Obama está tranquilo con su ventaja, pese a victoria de Clinton

<p>A pesar de la victoria de Clinton en Pensilvania, la senadora por Nueva York sigue con menos posibilidades que Obama para hacerse a la candidatura presidencial demócrata.</p>

Todavía en segundo lugar frente a Barack Obama, Hillary Clinton concretó un acto de sobrevivencia política en las primarias de Pensilvania, al obtener una victoria por amplio margen que mantiene vivas sus esperanzas de conseguir la nominación presidencial demócrata.

Ahora, la senadora por Nueva York debe enfrentar a Obama en Carolina del Norte, donde las encuestas favorecen al senador por Illinois, y a Indiana, donde la competencia es pareja.

Pero las primarias en Pensilvania fueron feroces. Ambos precandidatos realizaron una campaña negativa, sobre todo Clinton, de acuerdo a los expertos, y eso ha endurecido las actitudes entre los demócratas, que aparecen cada vez más divididos, en momentos en que el virtual candidato republicano John McCain realiza una campaña para unificar a sectores conservadores y moderados en su agrupación política.

Apenas una mitad de los partidarios de Clinton y de Obama han dicho que se sentirían satisfechos con la nominación del otro precandidato, según entrevistas a boca de urna efectuadas en Pensilvania.

En Pensilvania Clinton ganó 80 de los 158 delegados en juego. Obama consiguió al menos 66, y hay todavía 12 delegados que no han sido asignados.

En la batalla por la nominación, Obama lidera con 1.714,5 delegados, incluidos los llamados "super delegados", funcionarios del partido, gobernadores y legisladores. En cuanto a Clinton, ha conseguido 1.589,5 delegados.

Se requieren 2.025 delegados para obtener la nominación demócrata, y de acuerdo a los expertos, es matemáticamente imposible que Obama o Clinton los obtengan en el resto de las primarias y asambleas de partido. Por lo tanto, sólo los súper delegados, unos 795 en total, pueden inclinar la balanza en favor de uno de los contendientes.

En entrevistas por televisión el miércoles en la mañana, Clinton señaló que aún cuando va detrás de Obama en votación popular, en número de estados ganados, y en la cifra de delegados obtenidos, ella es la mejor candidata para derrotar a McCain, pues ha ganado en estados importantes, como Pensilvania, Ohio, Texas, California, Nueva York, Massachusetts y Nueva Jersey.

"La pregunta justa es esta: si alguien no puede ganar en los estados que debería ganar", dijo Clinton en una entrevista del canal CNN al aludir a Obama, "eso tal vez dice algo acerca del atractivo que puede tener esa persona en una elección general".

En cuanto a Obama, en un discurso en Evansville, Indiana, a donde viajó el martes en la noche, tras sufrir su derrota en Pensilvania, dijo lamentar que el enfrentamiento con Clinton "trivializa temas de mayor profundidad: dos guerras, una economía en recesión, un planeta en peligro, y otros tópicos que nuestro país enfrenta. Y no es por ese tipo de política menor que estamos aquí esta noche. No es la razón de que yo esté aquí, ni de que ustedes hayan venido aquí".

Clinton ganó a Obama por 55 a 45 por ciento. Ella triunfó entre los obreros, y entre las mujeres y hombres blancos, en una primaria donde la preocupación dominante fue la economía. Obama fue apoyado por los negros, en una inmensa mayoría, por sectores prósperos y por votantes que recientemente pasaron del partido Republicano al Demócrata, según las encuestas.

La clara ventaja de Obama en materia de delegados y en el voto popular hace casi imposible que Clinton pueda superarlo en las contiendas restantes. Aún más, los líderes del partido están comenzando a impacientarse por esta lucha que debilita a sus precandidatos, en tanto McCain sigue subiendo en las encuestas.

 

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