Vías convertidas en ríos y cruzadas en burro, el drama de tres regiones por el invierno

Las fuertes lluvias han puesto en evidencia el abandono estatal que viven los habitantes de Turbo (Antioquia), Caparrapí (Cundinamarca) y Alvarado (Tolima). Falta de puentes y escuelas inundadas, otros de los males.

Noticias Caracol

La ola invernal que ha azotado en las últimos meses a más de la mitad del país no solo ha provocado fuertes inundaciones, daños en viviendas y pérdidas humanas y económicas, sino que también ha dejado al descubierto el abandono estatal en el que permanecen habitantes de algunas zonas apartadas, que incluso ni siquiera tienen puentes para poder salir de su territorios en condiciones dignas. La situación se ha agravado con las inundaciones, y los ciudadanos ponen sus vidas en peligro intentado cruzar a caballo las calles que ahora están convertidas en arroyos. (Lea: La única vía en El Porvenir, Bolívar, se inundó y se volvió un río)

Tal es el caso de la vereda Cocuelo San Felipe, en Turbo (Antioquia),  de Caparrapí (Cundinamarca) y Alvarado (Tolima). Los ciudadanos de los tres territorios han denunciado la situación deplorable en la que subsisten, a través de la sección “El periodista soy yo”, de Noticias Caracol.

En Cocuelo San Felipe se desbordó el río León, el 10 de noviembre, inundando la carretera común de la zona que conecta  con nueve veredas más. Esto impidió el ingreso de vehículos que tenían la misión de llevar alimentos y mercancía al lugar. Los niños se tomaron como piscina la vía y se recrean en ella.

Al fondo del agua permanece la base de un “puente que empezaron a construir hace aproximadamente 20 años y no le dieron finalidad alguna”, comentó Valentina Varela, habitante afectada. La grave situación ha puesto en peligro a la ciudadanía por posibles ahogamientos.

“Le hablo a la administración de Turbo y de Chigorodó, y a la Gobernación de Antioquia para que tomen cartas en el asunto, porque estamos realmente necesitando un puente, les habla una madre preocupada por su hijos”, concluyó Varela.

Por otro lado, los estudiantes del colegio General Enrique Caicedo, de Alvarado, llevan dos años esperando que el centro educativo termine una obra en cemento, para evitar que los pasillos y los salones se enlagunen cada vez que llueve. El problema ha derivado en la suspensión de clases, y de hecho son los mismos jóvenes quienes se encargan de sacar el agua con escobas evitando un lodazal.

Asimismo, los habitantes de la vereda Caparrapí denunciaron este miércoles el bloqueo que viven por la falta de un puente, debido al crecimiento de la quebrada La Iguata que convirtió la única vía de comunicación de la zona en un arroyo caudaloso.

El torrente ha obligado a los campesinos a cruzarla en burros, lo cual implica altos riesgos. “Por allí pasan niños, adultos mayores, carros con panela, con bestias. Le pido al gobernador de Cundinamarca que nos colabore para un puente. No hay por donde pasar, no hay cómo cruzar ni para el pueblo ni para las casas”, manifestó Estela Real.