Un robo de luz en la región Caribe que cuesta mil millones de pesos diarios

La práctica ha sido históricamente común en invasiones que ya han sido reubicadas, pero también en los más exclusivos sectores residenciales y comerciales de la ciudad. Según Electricaribe, las pérdidas por conexiones fraudulentas le generan pérdidas que superan los 285 mil millones de pesos.

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El calor que combustiona entre los destellos de luz del sol en el medio día barranquillero, se vuelve tangible en las gotas de sudor que corren por la frente de Ronald*, quien se protege del solazo con una gorra amarilla.

El hombre, que viste con camiseta, bermuda de jean y chancletas, dice que su profesión es la albañilería.

Pero revela que durante 15 de sus 38 años, ha estado subiendo a postes de energía eléctrica en escaleras “de palo” y sin ningún tipo de seguridad, para manipular las conexiones por petición de sus vecinos.

Esa, según reconoce, es una actividad peligrosa que sin embargo le ayuda para mejorar sus ingresos.

“Ahora lo hago menos, porque están vigilando más, pero la gente lo busca a uno”, dice, para explicar las lógicas del negocio.

La “vuelta” más peligrosa es montarse al poste y conectar los cables directo al transformador, sin tener que pasar por el contador.

“Cuando descubren le preguntan a la gente: ¿quién te hizo esto? Unas cuatro veces me han sapiado (sic) pero nunca nadie comprueba nada”, afirma.

La práctica está tipificada en el Código Penal colombiano en su artículo 256: “Cualquiera que con un mecanismo clandestino o alterando los sistemas de control o aparatos contadores, se apropie de energía eléctrica, agua, gas natural, o señal de telecomunicaciones, en perjuicio ajeno, incurrirá en prisión de uno (1) a cuatro (4) años y en multa de uno (1) a cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes”.

Según Electricaribe, empresa del grupo empresarial español Gas Natural, encargada de la distribución y comercialización en siete departamentos del país, el robo de energía se ha convertido en una industria ilegal que afecta la óptima prestación del servicio a los clientes y además “golpea” sus finanzas.

En el 2015 las pérdidas por ese concepto ascendieron a más de 285 mil millones de pesos en toda la región Caribe.

Eso quiere decir que cada mes del año pasado, habrían escapado al menos 23.750 millones de pesos de las cuentas de Electricaribe, lo que le representó más de 791 millones de pesos en pérdidas diarias por cuenta de esta actividad informal.

A junio de 2016 las pérdidas de energía ya alcanzan los $192 mil millones, lo que elevaría el monto a $384 mil millones al cierre del año –unos mil millones de pesos diarios- para un incremento del 30% frente al año pasado.

Ronald maneja sus propias cifras.

Por cada uno de sus “trabajos” cobra entre 20 mil y 300 mil pesos. “Eso depende: qué lugares, dónde lo voy hacer y a quién le voy a hacer el trabajo. Por ejemplo si es en un lugar visible toca incluir la liga que hay que tirarle a gente de otras empresas que pasan por ahí para que lo tapen a uno, o a los vecinos no se les dé por sapiar (sic)”.

Cuando Ronald estaba más joven hacía más intervenciones en los transformadores y cables de la luz. Entonces, no creía que montarse a un poste, a siete metros de altura, implicaba algún peligro para su vida.

Pero “me quedó clarito desde que un compadre mío se mató haciendo lo mismo. Vio de lejos a la Policía y a una cuadrilla de Electricaribe, y por querer dejar la vaina lista, se electrocutó”, relata, mientras va dejando atrás la sospecha y la incertidumbre que le agobiaban al inicio de la entrevista.

Ronald es de tez morena, mide cerca de 1,70 centímetros y está afanado por terminar este diálogo.

Sin embargo, se atreve a contar cómo hace una de sus más frecuentes prácticas: “Yo ya tengo calibrado cómo hacerlo, ahora vienen más protegidos que antes. Toca dañar el candado o lo que esté protegiendo ahí; yo tengo un gancho de aluminio hecho por mí, con el que puedo lograr conectar el contador con línea directa a la barnera”, dijo.

“Esto era más común cuando empezaron a crecer las invasiones de por aquí (se refiere a las extintas invasiones de ‘Las Colmenas’ y ‘La Bendición de Dios’, que fueron reubicadas por el Distrito de Barranquilla). En esa época casi todos tenían contrabando, imagínate como hacía gente más pobre que uno pa’ pagar la luz. Mucha gente aprendió a hacerlo y cuando vieron que se estaba haciendo en la invasión, allá en el barrio –Barlovento- también querían hacer lo mismo”.

Sin embargo, la empresa ha dicho que esa es una práctica tanto en barrios de invasión como en sectores exclusivos de la ciudad.

En los estratos bajos predominan las conexiones directas por fuera del medidor. Esto quiere decir que se conecta un cable desde el poste a la casa sin que exista un control de consumo.

Enrique*, un vigilante de 34 años, respalda con certeza lo que ha encontrado la empresa. En la casa donde vive con su esposa y sus dos hijas, también tiene conexión ilegal. “Con este cipote calor, toca porque toca. En la casa tenemos tres aires acondicionados y sin contrabando quién sabe en cuanto nos estaría llegando el recibo de la luz”, manifiesta.

Para el caso de los estratos altos, la modalidad radica en la manipulación de los medidores. Algunos clientes contratan a terceros para la devolución de la medida, colocan chips para encender o apagar estos equipos y cambian sus piezas para alterar su correcto funcionamiento.

Ahí la empresa dice haber sorprendido a establecimientos comerciales, clínicas privadas y colegios.

Con todo el robo de energía se ha convertido en una industria ilegal que, según Electricaribe, golpea sus finanzas y afecta la óptima prestación del servicio.

El gerente de la compañía, el español José García Sanleandro, ha revelado que todos los meses elaboran más de 21 mil actas con presuntas irregularidades encontradas en las conexiones de algunos clientes.

En persecución del problema han radicado más de 60 mil denuncias relacionadas con este tema, sin embargo “no hay sentencias que sean coercitivas”.

Sin embargo, la Superintendencia de Servicios Públicos dio a conocer recientemente un informe en el que precisa que los usuarios de la región Caribe si pagan el servicio de energía eléctrica. “El promedio de recaudo en los usuarios regulados y no regulados, equivalentes al 77% de la facturación total de Electricaribe, es del 97,9%”.

Según esa entidad, el 77% mencionado no incluye a áreas “especiales o de difícil gestión”, como los barrios subnormales. El informe tampoco menciona los ingresos del sector público, excluyendo así del mismo a hospitales y colegios.

De esa manera a la compañía parece no quedarle más opción que el llamado a la reflexión “teniendo en cuenta que las personas dedicadas a la manipulación eléctrica no son sancionadas ejemplarmente y pese a que en algunos casos son capturadas en flagrancia, en un abrir y cerrar de ojos ya están nuevamente en la calle delinquiendo”.

A través de un comunicado de prensa señaló que “a pesar de que esta problemática es de alto impacto no se han implementado planes para evitar el fraude, lo que genera una sensación de impunidad” en la región.

*Estudiante de la Universidad del Norte, de Barranquilla

**Nombres cambiados por solicitud de las fuentes.

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