Un año del accidente aéreo de Chapecoense

Una tragedia que se inmortalizó

El cerro Chapecoense se ha convertido en un atractivo turístico. Por tal razón despejaron la maleza del camino, algo que hace un año habría podido salvar más vidas.

Un año después, en el lugar siguen encontrándose parte del fuselaje del avión y pertenencias de los pasajeros del vuelo de LaMia. / Fotos: Luis Benavides - El Espectador

“Vía cerro Chapecoense, 7 km”. Colgado en un poste de electricidad, junto a una estación de gasolina de nombre Don Quijote, se encuentra un discreto cartel blanco con letras en verde y una flecha del mismo color que apunta hacia una carretera destapada, como la de cualquier entrada a una finca. El pequeño letrero con la indicación pasa desapercibido a la mirada de muchas personas que siguen su camino hacia La Unión. Tanto así que algunos de los habitantes del municipio no saben de su existencia.

Después de veinte minutos rodando en una camioneta por un camino donde abundan los cultivos de tomate de árbol a los lados, toca abandonar el vehículo en una parte de la vereda Pantalio para continuar el recorrido a pie hacia el cerro por una vía con un suelo más inestable, pero ahora despejado de la maleza y los árboles.

Andrés Congote, subcomandante del Cuerpo de Bomberos de La Unión, cuenta que ese camino lo hicieron días después del accidente para acceder al lugar de una manera más fácil y sacar los restos de la aeronave. No cabe duda de que el rescate de los heridos habría sido mucho más fácil y rápido si esa vía hubiese estado ahí hace un año. Quizás habría dado tiempo de salvar alguna otra vida.

Una vez en el lugar, anteriormente llamado cerro Gordo, es imposible no recordar la cantidad de fotos y videos que inundaron las redes sociales toda esa semana. Con esos referentes, empiezo a imaginar cómo quedaron regados los restos del avión de LaMia sobre esa gran cantidad de árboles que todavía siguen aplastados: la cola de un lado de la montaña, el fuselaje y la cabina del otro. Interrumpe mi imaginación una serie de objetos y marcas que no estaban presentes en mi recuerdo, pues pasaron a formar parte de ese paisaje después de la tragedia, al igual que las marcas que dejaron las ruedas de los tractores que ayudaron a sacar las partes de la aeronave.

Una cerca de alambre levantada con cruces hechas de ramas que a su vez tienen, cada una clavada en la parte superior una pequeña tablita con un número romano pintado en verde: I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII, XIV. Catorce cruces que hacen referencia al viacrucis componen una nueva foto. Junto a ellas, un altar que conmemora la tragedia con la figura de un avión formado por unas plantas llamadas suculentas, banderas de grupos de ciclistas, flores y, por supuesto, más cruces de todos los tamaños.

Las más pequeñas clavan afiches encontrados aquel día entre el caos, con las imágenes de varios de los jugadores de fútbol acompañados de sus familiares. En la parte superior de cada uno se encuentra un mensaje que dice “Seja campão por eles! Copa Sudamericana 2016”:“¡Sea campeón por ellos! Copa Sudamericana 2016”.

Luz Graciela Ocampo vive en la vereda Pantalio desde hace tres años. Asegura que su esposo, junto con otros vecinos de la comunidad, se han encargado de transformar el lugar sembrando flores y utilizando los objetos encontrados del día del accidente para recordar a las víctimas. “Antes del accidente esto era muy solo. Ahora se ha vuelto un sitio turístico, viene mucho carro. Conocen el cerro y algunos oran”, afirmó.

En la entrada de la casa de Luz Graciela llama la atención una copia del avión de LaMia echa con la rama de un árbol y el tren de aterrizaje de la aeronave, que encontró tirado en la montaña y ahora lo tiene en la parte superior de una columna con la foto de cada uno de los tripulantes del vuelo 2933.

Entre tanto matorral destruido todavía se pueden encontrar objetos de aquel lunes: la suela de un zapato deportivo y el posabrazos de un asiento. Del lado oriental del cerro, donde cayó la cola de la aeronave, se encuentra un pedazo de una de las alas del avión en un palo de madera, junto a la cruz más alta de todas y una bandera larga con las siglas ACF en verde y negro que dice “Inmortais”.

De regreso al carro para salir del cerro, un silencio profundo nos acompañó durante el camino, tal vez por el cansancio de tantas horas de recorrido, pero quizás más por el impacto de las imágenes del lugar para quienes por primera vez visitamos la zona. Aunque ha pasado un año y pocos elementos quedan allí, la energía de aquellos guerreros se siente en el lugar. Pareciera escucharse los gritos de los organismos de rescate en una noche en la que tuvieron una tarea titánica contra la muerte.

A pesar de lo turística que se ha vuelto la zona, el secretario de Desarrollo y Bienestar Social del municipio de La Unión, Jorge Ruiz Alonso, asegura que la Alcaldía no ha podido trazar una estrategia turística en torno a esto: “El lugar donde cayó el avión está compuesto por tres predios de dueños diferentes y el municipio no está en la capacidad económica para comprar esos predios y desarrollar una estrategia turística allá, porque a raíz de ese accidente los propietarios incrementaron el valor de la tierra”.

Es por esto que la mayoría de las personas que vienen a visitar llegan a la bomba Don Quijote, en la entrada del municipio. Allí preguntan por el camino y se van de manera independiente a conocer un cerro que, por una tragedia que les costó la vida a 71 protagonistas del deporte que más pasiones desata en el mundo, fue rebautizado como cerro Chapecoense y quedó inmortalizado en la historia de Colombia.

El municipio de La Unión no dejará que este primer año de la tragedia pase inadvertido como un hecho cualquiera. A las 11:00 a.m. tendrán un acto protocolario en el que Atlético Nacional donará una placa en conmemoración de este primer aniversario. También estarán presentes la administración municipal y todos los grupos de socorro que estuvieron involucrados esa noche. A la 1:00 p. m. se tendrá una misa en el cerro con el obispo de la región y por último se hará un acto con velas a partir de las 9:00 p.m., para recordar el momento del accidente y hacer un minuto de silencio en nombre de todas las víctimas.