El Alfonso Bonilla Aragón se convierte en el primer aeropuerto certificado por Aerocivil

El reconocimiento se traduce en el cumplimiento de estándares de seguridad internacionales para las aeronaves. Se espera que atraiga a nuevas aerolíneas extranjeras para que se instalen en el Valle.

Aerocali.

El aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, que presta sus servicios a Cali desde el municipio de Palmira, fue certificado por la Aeronáutica Civil como el primer aeródromo en Colombia que cumple con todas las condiciones para la seguridad de las operaciones aéreas, sugeridas por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

Está certificación avala que el aeródromo cuenta con instalaciones, equipos y procedimientos idóneos para una correcta operación aérea.

El reconocimiento fue entregado este jueves por el Ministro de Transporte, Germán Cardona, quien celebró la certificación indicando que la misma “refleja el compromiso del Gobierno Nacional de modernizar la infraestructura aeroportuaria y de dotar con modernos sistemas tecnológicos nuestro sector aéreo. Vamos por el camino correcto”.

Actualmente, de los 192 Estados miembros de la OACI, solo en Latinoamérica han sido certificados en este ámbito algunos aeródromos de Costa Rica, El Salvador, Honduras y Brasil.

En tanto, el Alfonso Bonilla Aragón requirió de $62.000 millones para realizar todas las adecuaciones requeridas en aras de lograr este reconocimiento, ser pionero en el país en operaciones seguras y poner al servicio de aerolíneas, pilotos y pasajeros un aeropuerto a la vanguardia de los requerimientos internacionales.

alfonso_bonilla_aragon.jpg

Autor: 
Aerocali.

En diálogo con El Espectador, el gerente de Aerocali, Ricardo Lenis, habló sobre las obras que se realizaron, lo que viene luego de la certificación, la puesta en marcha del nuevo muelle internacional y dio un balance general de lo que fue este año para el terminal aéreo.

¿Qué significa ser el primer aeropuerto en Colombia en recibir esta certificación?

Nosotros fuimos los primeros que cumplimos con las exigencias de la aeronáutica civil emanados por la OACI y que deben copiar todos los países firmantes. Vienen otros aeropuertos detrás que también se irán certificando una vez cumplan y creo que la aeronáutica civil tiene previsto que, quizás, en lo que queda de este año se puedan certificar uno o dos más.

Es un orgullo para el departamento y para este aeropuerto porque el hecho de estar certificados nos permite atraer nuevas aerolíneas internacionales, que tienen estándares altos y que se preocupan mucho por toda la parte de seguridad internacional y cumplimiento de la norma, para que vuelen al Valle.

¿Cuáles fueron las adecuaciones que se hicieron en el aeródromo para cumplir con los estándares requeridos?

Para conseguir la certificación uno tiene que cumplir con varias cosas. Tuvimos que reconstruir las bermas ya que las que existían no cumplían con las medidas, entonces hicimos extensiones laterales de 7.5 metros a cada lado de la pista y de las calles de rodaje. Esto se hace para que, en caso de que una aeronave se salga de la pista, no tenga riesgo de enterrarse.

También construimos las RESAS que consisten en 80 metros de extensión antes y después la pista. esto es importante para que no haya problema si la aeronave aterriza antes. Aquí se debe verificar que los objetos que estén en el campo de vuelo sean frangibles y no representen ningún tipo de riesgo.

Por otro lado, el aeropuerto no tenía señalización vertical entonces tuvimos que implementarla. Son los letreros que sirven como ayudas visuales para los aviadores, sobre todo aquellos que no conocen bien el aeropuerto, para que sepan exactamente en qué posición se encuentran y como puedan ir desde donde estén hasta la terminal.

Además, se cambiaron 700 luminarias de la pista que eran de sodio, poco amigables con el medio ambiente y que requerían mayor consumo de energía, por luces LED.

Un aspecto muy positivo fue que las obras tomaron tan solo 15 meses de construcción ya que fueron entregadas cinco meses antes de lo que estaba previsto.

¿Cómo les ha ido con la puesta en marcha de la nueva terminal internacional y cuál fue la inversión total de esta obra?

Todo ha funcionado muy bien, los pasajeros han podido notar una terminal nueva que ofrece unas comodidades mucho mayores a las que anteriormente tenían. Es un edificio que tiene unas especificaciones con últimas tecnologías, todos los sistemas en ayudas informáticas para las aerolíneas y muchísimo más espacio para las autoridades como Migración Colombia, Policía Aeroportuaria, Policía Antinarcóticos, el ICA y la DIAN.

Lo que hicimos también fue que la antigua terminal internacional pasó a ser la ‘Terminal Nacional 2’. Con lo cual también ampliamos mucho el área nacional, algo que nos beneficia mucho teniendo en cuenta que 82% de nuestros pasajeros realizan vuelos nacionales. La inversión total fue de $230.000 mil millones.

¿Cuál es el balance que puede sacar de este año que fue bastante agitado para el sector aeronáutico?

Es muy agridulce porque, por un lado, terminamos las obras y queda un aeropuerto muy lindo, adecuado a las necesidades de una región que tiene una pujanza muy interesante con proyectos grandes de empresas tanto nacionales como multinacionales, pero, por otro lado, tuvimos la salida de la aerolínea KLM, la salida de Iberia y la huella del paro de pilotos de Avianca, eso nos perjudicó dramáticamente en el número de pasajeros.

Y ¿Qué viene? ¿Cuáles son los planes a futuro?

Hemos iniciado una asesoría con una firma inglesa que nos va a ayudar a encontrar nuevas rutas y nuevas aerolíneas para traer acá. Es un trabajo con unos métodos muy precisos donde hay que mirar muy bien los tráficos de origen-destino para no perder el rumbo del pasajero en la escala, como pasa actualmente, y con ello saber con precisión donde inician y terminan todos los pasajeros que salen y llegan al Alfonso Bonilla Aragón.

 

últimas noticias