Tras sometimiento a las malas del TLC con Colombia, demócratas podrían hundirlo

<p>Diversas voces opinaron acerca de la posibilidad de que ese partido político no apruebe el Tratado comercial, ahora que el presidente Bush lo puso a su consideración a la brava.</p>

El presidente de EE.UU., George W. Bush, ávido de sentar un legado en materia comercial, desafío a los demócratas con su estrategia de forzar un voto sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia, pero el pacto afronta un clima inhóspito.

El mandatario firmó una carta en la que remitirá al Congreso la legislación para la puesta en marcha del TLC, suscrito hace 16 meses, pero que afronta la oposición de demócratas y sindicatos que exigen más resultados en materia de derechos humanos y laborales en Colombia.

A partir de este martes comenzaría la cuenta regresiva de 90 días de trabajo legislativo para que el Congreso complete la votación del TLC, sin cambio alguno, a más tardar septiembre próximo. Al insistir en que no hay tiempo que perder y que el TLC promoverá “los intereses de seguridad nacional de EE.UU. en una región crítica", Bush firmó la carta consciente de la apretada agenda legislativa y de la contienda electoral en marcha.

Para mayor efecto mediático, lo hizo rodeado de varios de los miembros de su Gabinete que han liderado una intensa campaña de persuasión ante el Legislativo. Esa decisión sin precedente suscitó reacciones a favor y en contra dentro y fuera del Congreso.

Así, las reacciones de rechazo de los demócratas y grupos como la federación sindical AFL-CIO empañaron los elogios de todo el Gabinete de Bush y del sector empresarial, representado por la Cámara de Comercio. Pero también hubo múltiples advertencias, incluso de republicanos, de que al poner contra las cuerdas a los demócratas, a Bush le puede salir el tiro por la culata. “Me preocupan las circunstancias políticas inhóspitas en las que se está enviando el acuerdo al Congreso", dijo el senador Richard Lugar, el republicano de mayor rango en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

La oposición al TLC en el Legislativo “podría perjudicar su aprobación este año, lo que sentaría un precedente negativo para el TLC con Colombia y para los acuerdos comerciales con Panamá y Corea del Sur", advirtió Lugar. “Le pido al presidente Bush que trabaje con el Gobierno colombiano para demostrar progreso tangible respecto a las prácticas laborales en Colombia. Sin pruebas en ese sentido, estarían en riesgo los beneficios económicos y políticos del TLC con Colombia", puntualizó.


Los jerarcas demócratas le increparon a Bush el haberse saltado los protocolos establecidos y reiteraron su exigencia de que, antes de siquiera hablar del voto del TLC, se extienda la Ley de Ajuste Comercial (TAA), un programa federal que ayuda a los estadounidenses perjudicados por el comercio exterior.

El líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, dijo que con el eventual rechazo al TLC, Bush estaría “añadiendo otro error a su legado, y otro desastre que tenga que limpiar” su sucesor. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el presidente del Comité de Medios y Arbitrios, Charles Rangel, enfatizaron que la estrategia de Bush “es contraproducente y pone en peligro las posibilidades de que se ratifique” el pacto. La acción de Bush también tocó a las puertas de los aspirantes presidenciales.

Al manifestarse “decepcionada” con la decisión de Bush, la senadora demócrata Hillary Clinton reiteró que se opone a cualquier pacto comercial con Colombia “mientras continúe la violencia en contra de los sindicalistas y mientras los perpetradores no sean llevados a la justicia”.

Agregó que EE.UU. debe promover acuerdos que promuevan los derechos humanos y laborales y “que no dejen pasar por alto los atroces abusos”. En ese mismo sentido se pronunció el presidente del grupo liberal New Democratic Network (NDN), Simon Rosenberg, quien vaticinó que el TLC “fracasará con seguridad” lo que, en su opinión, perjudicará a Colombia y debilitará cualquier esfuerzo bipartidista para hacer frente a la recesión en EE.UU.

El rival de Clinton, el senador Barack Obama, también se opone al TLC con Colombia, pero no atendió llamadas de Efe en busca de reacciones. Mientras, el senador republicano y candidato presidencial John McCain pidió la pronta ratificación del TLC al destacar que los argumentos económicos y estratégicos a favor del TLC son muy “convincentes", y que el convenio ayudará a afianzar los logros que ha registrado Colombia bajo el mando del presidente Álvaro Uribe.

En Miami, los secretarios de Comercio, Carlos Gutiérrez, y del Tesoro, Henry Paulson, reiteraron que sería un grave error si el Congreso rechaza el TLC con Colombia, dada su importancia geopolítica. En una llamada telefónica con el presidente Uribe, Paulson le transmitió el mensaje de que la Casa Blanca insistirá en la aprobación del TLC, aunque reconoció que eso “no será fácil”. En una conferencia de prensa conjunta con el ministro colombiano de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, Paulson señaló que esa dificultad se debe a que, en pleno año electoral, “hay una cierta continuidad en la defensa del proteccionismo”.

Colombia es el cuarto socio comercial de EE.UU. en la región y, para Zuluaga, resultará muy difícil entender que el Congreso le haya dicho “sí” al TLC con Perú el año pasado y le dé luz roja al de Colombia porque, al final, ambos tienen las mismas protecciones laborales y ambientales que exigían los demócratas.