Sindicatos ratifican que continuarán lucha contra TLC

Líderes sindicalistas y defensores de derechos humanos de EE.UU. prometieron que lucharán para derrotar el tratado comercial con Colombia, por considerar que el país no ha mejorado sus condiciones laborales y de derechos humanos.

Aunque para efectos prácticos el TLC con Colombia está congelado, sus partidarios continúan exigiendo un voto en el pleno de la Cámara de Representantes, mientras sus detractores se desplazaron este martes hacia el Capitolio para sepultarlo para siempre.

Los activistas se reunieron en uno de los edificios del Congreso cinco días después de que la Cámara Baja aprobara una resolución que posterga indefinidamente la votación del TLC con Colombia, suscrito en noviembre de 2006.

El presidente de la federación sindical AFL-CIO, John Sweeney, dijo durante una rueda de prensa que el TLC no merece un apoyo hasta que los trabajadores colombianos puedan ejercer sus derechos "sin miedo a intimidaciones, amenazas o asesinatos".

"La prueba del comercio no debería ser cuánta ganancia genera. Si el TLC con Colombia es sometido a un voto este año, movilizaremos a nuestros miembros y los recursos de la federación para derrotarlo", prometió Sweeney.

En un comunicado conjunto, los activistas esgrimieron, uno a uno, los argumentos por los que el Legislativo debe rechazar el pacto comercial, una de las prioridades legislativas y de política exterior del presidente George W. Bush.

José Miguel Vivanco, director de las Américas del grupo Human Rights Watch, dijo que el Gobierno del presidente colombiano, Álvaro Uribe, se ha resistido a tomar medidas significativas para romper el poder de los paramilitares en su país.

"Hasta que Colombia demuestre un cambio creíble en su estrategia, y resultados reales y sostenibles en el desmantelamiento de los paramilitares, los líderes gremiales seguirán siendo vulnerables de la persecución de estos grupos brutales", afirmó Vivanco.

Lisa Haugaard, del Grupo de Trabajo para América Latina, una coalición de organizaciones de base, religiosas y humanitarias, insistió en que el Gobierno de EE.UU. no debe hacer caso omiso a los "graves abusos de derechos humanos que siguen ocurriendo en Colombia".

Para Haugaard, el Gobierno de Uribe debe efectuar más investigaciones, procesamientos judiciales y condenas de quienes cometen estos delitos.

El Ejecutivo y los partidarios del TLC siguen presionando al Congreso para que apruebe el pacto antes de fin de año.

Durante una audiencia ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, reiteró que Colombia "es una historia de éxito", donde ha mejorado la seguridad ciudadana y el Gobierno lidera una lucha campal contra el terrorismo.

Mientras, el líder de la minoría republicana de la Cámara, John Boehner, envió este martes una carta a la presidenta de ese órgano, Nancy Pelosi, en la que le pide que detalle una "agenda específica" de lo que ella exige a cambio de desbloquear el TLC.

Boehner se hizo eco de la Casa Blanca y de otros republicanos de que EE.UU. no puede darle la espalda a Colombia, un "aliado clave" en la región.

El lunes, Bush reconoció que el TLC está "muerto" a menos que la Cámara Baja programe una votación para aprobarlo.

Pelosi considera que el Congreso debe primero atender los problemas de inseguridad económica de los estadounidenses, entre estos el alto costo de los alimentos, del combustible, del cuidado médico, de la educación y otras necesidades básicas.

Aparte de exigir más progresos tangibles del Gobierno colombiano, los demócratas también quieren que se amplíe el alcance y contenido de la Ley de Ajuste Comercial que beneficia a los trabajadores estadounidenses perjudicados por el comercio exterior.

Bill Samuel, director de relaciones gubernamentales de AFL-CIO, señaló que Pelosi "solo busca que el presidente colabore en un diálogo serio sobre las medidas para corregir los problemas de la economía".

"A estas alturas, Pelosi estaría dispuesta a negociar la votación del TLC solo si el presidente reúne esas condiciones, pero lo que estamos viendo es que él prefiere decir que el TLC está muerto", agregó el activista.

"No veo indicios de que se estén realizando negociaciones entre bambalinas y dudo de que el TLC vuelva al tapete en esta sesión del Congreso", advirtió Samuel.

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