"Lo que ustedes lograron aquí es único en el mundo": Teddy Cruz

El arquitecto transformó la Alcaldía de San Diego en un laboratorio de innovación, inspirada en el modelo de Medellín.

Teddy Cruz, arquitecto. / Luis Benavides.

El arquitecto y artista Teddy Cruz nació en Guatemala, pero desde muy joven se radicó en EE.UU. Ha estudiado los desarrollos políticos que llevaron a la transformación de Medellín. En asocio con Eafit, creó la maestría para educar a los funcionarios públicos en procesos de transformación. Junto con expertos de la ciudad, EE.UU. y Alemania, presentó en el Foro Urbano Mundial el Diagrama Medellín, un proyecto que visualiza lo que se ha realizado aquí en esa materia.

 ¿Usted es arquitecto urbanista?
Mi profesión es arquitectura, pero surgió una insatisfacción con mi campo y me interesó retar la autonomía de los edificios y su relación con el contexto urbano, las dinámicas complejas que construyen a la ciudad. Entonces se trata de redefinir el papel de la arquitectura como manera de construir urbanismo. Me motivó el papel del arquitecto como coreógrafo, de producir condiciones, relaciones dentro de las cuales los procesos pudieran evolucionar y cambiar paradigmas.

 

Eso suena un poco loco, ¿pensar que los edificios tienen un deber ser dentro de la ciudad y mirarlos dentro del contexto cultural?
En realidad, eso tiene que ver con que el público tienden a entender el edificio como objeto estético y se olvida de que ciertos edificios tienen una capacidad performativa, empiezan a actuar en relación con la ciudad. Los mejores edificios, los que más me han inspirado, se convierten en eso, en organismos que puedan relacionarse con muchas otras cosas, y eso es algo que surgió aquí en Medellín. Aunque hay edificios que son lindos, el esfuerzo estaba más en entender las relaciones entre edificios, sistemas de transporte y espacios públicos. Me interesan menos los objetos aislados y mucho más los tejidos urbanos donde las relaciones puedan amplificarse.

 Como lo decía, aquí se ha hecho mucho con los parques biblioteca y ahora con las UVA (Unidades de Vida Articulada). ¿En qué otra ciudad ha visto esa interacción de los edificios con la comunidad?
Estos son ejemplos de que el edificio no se diseñó solamente como edificio, sino que también se diseñaron los contenidos, los procesos de gestión, los apoyos económicos para hacer que esos edificios estuvieran siempre activos. Los edificios se convierten en escenarios para crear actividad, educación, conciencia cívica, y en esos escenarios pueden converger las comunidades con las instituciones. El Parque Explora me interesó mucho en el proceso de entender esta ciudad: no sólo se diseñó un edificio lindo sino que también se le dio mucha atención y se formó a un grupo de personas que realmente diseñaron los sistemas de comunicación, los sistemas de gobernanza dentro del museo, todo un proceso de gestión para crear los contenidos que iban a ser parte de este museo.

 ¿De dónde viene la escuela de concebir los edificios de esa manera?
Es made in Medellín, y es algo de lo que tienen que estar conscientes los medellinenses y las instituciones: que lo que lograron aquí es único en el mundo por esa conciencia de relación entre edificios, infraestructuras e imaginación cívica. En EE.UU. es la empresa privada la que empuja el desarrollo urbano, y a veces por eso las ciudades sufren al no tener espacios públicos saludables, inclusivos. Aquí hay una mezcla muy linda entre gobierno, dinámicas comunitarias y filantropía cívica.

 ¿Qué ventajas puede traer eso para una ciudad?
Ayuda a trabajar por mitigar las desigualdades socioeconómicas. Aunque hay mucho por hacer el ejemplo de Medellín es haber confrontado la desigualdad económica y social. Algo que también fue único aquí es que en ningún otro lugar del mundo podemos encontrar que las instituciones se hayan unido para invertir en los lugares con más pobreza, no sólo con edificios sino con disponibilidad de arte, de educación, sistemas de cultura, y esto hace que sea diferente a EE.UU., donde los urbanismos son generados por consumo y mercadeo.

 ¿Cuándo llegó por primera vez a Medellín y qué lo motivó a venir?
Fue en 2011, invitado por el MD11 (Encuentro Internacional de Medellín) como artista. Me motivó ver que muchos de los arquitectos que han trabajado en sus conferencias muestran solamente sus edificios o, en los libros, los espacios muy lindos que han creado, pero muy pocas veces hablan de los procesos políticos y los procesos cívicos que hicieron posible esos edificios. Medellín ha estado en el radar de las publicaciones de arquitectura y yo como profesor de arte y de arquitectura en la Universidad de California me interesé por estos procesos. Siempre he estado interesado por lo que ocurre en A. Latina: los presupuestos participativos en Brasil, el transporte masivo que después inspiró a Bogotá con Transmilenio, los proyectos de intervención en normas sociales y conciencia cívica y cultura ciudadana de Antanas Mockus, hacen de esta región un espacio de creatividad y de políticas progresistas que hizo que mi investigación se volcara a entender qué había estado pasando en esas décadas. Toda esa dinámica culmina en Medellín y veo que este es uno de los proyectos más importantes.

 Usted habla de Medellín mejor que cualquiera de los que viven aquí. ¿Les ha transmitido ese conocimiento a los arquitectos para que entiendan que han hecho algo más profundo que construir edificios?
Creo que a veces casi no existe esa conciencia crítica, y es natural porque ustedes lo hicieron. Muy pocas veces el que hace y el que actúa tienden a tener una conciencia crítica que revisa lo que hicieron. Aquí pasó algo muy único y tenemos la responsabilidad de rescatar esos procesos para que continúen y no se conviertan en condiciones vulnerables a los cambios políticos. Por eso, con Urbam (Centro de Estudios Urbanos y Ambientales), de Eafit, creamos la maestría para que entendieran estas complejidades.

 Trabaja en un laboratorio en Tijuana, en la frontera entre EE.UU. y México. ¿Qué están haciendo allí? ¿Están replicando algunos de estos proyectos?
Ese era mi deseo cuando vine a Medellín y me robé las ideas que ustedes tienen, pero allá no tenemos una EPM que pueda volcar el 40% de sus dividendos a infraestructura pública o no tenemos los filántropos cívicos que tienen ustedes, no tenemos una Proantioquia. Tenemos activistas comunitarios, pero no existe en las instituciones la misma visión, entonces es un contexto distinto. He tratado de entender y traducir muchos de los procesos para tratar de invertirlos allá.

 ¿Y con las municipalidades?
El año pasado me reuní con el alcalde de San Diego y le conté que Sergio Fajardo había transformado su oficina en un laboratorio urbano donde se pudo hacer convenir toda la inteligencia creativa, y eso ha continuado en estas administraciones. Entonces él me pidió formarlo dentro de la municipalidad de San Diego. Llevamos tres meses trabajando y lo hemos llamado “laboratorio de innovación cívica”. Este es el gesto más concreto de todo lo que he aprendido en Medellín: me lo he traído a mi propia ciudad.

  

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