Vuelven los juegos más antiguos de Colombia

Desde hace 280 años, en San Martín (Meta) los hombres se disfrazan para simular un combate de razas y recordar la historia del primer pueblo de los Llanos.

A lo largo del año los hombres van acopiando cualquier objeto que se cruzan en sus viajes por las extensas sabanas del oriente colombiano. Atesoran pieles de vacas sacrificadas, caparazones que se encuentren en las orillas de alguna laguna vieja, vértebras de güíos o peces, dientes de cualquier especie, plumas, hojas, cortezas, semillas o crines de caballos. Son la materia prima para sus disfraces. Los mismos que lucen durante la celebración de las Cuadrillas de San Martin.

San Martín es el pueblo más antiguo de los Llanos colombianos. Nadie sabe a ciencia cierta cómo nacieron estos juegos. La tradición más aceptada dice que fue un cura, Gabino de Balboa, en 1735, para rememorar las moriscadas o actos sacramentales de las luchas de los moros contra los cristianos. La documentalista Gloria Triana, en 1983, dejó un testimonio audiovisual de este espectáculo ecuestre y muchos otros antropólogos e historiadores han reflexionado y escrito sobre ellos.

Más allá de las versiones históricas sobre el origen y la maduración del espectáculo, de lo que no hay duda es que año tras año los hombres, mujeres y niños del Meta esperan con ansiedad el paso de doce lunas llenas para volver a escuchar lo mejor de su música, zapatear en los baile tradicionales, para alentar a sus mejores jinetes en las competiciones de coleo y para enzarzarse en un simulacro de guerra entre cuatro razas: moros, españoles (galanes), indios (guahibos) y negros (cachaceros).

En la Plaza de Cuadrillas, después de una semana de celebraciones del Festival Internacional Folclórico y Turístico del Llano, se dan cita los miembros de familias que han heredado el derecho a ser cuadrilleros. El cura les da la bendición. El alcalde el permiso. Los guardianes de la tradición explican cada detalle de su tradición para que no se olvide, para que no se desdibuje.

Las Cuadrillas consisten en diez juegos sucesivos: guerrilla, saludo, oes, peine, medias plazas, caracol, alcancías, culebra, paseo y despedida. Una danza llena de normas, orden, símbolos que guardan secretos de la historia regional. En las tribunas, turistas y sanmartineros se bañan de espuma, se pintan las caras con melaza teñida de carbón, beben guarapo, gritan. Las carnes arden en las parrillas esperando a los hambrientos jugadores, a sus familias, a los visitantes.

La Junta Patronal de las Cuadrillas, encargada de cuidar la tradición, ha dicho que la celebración de los 280 años será especial.

 

Temas relacionados