Cali ya tiene lote para construir el Centro de Bienestar Animal

En este lugar se recibirán perros y gatos víctimas de abandono y maltrato para que sean recuperados y entregados, en óptimas condiciones, a familias adoptantes.

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Con la firma del alcalde de Cali, Maurice Armitage, y del rector de la Universidad del Valle, Édgar Varela Barrios, se oficializó la adquisición del lote donde se construirá el Centro de Bienestar Animal, luego de 16 años de retraso. El predio en el que se levantará el proyecto, que costó $850 millones, está ubicado en la carrera 56 # 7 oeste – 192, del barrio Cañaveral; mide 5000 metros cuadrados y era propiedad de Univalle.

Con esta adquisición el municipio tendrá los recursos necesarios con los que se realizará la licitación para elaborar los diseños, en 2018. También, se contempla cuantificar los costos y elegir el programa de intervención.

“Esperamos entregar este centro de bienestar u hospital veterinario antes de terminar esta administración. También, surtir todo el trámite de las discusiones con los animalistas, los ambientalistas y los residentes del sector. Tenemos claro que por solucionar un problema no vamos a agregar otro y esperamos que con esto todos los caleños ganen”, indicó Alexander Durán, secretario de Salud Municipal.

En este lugar solo se atenderán animales domésticos que requieran servicios veterinario. Además, se recibirán perros y gatos víctimas de abandono y maltrato para que sean recuperados y entregados, en óptimas condiciones, a familias adoptantes.

El secretario dijo que “hay que contar con un programa muy bien implementado de adopción porque la idea no es que los animales vivan ahí. Estimamos que el centro podrá atender 80 animales diarios que deben rotar en la medida que la gente adopte”. Añadió que, en principio, solo se prestarán los servicios básicos, es decir, recuperación nutricional, esterilización, traumas psicológicos y otros procedimientos sencillos. La oferta se irá ampliando en la medida que se puedan garantizar más recursos.

La polémica

En 2016, cuando se conoció que dicho lote estaba siendo negociado para la construcción del Centro de Bienestar Animal de Cali, la comunidad aledaña al sector, que es residencial, manifestó un rechazo rotundo al proyecto.

¿Los argumentos? Que la entrada en operación de este lugar traería más contaminación, vectores, ruido y animales tirados en la vía. Que justo en frente del lote está el Colegio Multipropósito y varios hogares geriátricos que podrían verse afectados en su salud con tantos animales. Que generaría trancones y embotellamientos sobre la vía. Y que, si no había dinero para atender a las personas en los hospitales, mucho menos para los animales.

Todo esto desató un aluvión de tutelas que obstaculizaron el desarrollo del proceso en este lugar. (Lea también: Abandono y hacinamiento: los casos más comunes de maltrato animal)

“Soy consciente de que la gente no confía cuando el Estado dice que va a hacer una cosa, porque termina haciendo otra. Por eso, vamos a invitar a participar a la comunidad desde el inicio buscando el consenso entre quienes están de acuerdo y quienes no para entregar un buen resultado a la comunidad”, expresó Durán.

Añadió que la consecución del terreno sufrió muchos inconvenientes ya que, además de asistir a todas las discusiones en los juzgados donde se impusieron tutelas, el lote debía contar con el aval del Concejo Municipal en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), la venta del terreno tenía que ser autorizada por el Consejo Superior de la Universidad del Valle y las partes jurídicas que involucraba este centro debían dar su consentimiento.

Luego de superar todos los percances, Durán asegura que ha recogido las inquietudes de la comunidad y, por tanto, el lugar debe ser insonorizado para que no perturbe a los vecinos, tendrá que contar con lo concerniente al manejo de ruta hospitalaria, una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (Petar) y todas las especificaciones técnicas de ley para no impactar el sector.

¿Cómo se financiará este lugar?

En la actualidad, Cali cuenta con un Centro de Zoonosis donde llegan animales con enfermedades que pueden ser transmitidas a humanos, que han atacado personas o se han visto inmersos en otro tipo de situaciones complejas. Para esto, la alcaldía destina $360 millones a una fundación que se encarga de recoger a los animales y llevarlos a este lugar.

La idea es que esa inversión ya no sea entregada a terceros, sino al Centro de Bienestar Animal. Entonces, los veterinarios, técnicos auxiliares y de más colaboradores de Zoonosis, serían trasladados a este nuevo lugar, tal como asegura Alexander Durán, quien añade que Zoonosis se convertirá en una pequeña parte del centro.

También, para abaratar costos en el recurso humano, se contempla establecer un convenio de docencia asistencial con las instituciones educativas para que docentes veterinarios, estudiantes y practicantes de diferentes ramas, trabajen y hagan sus pasantías en este sitio. Aquí es importante resaltar que Cali es una de las principales ciudades de Colombia que no tiene escuelas veterinarias. (Noticia relacionada: Semanalmente, 50 animales callejeros ingresan al Centro de Acogida en Bogotá)

Otro ingreso económico al centro será la prestación de servicios. Según el secretario de Salud, aunque quienes residan en estratos 1 y 2 recibirán servicio gratuito a sus sus mascotas, las personas que vivan en estrato 3 y 4 sí deberán pagar por los procedimientos veterinarios que requieran. “Vamos a manejar una tabla de costos que, obviamente, serán mucho más exequibles que en las veterinarias privadas. Por ejemplo, una esterilización costará solo $10.000 para los dueños de mascotas que residan en estrato 3 y 4”, explicó Durán.

Esto dicen los animalistas

Liliana Ossa, líder de la fundación Paz Animal y representante de las ONG en el Comité de Bienestar Animal, indicó que más allá de que sea una buena noticia, es una obligación del municipio “que desde hace muchos años está en mora con la ley”.

Aunque para esta animalista la llegada del Centro de Bienestar Animal alivia las cargas de las fundaciones que durante mucho tiempo se han encargado de la causa, el gran reto es con la comunidad que "debe asumir responsabilidades y dejar de pensar que es una obligación de otros ayudar a un animal que lo necesite".

“A las personas les molesta que algo así se construya cerca a su casa, lo que demuestra una falta tremenda de educación y sensibilización, pero si fuera un mariachi o un estanco no les importa”, puntualizó.

Ossa manifestó que muchos animales están en la calle como consecuencia del descuido de sus dueños y que al centro deben llegar los que realmente necesiten albergue y un cuidado especial. “Ese centro no se puede convertir en un botadero de animales y tampoco que el municipio tenga que hacerle la tarea a la gente”. (Le puede interesar: Leticia crece y con ella, su población de animales callejeros)

Finalmente, la mujer piensa que, aunque es un paso y el inicio de una buena labor, una verdadera política pública en favor de los animales debe garantizar los derechos de todos, no solo de los domésticos. “No solamente puede ser para perros y gatos. Nosotros tenemos que contemplar el transporte de los animales hacia los mataderos, la manera como los sacrifican para el consumo, los llamados criaderos de animales domesticados y las ventas de animales en sitios que no tienen ninguna comodidad. Yo pienso que los animales están en una situación de emergencia manifiesta, entonces esto es un paño de agua tibia, pero hay que hacer cosas más grandes y más profundas”.

 

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