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hace 2 horas

Un fallo salomónico

En una decisión que deja parcialmente satisfechas a las partes, la Corte Constitucional le dijo no a la ponencia del magistrado Jorge Iván Palacio, quien solicitaba vía libre para que parejas homosexuales adoptaran.

La Corte se atuvo a lo señalado en el fallo que autorizó a Verónica Botero (der.) adoptar a la hija biológica de su pareja, Ana Léiderman (izq.). / Archivo particular.

Pese a la solicitud de la comunidad LGBTI y a los conceptos de decenas de entidades y universidades, la Corte Constitucional, tras 12 horas de debate y con cinco votos a favor y cuatro en contra, le dijo no a la demanda de Diego Andrés Prada Vargas y a la ponencia del magistrado Jorge Iván Palacio, que solicitaban que se le abriera la puerta a la posibilidad de que las parejas homosexuales adopten. La Corte, acogiendo sobre todo la propuesta del conjuez José Roberto Herrera, reiteró que, por ahora, una pareja homosexual sólo podrá adoptar “cuando la solicitud recaiga en el hijo biológico de su compañero o compañera permanente”.


Mejor dicho, se atuvo a lo ya señalado en el fallo de agosto de 2014 en el que ese alto tribunal le dio al visto bueno a la posibilidad de que una lesbiana de Medellín, Verónica Botero, adoptara a la hija biológica de su pareja, Ana Léiderman; es decir, una adopción consentida, que se refiere a aquellos casos en los que el padre o la madre biológica del menor consientan que su hijo sea adoptado por su compañero permanente del mismo sexo y que entre todos haya habido, por lo menos, dos años de convivencia. Por lo cual los beneficios otorgados a Botero y a Léiderman se ampliaron para todas las parejas que se encuentren en las mismas condiciones que ellas.


Y aunque no hubo ningún exhorto al Congreso de la República, el sentido del fallo va principalmente hacia la posibilidad de que el Legislativo tome cartas en el asunto y reglamente de una vez por todas este espinoso tema que puede correr la misma suerte del matrimonio igualitario, pues ya hace casi cuatro años la Corte exhortó al Parlamento para que legislara respecto a ese asunto y aún no ha pasado nada. Es posible que hoy sean revelados los pormenores de la trascendental sentencia, una verdadera decisión salomónica que resuelve un litigio sin dejar plenamente satisfechas a las partes, y que recuerda el caso en el que el Rey Salomón ordenó partir a un niño en dos mitades para poner fin a una pelea entre dos mujeres que lo reclamaban en calidad de madres.


A las pocas horas de conocerse el fallo, el senador Armando Benedetti dijo que retomará “el proyecto de ley para la adopción igualitaria y que sea el Congreso el que decida. Es hora de bajar la ignorancia sobre el tema”. Algo similar dijo el senador Roy Barreras, quien comentó que “esa decisión no puede dejarse en manos de un solo juez ni tampoco llevarse a un referendo en el que las mayorías aplastarían a las minorías. Por estas razones el Congreso no puede seguir haciéndoles el quite a estas decisiones. El debate debe reabrirse de frente al país, escuchando todos los argumentos de lado y lado”.


Y agregó que “lo que finalmente debe hacerse es reglamentar las condiciones seguras para la adopción de niños y niñas garantizándoles el derecho a una familia y un entorno sano independientemente de la orientación sexual de los adoptantes. Tristemente la mayoría de los niños abandonados, maltratados y violentados lo son por parte de adultos heterosexuales”. Por los lados del Gobierno, tanto el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, como el ministro de Justicia, Yesid Reyes, habían dicho que apoyaban la adopción por parte de parejas del mismo sexo.


El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, sostuvo que le gusta “la adopción por parte de las parejas del mismo sexo, pues hace parte del derecho de la comunidad gay de no ser discriminada (…). Hay suficientes dictámenes científicos que demuestran que no hay diferencia en la crianza de un menor entre parejas”. Por su parte, el ministro Reyes dijo que “hay que separar lo jurídico de lo religioso (…). Mi opinión es que deberían poder adoptar como lo hace una pareja heterosexual”. Incluso, el Ministerio de Salud ha reiterado que “no existe ningún riesgo para la salud y el bienestar de los menores de edad derivada de la adopción por parte de parejas del mismo sexo”. Algo similar ha señalado el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.


Hay que decir igualmente que la Corte se apresta a estudiar una demanda de inconstitucionalidad que busca que las parejas homosexuales adopten, y que ya está en el despacho del magistrado Jorge Iván Palacio.


En entrevista con este diario, el director de la ONG Colombia Diversa, que defiende los intereses de la comunidad LGBTI, Mauricio Albarracín, señaló que “el país demostró que está maduro y está listo para la igualdad. La Corte consolidó el derecho a adoptar el hijo (a) biológico (a) del compañero (a) permanente para todos los casos. Sin embargo, la Corte tiene una deuda con la igualdad plena en su decisión sobre la adopción conjunta. La Corte avanzó un paso, pero dejó pendiente otro”.


Por el otro lado, quienes se oponen a que las parejas homosexuales adopten avanzan en un referendo propuesto por la senadora Viviane Morales, para que la sociedad colombiana se pronuncie si avala o no que estas parejas adopten. La controversia sigue, ya que, aunque la comunidad LGBTI ve como un ligero avance lo decidido por la Corte ayer, es claro que la posibilidad de que una pareja homosexual adopte a un menor sigue cerrada. Estos meses han sido de conceptos, de controversia, de señalamientos de parte y parte, y el fallo de la Corte avivará la controversia. La pregunta sobre lo que se viene sigue abierta. Los defensores de la adopción gay dicen que “la igualdad es imparable”; los contradictores piensan lo contrario y preparan su referendo.

 

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