“A Cali no solo se viene a rumbear”

Museos con temáticas innovadoras, tradición oral en espacios abiertos, festivales de música diferentes a la salsa, obras “flash” de teatro y recorridos ecológicos y gastronómicos, hacen parte de la otra feria detrás de la Feria de Cali.

El museo La Tertulia busca fomentar la unión familiar en torno a sus exposiciones. / Hans Vargas Pardo
El museo La Tertulia busca fomentar la unión familiar en torno a sus exposiciones. / Hans Vargas Pardo

“A Cali no solo se viene a rumbear. Somos más que eso; somos gastronomía, tenemos más de 15 teatros que funcionan todo el año; contamos con museos de alto nivel. Lo que pasa es que las marcas superan la realidad y una de ellas como la salsa hace que solo la gente recuerde a Juanchito, a Menga o al Salsódromo”.

La oferta cultural es muy amplia en la ciudad y sobre todo en lo que se ofrece prima mucho la familia, que pueda compartir junta, que se pueda salir de lo cotidiano en esta época del año”.

“Tener la oportunidad de vivir otras experiencias culturales en Cali es algo muy relevante. Recuerdo cómo en los años 90´s se presentaban conciertos de música de cámara y la gente respondía de manera positiva. Esto hay que volver a vivirlo”.

Estas palabras de la secretaria de Cultura de Cali, Luz Adriana Betancourt; la directora del Museo La Tertulia, Ana Lucía Llano, y del director de Teatro Fernando Vidal, respectivamente, enmarcan el otro panorama que se vive entre el 25 y el 30 de diciembre desde hace 59 años. Cali, además de su “pinta” de Feria, tiene otros “trajes”, muy vistosos por cierto, que también quieren ser reconocidos y admirados.

Una muestra de ello son el estadounidense Robert Wilson, la francesa Anne Girardón y el puertorriqueño Amadeo Hernández, tres turistas que llegaron a Cali hace una semana, cautivados por “otras atracciones diferentes a las que la gente de afuera conoce”, señala Hernández.

“Aquí es importante todo: el clima, las mujeres, el ambiente… pero vinimos a ver lo que nos puede ofrecer esta ciudad en materia cultural. En otras partes del mundo hay festivales musicales, pero lo realmente bueno es lo otro que casi nadie conoce”, dice el norteamericano, quien es docente universitario, mientras se ríe de las historias contadas a viva voz por cuenteros en la Colina de San Antonio, al occidente de la ciudad.

La secretaria de Cultura hace referencia a lo que ella considera esencial: “Hace algunos años, la gente que no quería vivir la Feria de Cali, se iba de la ciudad y les daban paso a otros para que la vivieran. Pero hoy, pensando en la familia, tenemos más ofertas para que esa gente se quede y disfrute de nuestra capital”.

Una escena diferente

Una puerta de vidrio separa la realidad actual de los recuerdos; lo que es el cine de hoy, del de ayer. Una vez adentro de la edificación, aparece Caliwood, un museo muy particular que en los últimos cinco años se ha encargado de que Cali, Colombia y el mundo conozcan más sobre el séptimo arte.

“El museo es capaz de entregar un mensaje cultural valioso. Con la colección de más de 500 aparatos, cautivamos al visitante, el cual se entera de la evolución de este arte en que la imagen y el sonido se unen a la imaginación”, destaca Hugo Suárez Fiat, director de este lugar de exposición.

Suárez Fiat es consciente de que “no a todos debe gustarles el cine”, pero sostiene que apuestas como las que él dirige “son una forma diferente de entregar una opción a la población de una ciudad cosmopolita como Cali”.

Igual premisa tiene Cristian Álvaro Fraga Villa, un sociólogo ipialeño, miembro del colectivo de cuentería Santa Palabra y quien, noche a noche, “encanta” con sus historias al público que asiste a la popular Colina del barrio San Antonio en el occidente de la ciudad.

“Cali tiene más y cada día hay que mostrar eso. De lo que somos capaces de hacer para que se amplíe el panorama de lo que es la ciudad en la época de feria. Bueno, no vayan a pensar que voy a culminar el cuento sin que nos paguen. Así es que quiero conocer su generosidad a través de los billetes que serán depositados en la mochila. Se lo digo porque si termino la historia, ustedes dirán ‘pues el cuentero perdió’”.

En esa ruta, la del teatro, de las historias y de todo lo que motive la imaginación de un foráneo o un habitante local, aparece en escena Espacio T, un lugar en el que cinco obras de teatro, de 15 minutos de duración cada una, cautivan al espectador en un espacio muy pequeño. “Casi que se puede tocar al actor y sentir lo que él transmite”.

“Esta es otra opción valiosa por reconocer. Es un nuevo estilo que hay que fortalecer y hacerlo nuestro”, dice Fernando Vidal, quien es también asesor en materia teatral de la Alcaldía de Cali.

Muy cerca del barrio San Antonio está la Loma de la Cruz, lugar en el que el arte manual artesanal se mezcla con la bohemia de grupos teatrales, cuenteros y encuentros musicales urbanos. “He sido partícipe de la evolución de este lugar en los últimos veinte años. Considero que ya somos un referente de la ciudad y más en esta época ferial”.

La afirmación de la artesana Gladys Castillo sustenta la versión de Liliana Márquez, coordinadora de la Fundación Villamaga, quien lidera las actividades culturales en este lugar. “Aquí pasa de todo. Desde Cine al Parque, hasta conciertos y muestras del folklor del Pacífico”, destaca.

Pero lo verdaderamente grande ocurrirá el próximo 27 de diciembre en la denominada Fiesta Andina. “Ese día será mágico y las expresiones culturales estarán en su máximo esplendor. Año tras año esta actividad se perfila como una de las mejores de la ciudad”.

En otras coordenadas de la ciudad, frente al río Cali, reposan “Revelado” y “El crimen perfecto”, dos exposiciones de los artistas caleños Fernell Franco y Éver Astudillo, quienes son los huéspedes de honor en el museo La Tertulia. ¿Su objetivo? “Permitir que la gente conozca y disfrute de nuevas experiencias. Que la familia se integre en torno a la pintura, la fotografía y todo lo que refleja en su imaginación”, expresó la ministra de Cultura, Mariana Garcés.

Ahora, en varios puntos de la ciudad, otros habitantes, entre visitantes y lugareños, ya saben que, al igual que Wilson, Girardón y Hernández, existen otras posibilidades para escudriñar durante los próximos siete días. Algunos piensan que la ciudad, además de ser considerada como la Capital de la Salsa, ya es tiempo para que se consolide como “la Capital de las iniciativas culturales diferentes”, dice finalmente Anne Girardón, mientras, sorprendida, intenta comerse un popular cholao bajo un sol canicular.

 

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