Una luchadora por la vida

Beatriz Linares Cantillo nunca dejó de luchar por su vida, por las mujeres indígenas y por los niños en situación de vulnerabilidad. Como abogada de la Universidad de los Andes y durante más de 20 años de una intachable trayectoria en el sector público, tuvo como consigna batallar por los derechos humanos, especialmente los de la niñez.

Las honras fúnebres de Beatriz Linares se efectuaron ayer en el cementerio Jardines de Paz. / Archivo

Ni un cáncer metastásico en el hígado le borró su actitud alegre y esperanzadora con la que recorría las zonas más apartadas del país para aliviar la difícil situación de los más pobres, labor que intensificó durante sus dos últimos años de existencia, en los que ejerció como directora de la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema (Anspe).

En compañía de su familia, su esposo y su hijo de 22 años, uno de los apoyos fundamentales para sobrellevar la enfermedad, se mantuvo firme en su tarea, con un gran sentido del humor, hasta la noche del 1° de febrero, cuando Beatriz Linares Cantillo falleció tras cuatro años de luchar contra el cáncer. Como un homenaje a su entrega y contribución al país, cientos de personas se congregaron ayer en la capilla del Gimnasio Moderno para darle el último adiós.

Una despedida en memoria de la mujer que siempre puso sus conocimientos jurídicos al servicio de la sociedad, como coautora de la Ley de Infancia y Adolescencia, asesora de instituciones como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Ministerio de Educación, consultora del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, directora de pregrado de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes y defensora delegada para los derechos de la niñez, la juventud, la mujer y los ancianos.

A través de mensajes en las redes sociales, líderes políticos y activistas lamentaron su muerte. El presidente Juan Manuel Santos aseguró que “es una gran pérdida para el país” y la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Cristina Plazas, la recordó como “una mujer valiente, berraca, transparente, eficiente, inteligente, amorosa y generosa”, mientras que el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, dijo que “la lucha de Beatriz Linares por la vida fue ejemplar”.

Su persistencia y tenacidad estrecharon las relaciones entre las comunidades y la institucionalidad. Uno de los propósitos con los que se posesionó en febrero de 2013 como directora de Anspe lo resumió afirmando que “hay que acercarnos más al territorio… Hay 10 mil cogestores y hay que tener un ejército, como dice el presidente, un ejército social con personas de la empresa privada, servidores públicos y líderes comunitarios”.

Hoy, Colombia le debe a la eficiente gestión de Beatriz Linares Cantilllo que 132.712 hogares hayan superado la pobreza extrema y mejoraran su calidad de vida, que los derechos de los niños estén amparados en un código y que la pobreza “sea vista no como un problema de gastos, sino de inversión social”.

El país queda huérfano de una extraordinaria mujer que desinteresadamente se entregó en cuerpo y alma a ayudar a la población más vulnerable. ¡Paz en su tumba! 

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