Mudanzas

Desde cero

Cantarle a la vida cuando parece estar de nuestro lado hasta en el más mínimo respiro. Cantarle baladas si la marea está en calma y el capitán sabe sortearla. Cantarle un tango cuando la melancolía no lastima sino que acaricia. Cantarle un rock y despertar cuando pase el temblor.

"Qué es empezar de cero cuando la vida nos ha prestado más de un suspiro y nos ha sabido respirar."Archivo particular

Despertar, también, cuando la tierra movediza deje de tragar y las piedras cesen su baile. Despertar cuando el vértigo no se alce a tal punto que no deje caminar. Despertar cuando la presión de la cabeza se equilibre y después, después empezar de cero.

Empezar de cero cuando ya hemos bailado tantos bailes y la música nos ha guiado con tal habilidad que nos ha dejado mudos. Empezar de cero cuando ya hemos recorrido los caminos equivocados y nos hemos devuelto tantas veces. Empezar de cero cuando no somos máquinas con botones de inicio y final.

Cuando ya hemos alzado la espada en señal de victoria y erguido la cabeza como símbolo de honor. Cuando ya hemos enterrado el puñal con la arrogancia del que hiere por mérito, evitando que la sangre del herido nos unte de remordimiento. Qué es empezar de cero cuando ya hemos sido tantas veces una aguja que sutura llagas ajenas y al poco tiempo el cuchillo que las abre de nuevo.

Qué es empezar de cero cuando la vida nos ha prestado más de un suspiro y nos ha sabido respirar. Cuando la tinta de la pluma ha manchado un par de libretas y el entusiasmo por seguir aspirando las palabras sigue intacto. Cuando ya hemos librado las mejores batallas y entonces nos esperan las peores. Cuando hemos creído saber qué es el amor y aún no lo sabemos. Qué es empezar de cero cuando ya nos hemos quebrado incontables partes del vidrio que somos y nos hemos quemado haciéndonos cenizas.

Cantarle a la vida para que se reinicie, para que se apague, para que comience como un barrido. Cantarle y negarlo todo, como Sabina. Suplicarle por más música que se entienda con lo que hay adentro. Cantarle, volverle a cantar y, por fin, despertar.

Ya despiertos, rogarle de vez en vez que comience todo de cero. Todo, de un estallido, de una ráfaga. Todo. Otra vez. Como nuevo. Insistirle en semejante idiotez y en medio de la súplica escuchar: cómo empezar de cero, qué es empezar de cero, cuando ya hemos usado tanto el corazón.

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