Un hospital en lista de espera

Aunque la estructura está lista desde diciembre, el hospital sigue hoy vacío debido a que la Alcaldia se niega a que quede en manos de otro municipio. Esto ha retrasado su apertura.

Ya se cumplieron ocho meses desde que los habitantes de Funza empezaron a creer que por fin se abriría el nuevo hospital del municipio. Aunque la infraestructura del centro hospitalario fue inaugurada con bombos y platillos el pasado 29 de diciembre, y todos esperaban que pasaría poco tiempo para que el espacio fuera dotado y empezara a funcionar, a esta hora los pacientes tienen que hacer la misma fila en la calle si quieren recibir atención en el antiguo centro de salud, mientras el nuevo hospital sigue vacío y con las puertas cerradas.

Desde el antiguo Policlínico, ubicado en una casona de la Alcaldía de Funza y que actualmente es administrado por la red Santa Matilde del municipio de Madrid, se ve lo que hasta ahora es una promesa a medias: una construcción de 3.000 metros cuadrados con dos niveles y tres bloques, unidad de urgencias, radiología, farmacia, hospitalización y consultorios médicos; un verdadero hospital para un municipio que casi llega a los 80.000 habitantes.

¿Por qué no ha sido abierto entonces?

Para explicar el retraso, el secretario de Salud del municipio, Manuel Montagut, tiene que devolverse algunos años. Según cuenta, en 1978, cuando el municipio tenía apenas 20.000 habitantes, se construyó el Policlínico que sigue funcionando hasta la actualidad. En 2001 el centro de salud quedó en manos del hospital de Madrid, que es el administrador hasta hoy.

Pese a que Funza siguió creciendo, el centro de salud nunca se amplió y sigue prestando los mismos servicios que cuando fue fundado, aunque los pobladores de hoy son cuatro veces más que hace 30 años. Su versión queda confirmada por la de un paciente que prefiere omitir su nombre: “Es el colmo que aquí no existan ni consultorios, que la cafetería quede en las urgencias, que sea el portero el que define la gravedad de una urgencia y que una embarazada no pueda dar a luz en Funza porque no hay cómo atenderla”.

Basados en esas razones, y en la ausencia de servicios de salud privados en el municipio, en 2010 el entonces alcalde, Jorge Rey, y el secretario de Salud convocaron a la comunidad a un ‘hospitalón’ con el fin de conseguir recursos para construir un nuevo hospital. Los resultaron fueron mejores de lo que esperaban: “Hasta los más pequeños aportaron sus alcancías para el proyecto”, cuenta Montagut. En total, los habitantes de Funza recogieron $36 millones, que sumados a los aportes privados y a un apoyo de la Gobernación de Cundinamarca, ascendieron a $5.235 millones.

Con los recursos listos, el municipio asumió el resto y en mayo de 2011 empezó la construcción en un lote aledaño al Policlínico. En siete meses, y tras invertir $9.100 millones, estuvieron terminadas la estructura, la señalización, la pintura, los ascensores, todo listo para ser dotado.

¿Qué pasó entonces?, contrapregunta Montagut. “Una de las metas de la pasada administración fue la creación de una empresa social del estado de orden departamental para la ciudad de Funza”. De ser creada la E.S.E., Funza podría pasar a administrar el nuevo Hospital y salir de las manos de Madrid. Pero como reconoce hoy el actual alcalde, Jorge Machuca, “los trámites tardaron más de lo que se esperaba”.

Aunque el Ministerio de Salud ya aprobó la viabilidad y la iniciativa cuenta con el aval de la Gobernación del departamento, falta el visto bueno de Planeación Nacional, donde aseguran que siguen analizando la información. “Hicimos el hospital creyendo que iba a salir esa aprobación rápido, pero no fue así”, reconoce Montagut.

Ante este panorama, el municipio tiene varias opciones: esperar que Planeación se pronuncie, mientras los pacientes siguen manifestando su rechazo a los actuales servicios, o dejar que el hospital de Madrid administre también el nuevo centro. Esta última no convence a la administración municipal ni a los pobladores del municipio, y tampoco a los concejales. “El servicio que se presta hoy, bajo la administración del hospital de Madrid, es supremamente malo y todos lo estamos padeciendo”, asegura Germán Pedraza, presidente del Concejo Municipal.

En el momento, como señala Montegut, la administración tiene los recursos para dotarlo, pero se niega a entregárselo de nuevo a Madrid: “ya han demostrado que no prestan un servicio de calidad y no queremos lo mismo para el nuevo hospital”.

Por eso, ante el desespero de los pobladores de Funza, la administración ya tiene listo un plan B. “Una de las posibilidades es que el nuevo hospital sea administrado por la red del hospital La Samaritana, uno de los más sólidos de Cundinamarca y que hoy maneja el de Zipaquirá y el de Girardot”, explica el secretario de Salud del departamento, Germán Guerrero.

Esa sería la salida más opcionada para la difícil situación por la que hoy pasa la salud en Funza. Por ahora, ya se han adelantado algunas reuniones, pero no hay nada definido. “Queremos que el hospital se abra lo más pronto posible ”, insiste Montagut.

Sin embargo, mientras no se superen los nuevos trámites administrativos que representará el cambio de administración, el edificio blanco seguirá siendo apenas un monumento a la esperanza de los habitantes de Funza para acceder a un mejor servicio de salud.

Un hospital en lista de espera (Ver video).

 

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