Van cinco años desde el primer implante de corazón artificial en Suramérica

El 4 de julio de 2014, la docente Cielo Judith González se convirtió en la primera persona en el continente en recibir un corazón artificial, tras sufrir una falla cardíaca avanzada.

La operación tiene una duración de aproximadamente 12 horas. El objetivo final del procedimiento es que los que reciben el tratamiento no vuelvan a necesitar hospitalización por alguna complicación. FCV

El Instituto Cardiovascular de la Fundación Cardiovascular de Colombia (FCV) es la única institución en el país que instaura corazones artificiales como método definitivo ante las fallas cardíacas. Esta intervención es empleada para brindar más tiempo de espera y disminuir riesgos en pacientes que se encuentran en la lista de la Red Nacional de Donación y Trasplante de Órganos y Tejidos.

El implante de Dispositivos de Asistencia Ventricular de largo plazo (VAD) es una solución para personas que no tienen posibilidades de recibir un trasplante o que corren un riesgo muy alto de complicaciones durante el mismo.

El VAD consiste en establecer el dispositivo en el interior del pericardio -membrana fibrosa que envuelve el corazón-, que se une al ventrículo izquierdo y luego a la vena aorta. Desde allí, un cable sale a través de la piel y se conecta a un pequeño computador que lo controla. El aparato funciona con baterías recargables que duran aproximadamente 12 horas cada una. La turbina que genera las pulsaciones bombea 10 litros de sangre por minuto.

El 4 de julio de 2014, la docente Cielo Judith González se convirtió en la primera persona en el continente en recibir un corazón artificial, tras sufrir una falla cardíaca avanzada –sucede cuando el corazón está debilitado de manera que no puede llenarse ni bombear la sangre de forma eficiente-. Actualmente tiene 61 años y vive en Barbosa, Santander. Desde el momento de su operación ha podido disfrutar los últimos años sin complicaciones.

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El doctor Luis Eduardo Echeverría, jefe del programa de Falla Cardíaca y Trasplante Cardíaco en Adultos, afirmó que el costo del procedimiento (del cual no puede decir el valor) no es elevado si se tiene en cuenta que "un paciente con esta situación en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) consume por lo menos $10 millones mensuales en su cuidado. Esto teniendo en cuenta que puede pasar meses e incluso años esperando un trasplante, por lo que el VAD es un gasto con múltiples beneficios, entre esos algo que no se compra con dinero: el tiempo de las personas para vivir su vida como deseen”.

Esta es una alternativa muy viable para los niños porque un trasplante en ellos requiere más especificaciones para ser compatible con sus cuerpos, por lo que el dispositivo se convierte “en la mejor opción para salvar sus vidas”.

Así es la vida después del implante VAD

Los pacientes que han sido intervenidos con esta técnica aprenden a cambiar sus rutinas de tal forma que no lleguen a afectar el dispositivo. Curaciones diarias, controles semestrales, bañarse cuidadosamente, restringirse alimentos, deportes y hasta acostumbrarse a cargar siempre con un bolso para transportar su computadora y sus baterías, son algunas de las cosas que las personas aprenden para adaptarlo en su diario vivir. 

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A Tomás Gómez, de 54 años, se le instaló la válvula el 7 de septiembre de 2018, tras sufrir dos paros cardíacos que por poco le arrebatan la vida. “Yo duré ocho meses aproximadamente postrado en una cama en la UCI, no podía caminar, ni ir al baño, ni siquiera asearme por mí mismo. Para mí eso no era vida, después del procedimiento volví a recuperar la calidad de vida. Poder hacer las cosas de forma autónoma no lo cambio por nada”, manifestó Gómez.

Otro caso es el de Octavio Parra, de 74 años, quien ingresó al sistema de salud por un paro cardíaco que parecía el fin; sin embargo, el 18 de enero de 2018 lo intervinieron quirúrgicamente para ponerle un corazón con latido artificial. “Desde ese día entendí que no importan muchas cosas sino lo que se haga con el tiempo. Camino, salgo y vivo igual, solo más agradecido”, indicó Parra.

La rutina del hombre de 74 años no ha variado mucho. En las noches duerme conectado a la corriente mientras sus dos baterías cargan para usarlas al día siguiente. “Nunca dejo que se me descarguen totalmente, hay que tener cuidado”. Su esposa, Myriam Rojas, agregó que él "puede comer nada verde y todo el trabajo es de oficina, porque trabajar con máquinas le puede afectar. Yo le hago curación todos los días en los orificios de los cables. Algunas cosas cambiaron pero está vivo, eso es lo más importante".

El ucraniano Maksym Gnybeda fue el primer paciente fuera del continente en ser intervenido. La FCV busca que no solamente personas de Latinoamérica accedan a esta tecnología, sino cualquiera en el mundo.

La válvula que se utiliza actualmente es la segunda versión. Según el doctor Leonardo Salazar, director del Programa de Corazón Artificial, el mecanismo funciona mejor, ya que hasta el momento no ha presentado bajas y tiene una vida útil de aproximadamente 30 años. “Enfocarse en que sea más pequeña y que el sistema pueda ser menos complejo y más independiente es el paso que sigue para hacerle la vida más sencilla a nuestros pacientes”, dijo.

También afirmó que “hay personas que han durado 15 años con un corazón artificial sin necesidad de retirar. Hasta ahora nuestros pacientes sobrevivieron la cirugía y al seguimiento sin necesidad de hospitalizarse, y sólo con algunas restricciones que se pueden manejar satisfactoriamente”.

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Gabriela Jaimes Galindo - Periódico 15 UNAB

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