Storytelling: La estrategia de jóvenes de Jamundí para narrar los dramas del conflicto armado

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El proyecto "Storytelling for peacebuilding" es una iniciativa que desde hace dos años encabezan el British Council, la Fundación PLAN, la Fundación Gratitud y la agencia de innovación Poliedro para desarrollar educación para la paz dentro de las juventudes.

Jamundí, Valle del Cauca, fue uno de los municipios en ese departamento que más sufrió los estragos de la guerra. Ubicado en un corredor estratégico para el paso de droga, entre Cauca y Buenaventura, permanentemente fue testigo del desarrollo de las economías ilícitas que se apoderaban de la tranquilidad de sus pobladores. 

Si bien el Acuerdo de Paz con las Farc fue un alivio temporal para una desescalada de violencia, en el transcurso del posconflicto, la presencia latente de otros grupos armados al márgen de la ley (Eln y Pelusos), enfocados en disputas territoriales, alteró el orden público de Jamundí. 

Desde el pasado mes de enero, reportes locales en la zona indican que al mapa de la violencia en el territorio ingresaron los grupos residuales de las antiguas Farc (Gaor), por lo que fue necesario militarizar el municipio con más de 240 militares. La situación se complejiza en la medida que según la gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán, en Jamundí hay más de 3.000 hectáreas de cultivos ilícitos. 

Con el fin de mitigar esta situación, a través de estrategias de educación para la paz, el British Council, la Fundación PLAN, la Fundación Gratitud y la agencia de innovación Poliedro encabezan talleres de narrativa, dirigidos a jóvenes, para que aprendan de 'storytellers' del Reino Unido cómo contar los dramas que dejó el conflicto.

La finalidad de este ejercicio es que sirva como mecanismo de memoria y reparación para las víctimas.   

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Según expertos que encabezan estos talleres, el storytelling más allá que contar historias ayuda a tener una experiencia colectiva y personal en la que se pueden liberar las emociones.

Al mismo tiempo, Mara Menzies, una de las encargadas de las capacitaciones resalta que esta forma de educación para la paz ayuda a aprender lecciones sobre el pasado y ver "el mundo desde los zapatos del otro". 

Estos espacios se desarrollan, grosso modo, en estos momentos: aprender técnicas de narración en un espacio de confianza; acudir a los momentos dolorosos, confidenciales y graciosos de sus experiencias; entendimiento y recuerdo de las tragedias.

Como construcción de tejido social, el objetivo de cada sesión de historias es que la jornada termine con abrazos y reflexiones por parte de los participantes.

En los dos años que este proyecto lleva vigente a nivel nacional, el alcance ha sido cercano a 170 niños y jóvenes en Bolívar, Chocó, Valle del Cauca, Cauca, Cundinamarca y algunos barrios de Bogotá.

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