Una herencia de gotas de lluvia

Hijos de Jairo Varela iniciaron el proceso de sucesión. Se acreditó que, al momento de su muerte, el fundador del Grupo Niche tenía un edificio que está avaluado en $3.000 millones, pero por el cual se le deben a la DIAN $11.000 millones.

Varela murió de un paro cardíaco el pasado 8 de agosto y su velorio duró varios días. Fue enterrado en Cali.
Varela murió de un paro cardíaco el pasado 8 de agosto y su velorio duró varios días. Fue enterrado en Cali.EFE

Mientras vivió, casi todo fue gloria. Con la fundación del Grupo Niche y el legado que éste dejó para la salsa, Jairo Varela Martínez se hizo merecedor de un honroso lugar en la historia de la música latinoamericana. Pero desde que falleció, más que de sus canciones que engalanaron con melancolía la más reciente Feria de Cali, se ha hablado de la disputa que protagonizan la mujer que lo acompañó durante los últimos 15 años de su existencia, la exreina de belleza Damaris de Diego, y los cinco hijos del músico, cuatro hombres y una mujer, cada uno producto de un amor distinto.

Sin embargo, las desavenencias entre los dos bandos podrían zanjarse más pronto de lo esperado. No precisamente porque los implicados hayan llegado a algún tipo de acuerdo, sino porque, por como están las cosas, podría no haber herencia. Esa es la versión de los hijos del narrador salsero, quienes empezaron un proceso de sucesión acreditando que, al momento de morir, las únicas propiedades de Varela eran un edificio y las regalías. Una deuda con la DIAN vigente desde octubre de 2006 es la razón por la cual los herederos de uno de los más grandes músicos que ha dado el Pacífico colombiano podrían terminar con los bolsillos vacíos.

En septiembre de 1986, en la calle 5ª con carrera 39 de Cali, Varela adquirió por $4 millones un lote de 420 metros cuadrados que permaneció desierto durante un buen tiempo. Dos años más tarde empezó a hipotecarlo —probablemente para tener con qué respaldar su proyecto mayor, llamado Niche— y el lote fue embargado por primera vez por un privado en 1988. En 1993 vino una segunda hipoteca que, de nuevo, terminó en embargo. En 1997 Varela terminó de construir allí un edificio en el que pretendía montar un estudio de grabación que no tuviera igual en el país y entonces la propiedad pasó a ser avaluada en más de $2.000 millones.

A la fecha, el edificio está registrado con un valor de $3.806 millones. Pero el compositor de Buenaventura y Caney dejó de pagar impuestos y, año tras año, acumulaba una deuda con la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN). Esta entidad, al ver que los números crecían descontroladamente, le puso un tope: $11.067 millones. En marzo de 2004, según indica el registro de libertad y tradición del inmueble, éste fue embargado por la DIAN por primera vez. La medida se canceló cuatro meses más tarde, pero en octubre de 2006 se repitió sin que desde entonces se haya reversado.

El 1º de junio del año pasado, dos meses antes de que muriera quien escribió para los amantes del mundo “Quién no dice una mentira por conservar un amor...”, la DIAN publicó el aviso de remate número 602 en el que se anunciaba que la única propiedad del productor musical había sido puesta en remate por tercera vez, por el 70% de su valor. De esa manera, la División de Gestión de Cobranzas de la entidad esperaba recolectar al menos $2.664 millones para saldar parte de la deuda. Sin embargo, ninguna persona hasta ahora ha manifestado un interés duradero para hacerse a la construcción.

Por otra parte, la deuda con la DIAN provocó lo evidente: que se congelara cualquier otro ingreso de Varela, lo que tras su muerte sólo podían ser las regalías. El 16 de octubre del año pasado, Sayco le comunicó a la Dirección de Impuestos que, atendiendo su solicitud de practicar medidas cautelares sobre los bienes del artista nacido en Quibdó, procedería a partir del 15 de diciembre de 2012 a “retener trimestralmente los valores generados por derechos de autor”, hasta que se sanara el débito de más de $11.000 millones. Por esa razón, este 15 de marzo, Sayco no enviará un solo peso a la familia de Varela. El año pasado, esas ganancias eran de $6 millones cada tres meses.

Este proceso de sucesión ha sido tan accidentado que hasta su nombre tuvo que ser cambiado después de muerto. Su primera esposa —de la que nunca se separó legalmente— y sus cinco hijos le solicitaron hace poco a la Notaría 20 del Círculo de Bogotá la corrección de su registro civil, porque en la Notaría Primera de Quibdó figuraba bajo el nombre de Jairo de Fáctima Varela Martínez, mientras que en el registro del matrimonio con Luz Mary Calderón, el 11 de marzo de 1972, aparecía como Jairo de Fátima Varela Martínez, y en los registros civiles de sus hijos se leía Jairo Varela Martínez. Para poder hacer una sucesión, era necesario que en todos los documentos apareciera un mismo nombre.

Dados los desencuentros entre Damaris de Diego y los hijos de Varela, tiene sentido cuestionarse si este asunto es algún tipo de treta de los hijos del músico para evitar que De Diego tenga acceso a parte de la herencia. Según Carmen Támara, la abogada que maneja el caso en representación de la firma del penalista Abelardo de la Espriella : “Eso no es posible. Ese es el único bien reconocido en este proceso de sucesión y, si hubiera más, la DIAN ya los habría embargado también. Esperamos llegar a un acuerdo con la DIAN para que reciba el edificio como pago total de la deuda; vamos a ver si acepta. Sería una lástima que las regalías no pudieran reclamarse ni quedar en manos de sus hijos”.

Consultada por este diario, Damaris de Diego señaló que prefería no pronunciarse porque ni siquiera sabía que se había iniciado un proceso de sucesión. “No puedo dar versiones apresuradas, sería irresponsable”, exclamó la exreina. Es un hecho, eso sí, la obligación de Varela con la DIAN —que, según explicó la abogada Támara, no termina con su muerte— y así lo evidencian varios documentos de la DIAN y de Sayco, todos conocidos por este diario. Si es verdad que hasta ahí llega la herencia del músico, y si la DIAN acepta el edificio como pago de la deuda, la pelea que hoy protagoniza su familia verá su fin en un santiamén, porque no habrá en realidad por qué pelear.

Vida y obra de Jairo Varela

Entre éxitos y derrotas estuvo marcado el paso del gran maestro de la salsa colombiana Jairo Varela. Su incondicional amor a la música estuvo siempre presente durante sus más de 30 años de carrera, en la cual logró que el mundo entero conociera a la ciudad de Cali como una de las capitales salseras del mundo.
Canciones como Cali pachanguero, Mi Buenaventura y Caney, Del puente para allá, Gotas de lluvia, entre otras, no sólo reflejan historias de la rumba caleña y del puerto, sino también del diario vivir de culturas que en algún tiempo estuvieron olvidadas por Colombia y que gracias a la música de Varela llegaron a posicionarse en todo el mundo.

Pero la vida del maestro en una ocasión fue traumática. Ingresó a la cárcel el 8 de diciembre de 1995 y salió en 1996. Pero regresó rápidamente en 1997, y después de sumar 66 meses en prisión, por fin recuperó su libertad en 1999. La razón: los vínculos con el narcotráfico que lo llevaron ante la justicia por enriquecimiento ilícito.

En Twitter: @dicaduran

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