Palabras para una cuarentena

Coronavirus en Colombia: La noche no se queda sola por Dosquebradas

La mirada poética de estos días de tensión desde el departamento de Risaralda.

La vista de Dosquebradas que tiene el poeta, al lado de Pereira. / Cortesía
El poeta Giovanny Gómez sale de la cuarentena para pasear a su mascota. / Cortesía

Diana mira escondida por el filo de la cortina los edificios vecinos. Está desvelada y en su curiosidad busca quién puede estar levantado a esta hora también. Ya pasaron los días en que las personas sonaban sus sartenes, colocaban el himno nacional o sencillamente aplaudían sobre las ocho de la noche. Ahora la noche es más larga porque empieza más temprano que antes y, claro que sí, las luces todavía prendidas en el edificio de enfrente y las pantallas de televisión parecen faros abandonados que titilan esperando por fin el tren de su sueño.

Me dice que personas a esa hora también se asoman a la ventana, pero ella se cuida de no ser advertida, observa que algunos fuman, prenden y apagan un momento la luz de sus cuartos, ella quisiera que se corrieran todas las cortinas y pudiera ver lo que hacen a esa hora esas vidas tan parecidas y lejanas de las nuestras. De noche los celulares se vuelven más mudos que esas ventanas, lo que está pasando en otras vidas no nos responde a esta hora, muchos números de amigos todavía están conectados, pero no es hora de escribirles, y la oscuridad es eso, una manera de decir basta a los pensamientos.

En la mañana la perra no ha despertado y todavía tiene pesadillas. Nuestra perra adorada está muy vieja, se acomoda siempre a un lado de la cama, la escucho rezongar, a veces late suavecito, lo que pasa en su sueño se nos vuelve algo incierto, nos hace inventar historias posibles mientras la vemos, como que debe estar soñando en comer rápido pues otro perro que consentimos ayer viene por su comida, de pronto está diciéndonos que ya debemos salir del río donde nos bañamos, o hasta advertir que no podemos regresar sin ella de ese largo viaje por carretera que hacemos en diciembre a los Llanos Orientales.

Esta semana por la noche llovió y Luciana me llamó desde su cuarto porque estaba asustada. Me estaba pidiendo lugar en la cama, y no pude escucharla, para algunos la lluvia ayuda a recogernos, para una niña la lluvia se asoma por las cortinas y es capaz de entrarse en el cuarto y quedarse mirándonos. Yo duermo poco, pero duermo, puedo dormir parado, en una sola pierna, en la fiesta más amena, entre el ruido más ensordecedor, alguna vez hasta caminando. Entonces no me di cuenta de que estuvo en mi cuarto, de que se acomodó como pudo hasta que empezó el amanecer y volvió a su cama.

Hace ya días no preguntamos por qué nadie debe salir de la casa, mi hijo dice que si fuera del ejército podría visitar a su novia en cuarentena. Tampoco se hace cuentas de las fechas que podrían faltar para que acabe esto, ya las noticias cuentan que no acabará tan pronto, y los amigos en Italia, Francia, España, Ecuador y Estados Unidos están también perdiendo la cuenta, mientras un viento de enfermedad asoma por las calles y va soplando sin prisa en la cara.

En estas palabras, las palabras que son mías, las palabras que hablan de seres míos, no escribiré su nombre. En esta casa hace días se detiene el paisaje, ponemos periódicos viejos debajo de la puerta para que no entren ni los zancudos, y se apaga la luz. Bajo la noche de Dosquebradas los ojos quisieran elevarse por encima de las casas y esperar entre muchas calles vacías a que los caballos de la pesebrera cercana vuelvan a escaparse y vengan a caminar por estos lares otra vez. Pero no, según la radio vieja de otra casa, los que caminan a lo lejos pueden ser familias venezolanas buscando algún lugar…

* Poeta. Director de la Revista de Poesía Luna de Locos, el Festival de Poesía de Pereira y la Feria del Libro del Eje Cafetero. Su primer libro, Casa de humo, recibió el Premio Nacional de Poesía María Mercedes Carranza en el 2006. Sus poemas tienen versiones al inglés, francés, italiano, ruso, griego y portugués.

Algunos poemas de Giovanny Gómez:

 

MAS DEVOLVER LA LUZ ES ENTREGAR DE SOMBRA UNA TRISTE MITAD

 

Si el sueño está ligado al peso de la sangre

cada sueño se embriaga del lado donde reposa

del origen donde fluye más lento el aire

Si me duermo de un lado orillas del mar vienen hasta los ojos

y se calla el viento húmedo

y están livianas las piedras que vuelven insignificantes

tus pertenencias en el mundo

La visión puede ser el mareo

una corriente en la que llevando tu vida

se deshacen estas ansias jóvenes de dormir en cualquier lado

porque la sensatez es un barco

que no atraca en ninguna parte

 

 

INVOCACIÓN AL MAR

 

El sol que quema

es un presentimiento

de la vida que desequilibra

y no pueden las estrellas

ni el salitre en estos vientos traer

el canto de los marineros

las horas de la primera noche

el silencio de altamar

 

Lugares donde soy nadie

donde mi alma es la única huida

entre las vertientes que sigue

sin saber de esperanza o de vergüenza

He aprendido el azul insondable

donde la memoria de los libros no sabe

y algo en mí pregunta por las playas nórdicas

las costas de China el encanto de Estambul

por los caminos que siguen los salmones

y los brujos en Costa de Marfil

Sé que despierto cuando la sangre devuelve un hálito de viento

al despliegue de las velas en el amanecer

ya he soñado emborracharme

hasta sentir el resplandor de las montañas de sal

pero los sueños son palabras que se desvanecen en la boca

y libros que rodean un cielo figurado

y una maleta vacía

y dos pies descalzos

buscando correr

 

 

NUESTRAS VIDAS

 

De repente con la mirada

buscamos una manera de contar

qué hicimos con nuestras vidas

Sin promesas que nos dijeran a dónde vamos

nadie sabe cómo su ausencia también nos perdía

Recuerdas una luz polvorienta

que dormía en el suelo

olvidas las piedras que tira el tiempo

cuando los instantes van fuera de su orilla

Algo se queda sin decir

cuando hablamos de nosotros

 

 

UNA PALABRA COMO CASA

 

Señor dame una palabra

que tenga la forma de un barco un barco

de velas inextinguibles

donde pueda ir a conocer el mar

Dame esta palabra por casa

por vestido por amante

deja que ella sea mi soledad mi alimento

y no pueda sobrevivirla

 

Aquí estoy tan vacío de formas

y silencio...

 

Toda mi inspiración semeja

el ruido de unas manos atadas

necesito un barco por cuerpo

necesito el amor por mar

 

Escúchame por estas alucinaciones

y la vastedad de las cosas que vuelven

a su lugar

 

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2020-04-04T21:00:00-05:00

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Giovanny Gómez * / Especial para El Espectador

Cultura

Coronavirus en Colombia: La noche no se queda sola por Dosquebradas

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