Ciencia y literatura

“Cáñamo”, la revista del cannabis

Esta publicación cultural cumplió un año de circulación en Colombia.

 Imagen de una de las portadas de la revista Cáñamo, que ya lleva un año circulando en el país.  / Cortesía

¿Y qué hacer cuando uno es el hermano del presunto delincuente? ¿Cuál es la parte más débil del hilo de la lealtad cuando eres policía y tu hermano viola las leyes? Peter Muyshondt es un oficial belga, y el único hecho que hizo que se cuestionara lo que para él era incuestionable fue la muerte de su hermano, un adicto que falleció a causa de la deshumanización que sufren los consumidores de drogas. Para algunos gobiernos, los drogadictos se convierten en delincuentes a quienes hay que perseguir, hostigar, juzgar y encerrar. Los ven como una plaga que hay que erradicar y se niegan a respetar sus derechos, porque para ellos estos quedaron anulados cuando decidieron fumarse un plon e inyectarse con heroína.

A Muyshondt lo entrevistó Cáñamo, la revista cultural del cannabis, una edición que ya cumplió un año de circulación en el país y que se dedica a darles una mirada científica, social y cultural al cultivo, consumo y las diversas temáticas alrededor de la marihuana, y contó toda su historia. La revista circula cada dos meses y ha abordado temas que van desde la política de drogas en el país y el debate de la dosis personal, hasta los laboratorios (nacionales e internacionales) con licencia para cultivos.

Como bien lo dijo José Martí: “La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía”, y Cáñamo es una revista para comenzar a cultivarla, un derecho que en Colombia aún se nos embolata, sobre todo por la mencionada hipocresía, que aún se manifiesta entre las justificaciones de los que prefieren que se gobierne con biblia en mano o leyes que restrinjan el derecho a decidir cómo usar el cuerpo: la única y real propiedad. Cáñamo contribuye a la libertad porque su contenido editorial ofrece información sustentada. Para actuar, pensar y hablar sin hipocresía hay que comenzar a nutrirse, confrontarse y lanzarse, en este caso, hacia el estudio de una planta tan presente y real como nosotros.

En la edición de octubre y noviembre de 2018 salió un artículo llamado “¿Cannabis y esquizofrenia?”, realizado por David Pere Martínez Oró, en el que se advierte sobre el riesgo de las “traducciones” de los periodistas cuando se publica algún estudio sobre esta planta. “En España -decía la nota-, un grupo de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), en colaboración con el Cibersam (Centro de Investigación en Red de Salud Mental con sede en el Instituto de San Carlos III, Madrid), había identificado el mecanismo molecular que relaciona el consumo del cannabis con la aparición de la esquizofrenia. Esta investigación es básica para conocer la dimensión neuropsicofarmacológica del uso del cannabis. A pesar de que los resultados son exclusivamente de naturaleza fisiológica, la interpretación de los hallazgos que realizan los medios de comunicación desvirtúa el conocimiento original”. Lo que dijeron en medios fue que “el cannabis provoca esquizofrenia”, pero realmente los resultados de aquel estudio se alejan sustancialmente de esta afirmación.

Hay que tener en cuenta que mucho se ha dicho desde la psiquiatría sobre el origen de la esquizofrenia y su relación con la marihuana. El psiquiatra Rigoberto López afirma que sí es cierto que esta planta pueda incidir en la aparición de la enfermedad. “Dado que los cannabinoides actúan como sustancias depresoras en el sistema nervioso central, las personas que tienen susceptibilidad genética, biológica o social a desarrollar enfermedades mentales pueden presentar un primer episodio psicótico al consumir marihuana”.

Cannabis para no sufrir tanto

Javier González*, un joven con 35 años, fue diagnosticado con esquizofrenia hace aproximadamente 10 años. Actualmente no cuenta con ninguna experiencia laboral y ya se ha retirado de dos universidades debido a las burlas de sus compañeros que lo señalaban por “raro”. En la primera edición de la revista Cáñamo, un artículo titulado “CBD en el tratamiento de la esquizofrenia”, sustenta que “en un estudio reciente se encontró que el cannabidol es igual de eficaz que algunos de los fármacos clásicos sin tener sus efectos secundarios”. Es decir, si este estudio tiene razón y las pruebas con CBD evolucionan, González podría llegar a tener una vida normal sin sufrir los efectos secundarios de los fármacos regulares que lo engordan, le quitan el apetito sexual o lo mantienen adormilado todo el día.

Diana Paola Valenzuela, directora de sostenibilidad social de la compañía Anandamida Gardens, una empresa que trabaja en la difusión científica y académica de las posibilidades terapéuticas del sistema endocannabinoide, consultada por el artículo publicado por Cáñamo, afirmó que “el CBD y el THC son dos de los cientos de metabolitos producidos por la planta de cannabis. Funcionan en el organismo modulando el sistema endocannabinoide, lo cual puede integrarse dentro de la práctica médica clínica con el modelo de la endomedicina. En particular, el CBD o cannabidiol actúa como un ansiolítico y es un excelente tratamiento para pacientes con esquizofrenia. Aun no puede conseguirse THC y CBD en el país de manera legal, porque se continúa con la implementación de la Ley 1787 de 2016, referente al cannabis. Este como medicina es una revolución en la práctica médica, el tabú ya no existe en personas informadas y cada vez más pacientes buscan la modulación de sus sistemas endocannabinoides para tratar sus enfermedades crónicas”.

Con respecto a estas afirmaciones, es importante tener en cuenta la voz de la medicina tradicional. López, el psiquiatra citado en este artículo, señala que “ninguno de los componentes de los tipos de cannabinoides que se encuentran contenidos dentro de la planta de marihuana ha demostrado ser eficaz para la disminución a largo plazo de los síntomas psicóticos típicos de la esquizofrenia”.

“Cada vez hay más abuelitos dándole al canuto”

En la más reciente edición de la revista, un artículo titulado “El uso del cannabis en la tercera edad: del tabú a la reflexión”, profundizaba sobre el abandono de los fármacos tradicionales de estas personas que han descubierto en el cannabis una opción natural sin los dañinos efectos secundarios de la medicina tradicional: “los cocteles de antipsicóticos, antidepresivos, que terminan por producir síntomas muy claros de demencia, y que están asociados además con una mayor mortalidad, más caídas accidentales, peor rendimiento y peor calidad de vida”, como afirma la revista.

En conclusión, la planta del cáñamo y todas sus posibilidades: texturas industriales, material de construcción, alimento, higiene personal, beneficios agrícolas, medicina y recreación son un universo inmenso que debe estudiarse con rigor. El principal objetivo de la revista Cáñamo es defender el derecho que tienen los cuidadanos a consumir sin que sean perseguidos o estigmatizados, como lo afirmó Ivan Gutiérrez, coordinador de logística de la revista. Pero además de esto, termina siendo una herramienta para cada ciudadano interesado en armarse de argumentos para sumarse a las iniciativas por la legalización o escuchar opniones contrarias. Todo suma y las alternativas seguirán circulando bimestralmente para que los lectores saquen sus conclusiones.

*Nombre cambiado por petición del protagonista.

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2019-02-15T14:22:34-05:00

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2019-02-16T16:25:33-05:00

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Laura Camila Arévalo Domínguez - Twitter: @lauracamilaad

Cultura

“Cáñamo”, la revista del cannabis

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