Por una Navidad ecológica

Esta iniciativa busca una reducción significativa de la huella de carbono en una época en que las basuras aumentan.

La CAR promueve también el concurso Pesebre Ecológico, que premia trabajos hechos con material reciclado. / CAR

El asunto es ir en línea con el Objetivo de Desarrollo del Milenio planteado desde las Naciones Unidas de reducir la huella de carbono. Por esa razón, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) vuelve a promover este año la campaña Navidad Ecológica, con la que busca generar conciencia entre los habitantes del departamento sobre la producción de residuos, que se dispara por cuenta de la época decembrina, y así lograr la reducción de basuras en estas fechas.

“Esta iniciativa tiene un fuerte impacto y está relacionada con la estrategia ambiental Cundinamarca Neutra”, señala la secretaria de Ambiente del departamento, Marcela Orduz Quijano. En febrero de este año, la Gobernación y la CAR suscribieron un “acuerdo de voluntades” para fortalecer esa estrategia, cuyo propósito final es la conservación del hábitat a través de diferentes caminos, que van desde reforestaciones y compra de predios hasta campañas de educación como Navidad Ecológica. “Somos el primer departamento del país en reducir la huella de carbono”, aseveró Orduz.

La campaña de la CAR, como lo anunció su director, Alfred Ballesteros, busca cambiar los hábitos de consumo de los habitantes de la región en diciembre por otros que la corporación define como “comportamientos amigables con el medio ambiente” a la hora de celebrar la Navidad. Entre sus recomendaciones se encuentran, por ejemplo, usar bombillos de bajo consumo para las iluminaciones navideñas, las cuales deberían apagarse cuando las personas se van a dormir; no utilizar aparatos que requieran pilas sino que se puedan recargar, y envolver regalos con papel periódico u hojas recicladas.

Sin embargo, el hecho de que sea necesario seguir anunciando consejos tan básicos y que llevan tanto tiempo difundiéndose hace pensar que las personas, en general, no son muy conscientes aún del impacto que sus hábitos tienen sobre el medio ambiente. Al lanzar la campaña Navidad Ecológica, la CAR tuvo que recordar que quienes se apropien, comercien o aprovechen recursos fáunicos, forestales, florísticos, hidrobiológicos, biológicos o genéticos de la biodiversidad colombiana podrían ser sancionados con penas de entre 4 y 9 años de prisión y multas de hasta 15.000 salarios mínimos mensuales vigentes. El musgo y el liquen, tan popular en los pesebres hasta hace unos años, hacen parte de ese inventario de elementos prohibidos.

En la Gobernación han detectado, además, algunos municipios donde la producción de residuos se dispara en diciembre por cuenta del turismo. En esa lista figuran Girardot, Fusagasugá, toda la sabana de Bogotá y Guaduas. Para dar una idea de cuánto puede aumentar el número de basuras en esa época, la CAR reporta que en noviembre de 2012 se produjeron más de 37.000 toneladas de basuras, mientras en diciembre la cifra pasó los 39.000, es decir, 89 toneladas más por día. “Lo más importante es apuntarle a la cultura, a la educación y a la reducción del CO2”, concluye la secretaria Orduz.

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