios les daban algunas indicaciones a los hermanos sobre el corral que pretenden construir, Sabogal le preguntó a uno de los hermanos el por qué estaban dejando perder el “Chachafruto” ya que había muchos en descomposición en un mismo lugar, Pedro respondió que no sabían cómo cocinarlo ni sus propiedades. Sabogal que es oriundo del departamento de Cundinamarca, le explicó como cocinarlo, le sugirió agregarle algunos condimentos y le enumeró sus propiedades nutritivas. ‘Y nosotros dejando que se perdiera’, dijo Pedro.

*Nombres cambiados por seguridad de la fuente.

@Stevenavcardona

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