Una labor ambiental rentable

Con esa premisa se creó hace cinco años Ecoral, una compañía paisa que brinda asesoría a las empresas privadas para que sepan cómo aprovechar los recursos naturales y estar en armonía con el medio ambiente.

Federico Botero, gerente y fundador de Ecoral. / Luis Benavides

Federico Botero, un joven abogado de Medellín, trabajó en una prestigiosa firma durante cinco años. Pese a estar ejerciendo su carrera, sentía que algo no estaba bien, que faltaba un ingrediente en su vida. Junto a sus amigos comenzó a madurar la idea de crear su propia empresa. “Teníamos varios puntos en común a lo largo de nuestras vidas: la pasión por el mar, por el medio ambiente, y las ganas de cambiar el entorno. De esos propósitos nació Ecoral y se volvió una empresa donde no sólo encontramos una oportunidad económica sino una satisfacción personal”.

Fueron tantas las ganas de sacar adelante el proyecto que renunció a su trabajo para dedicarse de tiempo completo a mostrar su idea: vender servicios que apuntaran a la conservación de ecosistemas y un modelo de negocios basado en el capital natural. Pero ¿cómo creerle a un abogado hablando de medio ambiente? Esa era una dificultad que los cinco socios de la empresa entendieron, pues son abogados, documentalistas y financieros.

Con esa preocupación nació la idea de acercar a los que saben a quienes los necesitan, acortar la brecha entre dos mundos: el ambiental y el empresarial. Dependiendo de las necesidades de una compañía, Ecoral contacta a los expertos competentes para que estudien, por ejemplo, el lugar donde van a desarrollar el proyecto, y le aclaren a la empresa los impactos ambientales que eso puede generar y los beneficios que puede obtener de ese ecosistema.

Botero y sus amigos pensaron que hacer empresa era sencillo y que en tres meses iban a estar “vendiendo servicios por montón”. Pasaron cuatro años antes de lograr su primer contrato y debieron recorrer un camino de formación y darse a conocer. Para ello contaron en principio con el apoyo de Proantioquia; gracias a un programa de mentorías empresariales conocieron a quien los ayudaría a madurar la idea. “Le presentamos nuestro modelo de negocio a Carlos Enrique Piedrahíta, que era presidente de Nutresa. Él es buzo, le gusta el mar y es velerista. Eso era importante para nosotros. Nos acompañó cerca de un año”.

Gracias a él conocieron al director de Cecode (Consejo Empresarial Colombiano para el Desarrollo Sostenible), que agrupa todas las empresas del país comprometidas con la sostenibilidad, y luego al presidente del Grupo Argos, que sería su primer cliente. Un equipo de más de 30 expertos nacionales e internacionales de las universidades Eafit, los Andes y de Texas (EE.UU.).

“Somos conscientes de que para lograr un cambio en el modelo de desarrollo tenemos que trabajar desde adentro mismo de la economía, y por eso decidimos convertirnos en empresa y proponer un modelo de negocios que no resaltara sólo los impactos ambientales, sino también las oportunidades de conservar el capital natural”, explica orgulloso Federico Botero, gerente y fundador de Ecoral.

Su discurso no sólo ha calado en el sector privado: también tiene un proyecto con el Ministerio del Medio Ambiente y ha contado con el apoyo de la Andi y la academia. “Estamos acostumbrados a ver que las empresas producen daños colaterales, y nuestro objetivo es producir beneficios colaterales”.

No quisieron ser fundación porque quieren cambiar el estigma de que los ambientalistas son “tirapiedras”. Según Botero, entendieron que la empresa privada es la institución mejor capacitada para escalar soluciones del tamaño de los problemas: “Estamos haciendo la tarea para que los expertos y las compañías trabajen en ese sentido”.

 

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